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Restos de un dinosaurio hallados en Coahuila son de una especie con manos alargadas desconocida hasta ahora

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Coahuila, conocida por su desierto, fue en su época prehistórica un lugar con ecosistemas marinos y transicionales que albergaron una rica diversidad de vida. Hoy, los paleontólogos siguen revelando los secretos de este antiguo paraíso, y recientemente, un nuevo dinosaurio ha salido a la luz: el Mexidracon longimanus. Este descubrimiento, realizado por un equipo de la Benemérita Escuela Normal de Coahuila (BENC), marca un hito importante en la paleontología.

El hallazgo de Mexidracon longimanus ocurrió en la Formación Cerro del Pueblo, una zona famosa por su abundancia de fósiles que incluyen no solo dinosaurios, sino también caracoles, almejas, peces, tortugas y hasta insectos. Fue en 2014 cuando Claudio de León, un maestro en Ciencias, descubrió unos huesos fosilizados en una lomita. Tras el protocolo adecuado, los restos fueron trasladados al laboratorio de la BENC, donde durante seis años los paleontólogos Belinda Espinoza y su equipo trabajaron en la limpieza y conservación de los fósiles. El hallazgo resultó ser uno de los esqueletos más completos de su tipo en México.

Este dinosaurio pertenece al grupo de los ornitomimosaurios, una familia que recuerda a las avestruces y que se caracteriza por tener extremidades largas y un cuerpo ágil, lo que les permitió ser excelentes corredores. Mexidracon longimanus se distingue por tener una mano más grande de lo esperado, lo que sorprende a los científicos, quienes inicialmente pensaron que se trataba de un pie más grande. Este detalle, junto con su pie arctometatarsal (una característica clave de los ornitomimosaurios), confirma que este ejemplar es una nueva especie en el Cretácico Superior de México.

Este tipo de descubrimientos no solo amplía nuestro conocimiento sobre la fauna del Cretácico en el sur de Laramidia (hoy Coahuila), sino que también contribuye al entendimiento de la evolución de los dinosaurios en América del Norte. Según la paleontóloga Claudia Serrano, el hallazgo de fósiles articulados es como “ganar la lotería” en paleontología, pues proporciona una visión detallada de los ecosistemas antiguos y los procesos de conservación de los restos.

Mexidracon longimanus no solo es un importante descubrimiento en la historia de la paleontología mexicana, sino que también abre nuevas puertas para entender la biodiversidad y los ecosistemas del pasado, contribuyendo al “libro de la historia de la vida en la Tierra”, como señala el investigador René Hernández.

Con información de: Wired.com

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