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¿Son Peligrosos los Recibos de Papel? La Verdad Sobre los Químicos Ocultos en tus Compras

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Cada vez son más las voces que alertan sobre los posibles riesgos de manipular recibos de papel, especialmente por los compuestos químicos que contienen. Aunque antes el principal motivo de preocupación era el bisfenol A (BPA), un disruptor hormonal vinculado a problemas reproductivos y metabólicos, hoy la mayoría de los recibos en EE.UU. han reemplazado esta sustancia por el bisfenol S (BPS). Sin embargo, los expertos advierten que este último podría ser igual de nocivo, aunque aún no se conozcan del todo sus efectos.

El papel térmico utilizado en los recibos está recubierto con sustancias químicas que reaccionan al calor para imprimir la información. Durante años, el BPA fue el componente principal, pero debido a sus conocidos riesgos —como alteraciones hormonales, infertilidad y mayor probabilidad de diabetes—, la industria migró al BPS. Estudios recientes sugieren que este compuesto también imita al estrógeno y podría estar asociado a problemas similares. En investigaciones con animales, la exposición al BPS ha mostrado reducir la fertilidad y aumentar el riesgo de obesidad y resistencia a la insulina.

Aunque tocar un recibo ocasionalmente no representa un peligro inmediato, la exposición repetida —especialmente para trabajadores de comercios que los manipulan a diario— podría ser preocupante. Los químicos no se absorben de inmediato, pero el polvo residual puede permanecer en las manos durante horas, aumentando el riesgo de exposición si no se lavan correctamente. Peor aún, usar desinfectante de manos puede acelerar la absorción de estas sustancias, según advierten los expertos.

Para reducir riesgos, los toxicólogos recomiendan medidas simples: agarrar los recibos solo con las yemas de los dedos, lavarse las manos después de manipularlos y evitar guardarlos en bolsos o carteras donde puedan contaminar otros objetos. Los trabajadores que están en contacto constante con estos papeles deberían considerar el uso de guantes de nitrilo. Otra opción es optar por recibos digitales, eliminando por completo la exposición a estos compuestos.

Aunque las autoridades aún no han establecido límites claros para el BPS, su creciente presencia en productos cotidianos ha encendido las alarmas. California ya lo clasificó como tóxico reproductivo, y los científicos insisten en que, ante la duda, es mejor minimizar el contacto. «No se trata de entrar en pánico, sino de tomar decisiones informadas», señala un experto. Mientras la ciencia avanza, la precaución parece ser la mejor estrategia.

Con información de: The New York Times en Español.com

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