Ante una abarrotada Plaza de la Constitución, el presidente Andrés Manuel López Obrador delineó los seis años de su gobierno, que inició con los idearios para sentar las bases de la cuarta transformación de la vida pública del país, con la reducción de la pobreza y la erradicación de la corrupción “de tajo”, como principales logros, y que concluyó muy contento y con la conciencia tranquila por dejar en manos de Claudia Sheinbaum Pardo, “una mujer excepcional, experimentada y honesta”, la continuación de la transformación del país.
“Me voy a jubilar con la conciencia tranquila y muy contento”, señaló el presidente Andrés Manuel durante su sexto y último informe de gobierno en el que destacó que más de 9.5 millones de mexicanos dejaron la pobreza y el sistema de salud ahora es mejor que en Dinamarca.
Con el Palacio Nacional de fondo, López Obrador aprovechó para defender la reforma al Poder Judicial en el cual dijo que se han denunciado con hechos los “actos de corrupción e influyentismo” que predominan.
Por ello, enfatizó que su propuesta tiene el propósito de que la justicia sea en beneficio de todos los mexicanos y no esté al servicio “exclusivo de la delincuencia organizada” y de “la delincuencia de cuello blanco”.
Hizo una pausa para una consulta rápida a mano alzada con los asistentes sobre que a los ministros, jueces y magistrados los elija el pueblo, y recibió una respuesta contundente en apoyo a la propuesta del presidente con toda la plaza con las manos arriba.
El presidente también aprovechó la ocasión para enviar un mensaje a los vecinos estadounidenses, recordándoles que “la democracia en Estados Unidos comenzó con la elección de jueces”, tras las opiniones que han externado las autoridades de aquel país sobre su propuesta.