Cuatro activistas de PETA que vestían camisetas que decían: “Deje de bendecir las corridas de toros” y sostenían carteles con la leyeda: “Las corridas de toros son pecado”, fueron detenidas durante horas por la policía tras lanzarse frente al vehículo del papa Francisco cuando salía de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María en la Plaza de España. Esta dramática manifestación forma parte de la campaña de PETA para pedirle al Papa que la Iglesia católica corte lazos con las corridas de toros y condene este despreciable y sangriento evento.
“El continuo respaldo de la Iglesia al violento apuñalamiento, matanza y mutilación de toros es vergonzoso”, afirma la vicepresidenta de PETA UK y Europa, Mimi Bekhechi. “PETA pide al papa Francisco que condene estos espectáculos repugnantes y deje claro que ninguna persona de bien puede apoyar la tauromaquia”.
Cada año, decenas de miles de toros son asesinados en festejos taurinos de todo el mundo, muchos de los cuales se celebran en honor de santos católicos, incluyendo fiestas dedicadas a la Virgen María, como sucede en México el 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe. Durante estos eventos, picadores a caballo clavan una lanza en la espalda y el cuello del toro antes de que otros le claven arpones (banderillas) en su espalda, infligiéndoles un dolor agudo cada vez que giran la cabeza. Eventualmente, cuando el toro se debilita por la pérdida de sangre, aparece un matador que intenta matar al animal atravesándolo con una espada. Al final, se usa una daga para cortar su médula espinal. El toro, aunque paralizado, podría estar aún consciente y sintiendo dolor, mientras le cortan las orejas o cola, se las presentan al matador como trofeo, y arrastran su cuerpo fuera del ruedo.
El papa Francisco escribió en su encíclica Laudato Si’, “cada acto de crueldad hacia cualquier criatura es ‘contrario a la dignidad humana’”, y desde el siglo XVI, el Papa Pío V – quien ya ha sido canonizado – prohibió las corridas de toros, las cuales describió como “espectáculos crueles y viles del diablo y no del hombre” y contrarios a la “piedad y la caridad cristianas”. El párrafo 2418 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: “Es contrario a la dignidad humana causar sufrimiento o muerte innecesaria a los animales”, sin embargo, los sacerdotes católicos a menudo ofician ceremonias religiosas en plazas de toros y ministran a los toreros en las capillas de estas plazas. Algunos hasta atacan a los toros en el ruedo vestidos con sotana.
PETA y PETA Latino le han pedido previamente al papa Francisco que alce la voz en contra de la tauromaquia a través de cartas firmadas por sacerdotes, protestas, interrupciones, campañas publicitarias y más. El más reciente es el provocativo anuncio colocado en autobuses que recorren el centro de Roma justo a tiempo para la celebración de la Inmaculada Concepción de la Virgen María el 8 de diciembre. Dicho anuncio muestra a la Virgen María protegiendo a un toro de un matador.