El 2025 marca un año de cambios trascendentales para WWE, que desde enero transmite sus contenidos de manera exclusiva en Netflix a nivel internacional (excepto en EE. UU.). Sin embargo, el mayor impacto llegó durante WrestleMania, su evento estelar, donde se anunció una movida estratégica que revoluciona el mundo de la lucha libre: la compra de Lucha Libre AAA, una de las promotoras más emblemáticas de México, con más de tres décadas de historia. La operación fue concretada por TKO Group Holdings, el conglomerado mediático dueño de WWE y UFC.
El acuerdo no fue el único anuncio sorpresa de la noche. Minutos antes, WWE había revelado NXT Worlds Collide, un espectáculo programado para el 7 de junio que reunirá talentos de ambas compañías. Más tarde se confirmó que este evento era solo el primer paso de una fusión mayor. Aunque los términos financieros y el futuro de la marca AAA en México aún no se han detallado, la adquisición le brinda a WWE acceso a un amplio roster de luchadores, reforzando su expansión en el mercado latinoamericano.
Esta noticia no llega completamente inesperada. En septiembre de 2024, el periodista “El Planchitas” había insinuado en la revista Récord que ambas empresas mantenían negociaciones. Además, la colaboración entre WWE y AAA tiene antecedentes: en los años 90, luchadores como La Parka aparecieron en videojuegos de la WWF, demostrando una relación previa entre las marcas.
En México, las transmisiones de AAA actualmente se distribuyen a través de Multimedios (televisión abierta) y TNT Sports México (televisión de paga). La incógnita ahora es cómo WWE integrará estos derechos bajo su modelo de negocio, especialmente tras su alianza con Netflix. Fans y analistas especulan sobre posibles cruces de talentos, eventos conjuntos e incluso la reactivación de clásicas rivalidades.
Con este movimiento, WWE no solo consolida su hegemonía en la industria, sino que también rinde homenaje a la rica tradición de la lucha libre mexicana. Los próximos días podrían develar más detalles sobre esta histórica transacción, que sin duda redefine el futuro del entretenimiento deportivo.