El gobierno mexicano ha anunciado una inversión histórica de 186,567 millones de pesos (unos 9,506 millones de dólares) para desarrollar 17 proyectos estratégicos de infraestructura hídrica durante este sexenio. Solo en 2025, se destinarán 30,885 millones de pesos a obras públicas que, según estimaciones oficiales, generarán alrededor de 65,000 empleos directos en todo el territorio nacional. Estas iniciativas forman parte del Plan México, un esfuerzo integral para asegurar el abasto de agua en las 32 entidades federativas del país, especialmente en regiones afectadas por sequías recurrentes.
Uno de los ejes principales es el Programa Nacional de Tecnificación, que contará con más de 62,800 millones de pesos durante el sexenio, incluyendo 7,700 millones asignados para este año. El plan contempla la modernización de 17 distritos de riego agrícola, con intervenciones en estados como Tabasco, donde se construirán infraestructuras clave para garantizar el suministro de agua incluso en temporadas secas. Estas obras no solo mejorarán el acceso al recurso hídrico, sino que también impulsarán la productividad del campo mexicano, según explicó Efraín Morales, titular de la Conagua.
Además, el gobierno mantendrá el programa de subsidios hidroagrícolas, con una inversión de 1,650 millones de pesos para promover el uso eficiente del agua en actividades agropecuarias. Paralelamente, se implementará el programa de Saneamiento y Restauración de Ríos, enfocado en rehabilitar afluentes altamente contaminados como los ríos Tula, Atoyac y Lerma-Santiago. Estas acciones buscan no solo mejorar la disponibilidad de agua, sino también mitigar los efectos de la sequía, que actualmente afecta al 55.1% del territorio nacional, según datos recientes de la Conagua.
El Plan Nacional Hídrico también incluye la tecnificación de 200,000 hectáreas de riego agropecuario, una medida urgente tras los récords de calor registrados en mayo de 2024, cuando más de dos tercios del país enfrentaban sequía. Las autoridades destacan que estos proyectos no solo resolverán problemas inmediatos de escasez, sino que también generarán empleos y reactivarán economías locales. «No solo vamos a cubrir necesidades básicas, sino a crear oportunidades de desarrollo», afirmó Morales durante la presentación del plan.
Con esta estrategia, México busca sentar las bases para una gestión hídrica más sostenible a largo plazo, combinando infraestructura moderna con prácticas agrícolas eficientes. Los proyectos priorizan regiones con mayor estrés hídrico y prometen equilibrar las demandas del sector agropecuario con las necesidades de consumo humano. Mientras el país avanza hacia estos objetivos, el éxito dependerá de la ejecución transparente y oportuna de las obras, así como de la participación activa de comunidades y productores en el cuidado del recurso.
Con información de: Forbes.com