He Jiankui era un joven científico chino conocido por sus colegas estadounidenses como JK que tenía brillo académico y soñaba con rehacer a la humanidad explotando la tecnología emergente de edición genética.
Como estudiante, había dejado China para ir a Estados Unidos para realizar trabajos de posgrado en Física en la Universidad de Rice y un posdoctorado en un laboratorio de bioingeniería en Stanford. A la edad de 28 años, lo reclutaron en un prestigioso programa del gobierno chino para talentos educados en el extranjero y le ofrecieron un puesto fundador en el departamento de biología de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur (SUSTech).
Este nuevo instituto de investigación en Shenzhen, abrió en 2012, junto con la repatriación de JK. En los primeros 10 años, estudió una variedad de enfermedades genéticas y en los 10 años siguientes, se concentró en la ampliación de la duración de la vida humana. “Como resultado de promover la edición del genoma, la humanidad es más inteligente, más fuerte y más saludable. La humanidad entra en una era de control del destino”, había afirmado.
Seleccionó al sida, una enfermedad considerada en China como perniciosa y vergonzosa para combatirla. Estudió que el VIH ingresa a las células humanas a través de un receptor creado por un gen llamado CCR5 y planeó utilizar la herramienta de edición genética crispr para alterar el CCR5 en embriones humanos, lo que, en teoría, haría a los bebés inmunes a las infecciones.
Antes, JK realizó estudios en ratones, monos y humanos, utilizando CRISPR para eliminar CCR5 en embriones que no serían implantados. En una conferencia en 2017, dijo: “Debemos hacer esto lentamente y con precaución, porque un solo caso de falla puede acabar con todo el campo”.
AP Foto/Mark Schiefelbein
Con informacion de: https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2023/09/06/edicion-genetica-humana-las-lecciones-aprendidas-del-fallido-avance-de-un-cientifico-chino/