El 4 de abril de 1975, un pequeño paso en la historia de la tecnología marcó el comienzo de lo que hoy es una de las compañías más influyentes del mundo. Microsoft, fundada por Bill Gates y Paul Allen, inició su recorrido en la industria tecnológica con el desarrollo de Altair Basic, el primer software creado por ellos. Para conmemorar el 50º aniversario de la empresa, Bill Gates decidió compartir en su blog el código fuente original de este software, que fue la semilla de una revolución en el mundo de la informática.
La historia de Altair Basic comenzó cuando Gates y Allen leyeron un artículo en la revista Popular Electronics de enero de 1975 sobre la minicomputadora Altair 8800, diseñada por la empresa MITS y basada en la unidad central de procesamiento Intel 8080A. Esta lectura despertó su interés y, decididos a enfrentarse a un desafío, contactaron a los fabricantes de la Altair y les prometieron un software que permitiera controlar su hardware. Así fue como, con mucho esfuerzo y dos meses de trabajo sin descanso, desarrollaron el lenguaje de programación BASIC, adaptado específicamente para las máquinas Altair.
Este logro no solo dio origen a Microsoft, cuyo nombre original era Micro-Soft, sino que también transformó la forma en que se interactuaba con las computadoras. Con el tiempo, Microsoft mudó su sede a Washington y comenzó a licenciar su software a otras empresas, lo que permitió expandir su influencia. A finales de la década de los 70, colaboraron con Steve Wozniak y Steve Jobs para crear la versión AppleSoft-BASIC, un hito en la relación de Microsoft con otras grandes empresas tecnológicas. A principios de los 80, la compañía firmó un contrato crucial con IBM para desarrollar el sistema operativo que acompañaría a sus computadoras personales, lo que más tarde llevaría a la compra de QDOS (Quick and Dirty Operating System). Este sistema se convertiría en el precursor del famoso MS-DOS, el sistema operativo que dominaría el mercado de las computadoras personales.
Altair Basic no solo fue un avance técnico, sino que también introdujo un cambio significativo en la manera en que se distribuían los programas. En sus primeros días, el software era considerado un recurso gratuito. Sin embargo, Microsoft cambió esta perspectiva con la introducción de licencias para su software, lo que marcaría una nueva era en la industria del software comercial. Además, Altair Basic se destacó por su simplicidad, su facilidad de aprendizaje y su compatibilidad con el hardware limitado de la Altair 8800. Su sintaxis clara y directa permitía a los programadores principiantes escribir código rápidamente, lo que facilitó la expansión de la programación en la era de las primeras computadoras personales.
En la publicación de su blog, Bill Gates recuerda con nostalgia aquellos días y describe el código de Altair Basic como «el código más bello jamás desarrollado». Para celebrar este aniversario, Gates hizo disponible el código fuente completo de Altair Basic de manera gratuita. El archivo, en formato PDF, es un escaneado de alta resolución de un impreso en papel de 30 metros de largo, compuesto por un total de 157 páginas. Esta publicación es un regalo para los aficionados y una mirada fascinante al origen de una empresa que, desde sus humildes comienzos, ha jugado un papel clave en la evolución de la tecnología moderna.
La publicación del código fuente de Altair Basic es más que un homenaje al pasado de Microsoft; es un recordatorio de cómo un simple software, nacido de la visión de dos jóvenes, pudo cambiar el rumbo de la historia tecnológica. Hoy, 50 años después, Microsoft sigue siendo una de las principales fuerzas en el desarrollo de software y tecnología a nivel mundial, y Altair Basic sigue siendo un símbolo de los primeros pasos hacia un futuro digital que aún está en constante expansión.
El cáncer de próstata es una proliferación de células que comienza en la próstata. La próstata es una pequeña glándula que ayuda a producir la parte líquida del semen. Se encuentra justo debajo de la vejiga. La próstata es parte del sistema reproductor masculino.
El cáncer de próstata es uno de los tipos más comunes de cáncer. El cáncer de próstata se suele detectar temprano y a menudo prolifera lentamente. La mayoría de las personas con cáncer de próstata se curan. Dr. Ivo H. Pineda Somodevilla, especialista en urología
Sobre la emblemática Avenida Juárez, en el corazón de Puebla, se erige uno de los inmuebles más representativos de la arquitectura moderna de la ciudad. Se trata de un edificio de nueve niveles y aproximadamente 2,700 metros cuadrados de construcción, que cuenta con estacionamiento subterráneo para 15 vehículos, un amplio local comercial en planta baja y trece departamentos habitacionales.
Su relevancia arquitectónica radica en que fue diseñado en 1962 por el ingeniero Antonio Elizaga Ruiz Godoy y el arquitecto Mario Martín Pastor, autores también del reconocido Edificio Alles. La obra marcó un punto de inflexión en la arquitectura poblana al abandonar los elementos ornamentales tradicionales para adoptar los principios del movimiento moderno: funcionalidad, simplicidad y líneas limpias inspiradas en la escuela Bauhaus.
El diseño presenta un volumen geométrico de gran pureza formal, definido por una estructura prismática y una fachada de cristal organizada en forma de cuadrícula que evidencia cada uno de sus niveles. La propuesta se convirtió en un referente de la nueva arquitectura que comenzaba a transformar el paisaje urbano de Puebla durante la segunda mitad del siglo XX.
La estructura está construida con marcos rígidos de concreto armado y cimentación profunda mediante pilotes, características que le brindan una notable solidez y resistencia ante la actividad sísmica de la región. En su origen, la planta baja fue concebida como un espacio comercial ocupado por el Banco de Comercio de Puebla.
Los siete niveles superiores fueron diseñados bajo una planta arquitectónica repetitiva que alberga dos departamentos por piso, distribuidos alrededor de un elevador central y la escalera principal. Cada unidad cuenta con tres recámaras, cuarto de usos múltiples, dos baños completos, área de lavado, cocina y espacios de sala-comedor, todos caracterizados por una generosa iluminación natural.
Uno de los elementos más destacados del inmueble es el mural de aproximadamente 40 metros cuadrados ubicado en la fachada principal sobre la Avenida Juárez. La obra, titulada La industria, el comercio y la banca, fue realizada en 1962 con mosaico italiano por el pintor poblano Fernando Rodríguez Lago, considerado uno de los máximos exponentes del muralismo en el estado.
La composición muestra tres figuras humanas estilizadas que representan los pilares del desarrollo económico de México. Rodríguez Lago colaboró con Diego Rivera y fue fundador del Taller de Plástica Poblana. Entre sus obras más importantes destacan el mural realizado para el Sindicato de la Unión de Estibadores y Jornaleros en 1961 y La Fundación de Puebla, creada en el año 2000 para el Salón de Protocolos del Ayuntamiento de Puebla.
Décadas después, la historia del inmueble tomó un nuevo rumbo. En 2015, el doctor Luis Enrique Aguirre, entonces estudiante de la especialidad en Cirugía Bucodentomaxilar en Puebla, quedó cautivado por el Centro Histórico, su arquitectura y su vida urbana. Tras concluir sus estudios y continuar su formación en la Universidad Nacional Autónoma de México, mantuvo un vínculo constante con la ciudad y, en particular, con la Avenida Juárez.
Durante una de sus visitas observó que uno de los edificios más emblemáticos de la zona permanecía abandonado. La situación le resultó sorprendente, considerando el valor arquitectónico, cultural e histórico del inmueble. Tiempo después descubrió que la propiedad estaba en venta y decidió asumir el reto de rescatarla.
A pesar de las dificultades que implicaba intervenir un edificio de más de seis décadas de antigüedad y con varios años de desuso, Aguirre identificó en él un enorme potencial. Su arquitectura, distribución, relevancia histórica y protección patrimonial lo motivaron a emprender uno de los proyectos más ambiciosos de su vida: rehabilitar, restaurar y modernizar el inmueble sin alterar su esencia arquitectónica ni afectar el mural que constituye una parte fundamental de su identidad.
Actualmente, el proyecto avanza bajo un programa de trabajo de dos años y una importante inversión privada. Las labores incluyen la renovación integral de instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas, así como la sustitución de acabados, pisos, recubrimientos, plafones, cristales y sistemas de iluminación. También se contempla la modernización del elevador y la actualización de diversos elementos constructivos para cumplir con los estándares contemporáneos de confort y seguridad.
El objetivo es devolverle su esplendor original y ofrecer espacios habitacionales de alta calidad, conservando al mismo tiempo el valor arquitectónico, histórico y cultural que lo ha convertido en un referente de la Avenida Juárez. Una vez concluidos los trabajos, los departamentos estarán disponibles para renta y ofrecerán amplios espacios, acabados de lujo en madera, mármol y cristal, así como todas las comodidades de un edificio moderno integrado al patrimonio urbano de Puebla.
La restauración de este inmueble no solo representa una inversión inmobiliaria, sino también una apuesta por la preservación de la memoria arquitectónica de la ciudad y la revitalización de uno de sus corredores más emblemáticos.