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Opinión

Educación y Tecnología | Luis Lach.

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Luis Lach.

Balance de la pandemia en políticas TIC en la educación.

Recientemente ha puesto en circulación la UNESCO (1), un estudio de nombre “Estudio de políticas digitales en Educación en América Latina. Tendencias emergentes en contexto de pandemia y perspectivas de futuro”, el cuál es un análisis comparativo de algunos países de la región latinoamericana en el manejo de las políticas educativas con TIC en el contexto de la pandemia COVID 19, que tienen como común denominador el tener una larga trayectoria en la introducción de TIC en la educación como parte de sus políticas públicas. Vale la pena leer este texto que pone en el centro los esfuerzos realizados durante la pandemia, y cómo cada país ha resuelto los retos que la pandemia supuso. Me sorprende eso sí, el que se diga que estos países y no otros tengan trayectorias con uso de TIC, lo cual es un criterio a mi modo de ver muy vago, dado que todos los países de la región tienen políticas públicas creadas hacia el uso de TIC en la educación. Esto es, me parece un tanto caprichosa la selección de países seleccionados, que son: México, Costa Rica, Colombia, Uruguay, Argentina y Chile. No entiendo por qué países como Brasil, Panamá o Perú, o en el caso del caribe República Dominicana o Cuba, no sean parte de este estudio.

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  1. https://unesdoc.unesco.org/in/rest/annotationSVC/DownloadWatermarkedAttachment/attach_import_e0ce5d4c-84bb-4e37-be19-436fa67486c3?_=381837spa.pdf&to=96&from=1#pdfjs.action=download

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Todo lo anterior es relevante para nuestro caso mexicano, ya que es muy importante comparar lo que se hace aquí con relación a países equiparables de la región. En ese sentido, creo que haber incluido a Brasil habría sido muy útil para nosotros. Brasil, tiene una población mayor que México, un territorio mayor, y una distribución de la pobreza con características similares a México. No es parecido en la mezcla racial de la población, ni en el idioma, pero en términos generales, lo que haga Brasil es relevante para México como punto de comparación.

Mi impresión es que la pandemia mantiene confundidos a los sistemas educativos. A diferencia del estudio (y no es que sea yo ninguna autoridad), hay que ser cautelosos al señalar que los sistemas educativos fueron flexibles y adaptaron políticas públicas de forma consistente. Mi lectura, al menos en el caso de México, es que se reaccionó con lo que se tenía a mano, pero un poco con los dedos en la puerta, por lo que no se continuó de gobiernos anteriores. El programa Aprende en casa, que es unidireccional, pero como ya he mencionado antes, era con lo que se contaba, no fue resultado de un sistema adaptable. El sistema educativo mexicano no estaba preparado, al igual que los demás países.

Un elemento que no menciona con suficiente énfasis el estudio es la irrupción del ambiente de casa durante la pandemia. En los sistemas privados, en que por lo general, y dependiendo de la institución y las posibilidades económicas de las familias, hay mayor conectividad en un mayor número de hogares, se pudo trabajar con diferentes herramientas. Pero incluso en estos sistemas, los niveles sociales al interior de la misma escuela, generaban una falta de acceso a estudiantes, basada en su nivel socio económico. Para el caso de las escuelas públicas, el estudio señala, cómo a mayor pobreza, mayor falta de acceso. Y que si bien, Aprende en casa fue la respuesta natural, claramente no fue suficiente. Y de allí provienen algunas conclusiones precipitadas en nuestro medio con relación al rezago educativo en el que se colocan con mucha ligereza a las TIC como el factor e impedimento de una adecuada educación, pero poco se habla de la falta de infraestructura tecnológica en el sistema educativo tanto en la escuelas como en las casas, así como la falta de capacitación docente y definitivamente, la resistencia del sistema educativo de abandonar modelos tradicionales de educación basados en la mera transmisión de conocimientos y no asumiendo los modelos de aprendizaje basados en la creación de proyectos, y de las llamadas Habilidades del Siglo XXI (Pensamiento crítico, resolución de problemas, colaboración, alfabetización tecnológica, etcétera). Un uso de las TIC existentes con estos elementos educativos, por supuesto que tendrá resultados favorables, pero hay que implementarlo correctamente, y ciertamente, ni antes de la pandemia, ni durante ella, había condiciones suficientes para dar este salto.

Todos los países mencionados en el estudio tienen su programa bandera de introducción de política educativa con TIC: Argentina, que ha resucitado el programa Conectar Igualdad Colombia engloba todas sus acciones digitales a través del MinTIC, bajo el lema, “El futuro digital es de todos” y el programa “Tecnologías para aprender” Costa Rica, a través de su Ministerio de Educación, desarrolla su Política en Tecnologías de la Información.

Chile, que mantenía desde hacía 25 años, un programa de política pública de largo plazo conocido como “Programa Enlaces”, ha visto terminar su ciclo, aun cuando muchos de sus productos se conserven. México, como ya he mencionado, introdujo el programa “Aprende en casa”, pero la lista es larga de programas de gobierno que podrían haber sido política educativa de largo plazo. Y la gran mayoría de ellos sobreviven, como si estuviéramos en una sala de hospital de políticas educativas. Todos con su suero y a medio morir, Uruguay. Un gran ejemplo del estudio, es el caso de Uruguay, donde tiene lugar el programa de política pública llamado Plan Ceibal, el cual a 15 años de su implementación, ha logrado dotar de equipos de cómputo a todos los estudiantes del país, y por tanto la pandemia los encontró en mejores condiciones para solventar los problemas que surgieron con el COVID 19.

Me detengo en esto último, Plan Ceibal incorporó desde su inicio, el uso de lo que se conoce como Cómputo 1 a 1, y lo transformó en política pública a través del sueño de Nicolás Negroponte (2), fundador del Media Lab del MIT, quien cristalizó el antiguo sueño de una computadora de 100 dólares para los niños del mundo, a través del primer dispositivo creado por la organización One Laptop per child, llamado XO, el cuál tuvo un brillante aterrizaje en Uruguay. Posteriormente, Intel reaccionó con un dispositivo para el mercado educativo llamado Classmate PC. Aquí lo más importante no es, en mi humilde opinión que cada niño tenga un dispositivo. Al final del día Uruguay completo tiene la población equivalente al Estado de Oaxaca, y sin sus accidentes orográficos. De forma tal, que llegar a toda la población no es un problema de las proporciones que lo es en México. Lo que sí es de destacar es el hecho de que han implantado en Uruguay una política pública de largo plazo, y eso permite que vayan aprendiendo de los errores, modificando, pero fundamentalmente manteniendo un modelo educativo consistente y en continuo desarrollo. Eso es algo que México no ha sabido, ni querido hacer.

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  • 2. Nicolás Negroponte es hermano también del ex Embajador de Estados Unidos en México, John Dimitri Negroponte.

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Y regresando al estudio de la UNESCO, se plantea en él que de los antecedentes de política pública en México está el programa Mi CompuMx, el cuál dotó de aproximadamente 280,000 dispositivos Classmate PC a estudiantes de quinto y sexto grado en los estados de Colima, Sonora y Tabasco. Cabe mencionar que me parece que quien redactó el artículo se basó en sólo una parte del texto de Frida Díaz Barriga (3), y da a entender (o eso me pareció a mi), que ese es un antecedente relevante de política educativa en México, lo cual me parece un error. Realmente la Dra. Barriga habla en su texto de otras políticas previas, como el programa Enciclomedia. Sin embargo, las políticas educativas con uso de tecnología se deben remontar al menos a 1968 en que se creó el programa de Telesecundaria, y posteriormente otros programas, como Red Edusat, Red Escolar, MicroSEP, etcétera. De aquí se desprenden dos aprendizajes que deberíamos tomar muy en cuenta:

1. Considerar a Mi CompuMX (2012-2014) como un antecedente de política educativa relevante, me parece que comete el error de quererse equiparar al programa de cómputo 1 a 1 de Plan Ceibal que ha abarcado a la totalidad del alumnado uruguayo. En el caso mexicano, sólo se abarcaron en la primera etapa (2012-2014), estudiantes de 5º y 6º de primaria (las razones de esta elección son tan vagas como la política misma). Y su sucedáneo, el programa de entrega de tabletas (ya no Classmates PC) a estudiantes solamente de 5º grado, a través del Programa Aprendemx (2014-2016). Ya después se cambió el programa por creación de aulas.

Pensar lo anterior como política pública me parece deficiente. Y especialmente porque en la Historia de México y yo creo que del planeta, no he conocido una política de estado que tenga como característica la crueldad. ¿Cómo se le explica a un niño o niña de otros grados que a él no le va a tocar juguete? Especialmente, porque este programa murió con el periodo de gobierno de Enrique Peña Nieto. Por lo tanto, el que estaba en primero de primaria le tocó sólo un cuerno retorcido más adelante.

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2. Lo que enseña Plan Ceibal es una política educativa de largo aliento. No ocurrencias que obedecen a políticas clientelares de un momento. En mi opinión, Enciclomedia contenía todos los elementos de política pública hacia el largo plazo, pero se requiere de un Estado, que independientemente de la pertenencia a tal o cual grupo político, ponga por delante el interés superior de niños, niñas y adolescentes. Y por tanto, las políticas educativas se erijan con base a modelos más amplios de interés y no con la miopía característica de los políticos.

En conclusión, el texto, a pesar de los elementos que me parece carece, trae mucha información que vale la pena conocer. La pandemia nos tomó desprevenidos, sin políticas educativas claras, con recursos dispendiados (las tabletas se daban en propiedad a los estudiantes), con capacitación docente muy precaria y con resistencia a adoptar nuevos modelos pedagógicos. El camino es claro, se requiere establecer una política educativa de uso de tecnología (que no se percibe claramente al día de hoy), y lanzarla en un viaje de muchos años de aprendizaje y de compromiso del Estado Mexicano. Ojalá esto se escuche y aprendamos todos.

Que tengan una feliz semana.

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Educación

Historia de la Batalla de Puebla (5 de mayo de 1862)

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Eduardo Merlo Juárez y Ray Zubiri conducen este interesante programa especial sobre la Batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862.

Después de que el presidente Benito Juárez anunciara que no pagaría la deuda externa, en octubre de 1861, Francia, Inglaterra y España suscribieron la Convención de Londres, en la cual se comprometieron a enviar contingentes militares a México para reclamar sus derechos como acreedores por una deuda que ascendía a alrededor de 80 millones de pesos de la época, de los que aproximadamente 69 millones corresponderían a Inglaterra, 9 millones a España y 2 millones a Francia.

La batalla de Puebla fue una batalla que ocurrió el 5 de mayo de 1862 en las cercanías de la ciudad de Puebla, entre los ejércitos de la República Mexicana, bajo el mando de Ignacio Zaragoza, y del Segundo Imperio francés, dirigido por Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, durante la segunda intervención francesa en México, cuyo resultado fue una victoria importante para los mexicanos, ya que con unas fuerzas consideradas como inferiores lograron vencer a un ejército muy experimentado.

Ante la posibilidad real de una invasión militar que buscara llegar hasta la Ciudad de México, ordenó el traslado de pertrechos y la fortificación de Puebla, así como crear una unidad, a la que se designó como Ejército de Oriente, que fue puesta bajo el mando del general José López Uraga. En vista del desempeño deficiente de este mando, fue destituido y en su lugar se designó a Zaragoza, quien dejó el Ministerio de Guerra y se dirigió a Puebla para organizar la oposición al avance francés con cerca de 10 000 hombres; cantidad mínima si se toma en cuenta el vasto territorio que debía cubrirse.

La batalla se inició en forma a las 11:15 de la mañana, anunciándose con un cañonazo desde el Fuerte de Guadalupe y acompañado por los repiques de las campanas de la ciudad.

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Educación

Mitos y realidades sobre el cáncer infantil

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La leucemia es el cáncer más común en niños ¿Cómo detectarlo? de esto nos hablo en entrevista el Dr. Adrian Morales Maravilla Hematólogo.

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Espectáculos

El mundial que se jugó en los escritorios… y no en la cancha

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay partidos que se ganan con goles… y otros con saliva, maña, café cargado y juntas eternas donde nadie sabe quién manda, pero todos quieren levantar la copa. Así llega México 86, una película que nos recuerda que el futbol no solo se juega en la cancha: también se juega en los pasillos del poder, entre llamadas incómodas, promesas imposibles y uno que otro “milagrito” muy mexicano.

Porque sí, queridos lectores del confesionario, mientras nosotros creemos que un Mundial se decide con penales, resulta que detrás hay verdaderos campeonatos de burocracia olímpica. Y justo ahí entra Martín de la Torre, interpretado por Diego Luna, quien nos demuestra que en este país el ingenio siempre juega de delantero.

La cinta, dirigida por Gabriel Ripstein, mezcla humor, tensión y esa deliciosa sensación de “esto no puede estar pasando… pero seguramente sí pasó”. Porque aceptémoslo: México tiene un talento especial para organizar eventos históricos mientras todo parece a punto de incendiarse cinco minutos antes.

Y es que conseguir un Mundial no era cualquier cosa. Había que convencer a la FIFA, competir contra Estados Unidos y, sobre todo, sobrevivir al deporte extremo favorito de muchos funcionarios: aventarse la bolita sin quedar fuera de la nómina. Todo esto acompañado por actuaciones de Karla Souza y Daniel Giménez Cacho, quienes le ponen carácter, ritmo y ese sabor a intriga política con toque chilango que tanto disfrutamos.

Lo mejor de México 86 es que no intenta contarnos solamente una historia de futbol. Nos habla de ambición, orgullo nacional y de ese momento donde alguien decide romper las reglas porque quedarse sentado simplemente no era opción. Aquí las tarjetas rojas no salen por faltas en el área… salen por jugarle al sistema.

Y mientras veía el avance pensé: si organizar un cumpleaños infantil ya parece final de Champions… imagínense organizar un Mundial entero con políticos, egos internacionales y funcionarios sudando más que los jugadores.

Netflix apuesta fuerte con esta producción que huele a nostalgia, picardía mexicana y caos perfectamente organizado. De esos proyectos donde uno termina diciendo: “No sé si sentir orgullo… o pedir VAR”.

Así que preparen las botanas, la playera de la selección y la fe en los milagros administrativos porque México 86 llega este 5 de junio a Netflix. Y todo indica que el verdadero partido estará fuera del estadio.

Director: Gabriel Ripstein / Elenco: Diego Luna, Karla Souza, Daniel Giménez Cacho, Álvaro Guerrero, Memo Villegas, Juan Pablo Fernández / Guion: Daniel Krauze, Gabriel Ripstein / Productor Ejecutivo: Diego Luna / Productores: Sidonie Dumas, Nicolas Atlan, Christian Gabela / Director de fotografía: Emiliano Villanueva / Diseño de producción:  Mónica Chirinos / Diseño de vestuario: Adela Cortázar / Edición: Miguel Musálem / Música original: Camilo Lara / Compañía productora: Gaumont

Del TikTok al brincadero: la nueva obsesión de vivir lo que vemos en redes

Hubo una época donde los niños salían a jugar porque sí. Hoy primero hay que grabarlo, subirlo, ponerle audio viral… y después brincar. Así entendió perfectamente el juego Inflalandia Quack México, el parque inflable que decidió dejar de pelearse con las redes sociales para convertirlas en parte del espectáculo. Pues me invitaron a conocer sus instalaciones y me gustaron mucho, un ambiente familiar, seguridad y mucha diversión para todos, no solo para los niños para todos y así pude comprobarlo.

Y seamos honestos: TikTok ya no es una app… es prácticamente un estilo de vida. Ahí descubrimos recetas, canciones, tendencias, chismes, bailes y hasta gente que se vuelve famosa por caerse con dignidad. Por eso no sorprende que ahora existan lugares diseñados específicamente para brincar, reír y, claro, grabar contenido que dure más en redes que el cansancio de las piernas.

Lo interesante de Inflalandia es que entendió algo que muchas marcas todavía no comprenden: las nuevas generaciones no quieren ser espectadores… quieren ser protagonistas. Aquí el visitante no sólo va a divertirse; va a crear contenido, participar en dinámicas y sentirse parte del show. Básicamente: si no hubo video en TikTok, probablemente nunca pasó.

Entre patitos gigantes, frases virales y una comunidad digital enorme, el concepto convierte el famoso “scroll infinito” en una experiencia física donde todos terminan sudando, grabando y riéndose al mismo tiempo. Y sí, aunque uno jure que sólo acompañará a los niños, termina brincando como si el acta de nacimiento fuera editable.

La campaña “Pato pa’ todos” confirma que hoy el entretenimiento ya no se consume sentado. Ahora se participa, se comparte y se convierte en tendencia. Porque en estos tiempos, el verdadero éxito no es llenar un lugar… es lograr que todos quieran subirlo a sus historias.

Y mientras algunos todavía creen que las redes sociales alejan a las personas, resulta que ahora también las hacen brincar juntas. Qué tiempos tan raros… y tan divertidos.

Síguelos en sus redes sociales y conoce más de este divertido concepto y de su famoso embajador Pato.

www.inflalandia.com

La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.

¡Escúchenme! de lunes a viernes en el programa donde hacemos entretenimiento educativo y siempre aprendemos algo nuevo De Todo Un Poco con seguro servidor de 10 a 11 de la mañana en Radio BUAP 96.9 FM.

Contacto: rayzubiri@yahoo.com.mx  Redes Sociales: @RayZubiri

Si usted es un medio de comunicación y se pregunta si puede publicar esta columna en su medio, ¡la respuesta es sí! Solo asegúrese de dar el crédito adecuado a www.revistapuebla.com y al autor.

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