Balance de la pandemia en políticas TIC en la educación.
Recientemente ha puesto en circulación la UNESCO (1), un estudio de nombre “Estudio de políticas digitales en Educación en América Latina. Tendencias emergentes en contexto de pandemia y perspectivas de futuro”, el cuál es un análisis comparativo de algunos países de la región latinoamericana en el manejo de las políticas educativas con TIC en el contexto de la pandemia COVID 19, que tienen como común denominador el tener una larga trayectoria en la introducción de TIC en la educación como parte de sus políticas públicas. Vale la pena leer este texto que pone en el centro los esfuerzos realizados durante la pandemia, y cómo cada país ha resuelto los retos que la pandemia supuso. Me sorprende eso sí, el que se diga que estos países y no otros tengan trayectorias con uso de TIC, lo cual es un criterio a mi modo de ver muy vago, dado que todos los países de la región tienen políticas públicas creadas hacia el uso de TIC en la educación. Esto es, me parece un tanto caprichosa la selección de países seleccionados, que son: México, Costa Rica, Colombia, Uruguay, Argentina y Chile. No entiendo por qué países como Brasil, Panamá o Perú, o en el caso del caribe República Dominicana o Cuba, no sean parte de este estudio.
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- https://unesdoc.unesco.org/in/rest/annotationSVC/DownloadWatermarkedAttachment/attach_import_e0ce5d4c-84bb-4e37-be19-436fa67486c3?_=381837spa.pdf&to=96&from=1#pdfjs.action=download
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Todo lo anterior es relevante para nuestro caso mexicano, ya que es muy importante comparar lo que se hace aquí con relación a países equiparables de la región. En ese sentido, creo que haber incluido a Brasil habría sido muy útil para nosotros. Brasil, tiene una población mayor que México, un territorio mayor, y una distribución de la pobreza con características similares a México. No es parecido en la mezcla racial de la población, ni en el idioma, pero en términos generales, lo que haga Brasil es relevante para México como punto de comparación.
Mi impresión es que la pandemia mantiene confundidos a los sistemas educativos. A diferencia del estudio (y no es que sea yo ninguna autoridad), hay que ser cautelosos al señalar que los sistemas educativos fueron flexibles y adaptaron políticas públicas de forma consistente. Mi lectura, al menos en el caso de México, es que se reaccionó con lo que se tenía a mano, pero un poco con los dedos en la puerta, por lo que no se continuó de gobiernos anteriores. El programa Aprende en casa, que es unidireccional, pero como ya he mencionado antes, era con lo que se contaba, no fue resultado de un sistema adaptable. El sistema educativo mexicano no estaba preparado, al igual que los demás países.
Un elemento que no menciona con suficiente énfasis el estudio es la irrupción del ambiente de casa durante la pandemia. En los sistemas privados, en que por lo general, y dependiendo de la institución y las posibilidades económicas de las familias, hay mayor conectividad en un mayor número de hogares, se pudo trabajar con diferentes herramientas. Pero incluso en estos sistemas, los niveles sociales al interior de la misma escuela, generaban una falta de acceso a estudiantes, basada en su nivel socio económico. Para el caso de las escuelas públicas, el estudio señala, cómo a mayor pobreza, mayor falta de acceso. Y que si bien, Aprende en casa fue la respuesta natural, claramente no fue suficiente. Y de allí provienen algunas conclusiones precipitadas en nuestro medio con relación al rezago educativo en el que se colocan con mucha ligereza a las TIC como el factor e impedimento de una adecuada educación, pero poco se habla de la falta de infraestructura tecnológica en el sistema educativo tanto en la escuelas como en las casas, así como la falta de capacitación docente y definitivamente, la resistencia del sistema educativo de abandonar modelos tradicionales de educación basados en la mera transmisión de conocimientos y no asumiendo los modelos de aprendizaje basados en la creación de proyectos, y de las llamadas Habilidades del Siglo XXI (Pensamiento crítico, resolución de problemas, colaboración, alfabetización tecnológica, etcétera). Un uso de las TIC existentes con estos elementos educativos, por supuesto que tendrá resultados favorables, pero hay que implementarlo correctamente, y ciertamente, ni antes de la pandemia, ni durante ella, había condiciones suficientes para dar este salto.
Todos los países mencionados en el estudio tienen su programa bandera de introducción de política educativa con TIC: Argentina, que ha resucitado el programa Conectar Igualdad Colombia engloba todas sus acciones digitales a través del MinTIC, bajo el lema, “El futuro digital es de todos” y el programa “Tecnologías para aprender” Costa Rica, a través de su Ministerio de Educación, desarrolla su Política en Tecnologías de la Información.
Chile, que mantenía desde hacía 25 años, un programa de política pública de largo plazo conocido como “Programa Enlaces”, ha visto terminar su ciclo, aun cuando muchos de sus productos se conserven. México, como ya he mencionado, introdujo el programa “Aprende en casa”, pero la lista es larga de programas de gobierno que podrían haber sido política educativa de largo plazo. Y la gran mayoría de ellos sobreviven, como si estuviéramos en una sala de hospital de políticas educativas. Todos con su suero y a medio morir, Uruguay. Un gran ejemplo del estudio, es el caso de Uruguay, donde tiene lugar el programa de política pública llamado Plan Ceibal, el cual a 15 años de su implementación, ha logrado dotar de equipos de cómputo a todos los estudiantes del país, y por tanto la pandemia los encontró en mejores condiciones para solventar los problemas que surgieron con el COVID 19.
Me detengo en esto último, Plan Ceibal incorporó desde su inicio, el uso de lo que se conoce como Cómputo 1 a 1, y lo transformó en política pública a través del sueño de Nicolás Negroponte (2), fundador del Media Lab del MIT, quien cristalizó el antiguo sueño de una computadora de 100 dólares para los niños del mundo, a través del primer dispositivo creado por la organización One Laptop per child, llamado XO, el cuál tuvo un brillante aterrizaje en Uruguay. Posteriormente, Intel reaccionó con un dispositivo para el mercado educativo llamado Classmate PC. Aquí lo más importante no es, en mi humilde opinión que cada niño tenga un dispositivo. Al final del día Uruguay completo tiene la población equivalente al Estado de Oaxaca, y sin sus accidentes orográficos. De forma tal, que llegar a toda la población no es un problema de las proporciones que lo es en México. Lo que sí es de destacar es el hecho de que han implantado en Uruguay una política pública de largo plazo, y eso permite que vayan aprendiendo de los errores, modificando, pero fundamentalmente manteniendo un modelo educativo consistente y en continuo desarrollo. Eso es algo que México no ha sabido, ni querido hacer.
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- 2. Nicolás Negroponte es hermano también del ex Embajador de Estados Unidos en México, John Dimitri Negroponte.
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Y regresando al estudio de la UNESCO, se plantea en él que de los antecedentes de política pública en México está el programa Mi CompuMx, el cuál dotó de aproximadamente 280,000 dispositivos Classmate PC a estudiantes de quinto y sexto grado en los estados de Colima, Sonora y Tabasco. Cabe mencionar que me parece que quien redactó el artículo se basó en sólo una parte del texto de Frida Díaz Barriga (3), y da a entender (o eso me pareció a mi), que ese es un antecedente relevante de política educativa en México, lo cual me parece un error. Realmente la Dra. Barriga habla en su texto de otras políticas previas, como el programa Enciclomedia. Sin embargo, las políticas educativas con uso de tecnología se deben remontar al menos a 1968 en que se creó el programa de Telesecundaria, y posteriormente otros programas, como Red Edusat, Red Escolar, MicroSEP, etcétera. De aquí se desprenden dos aprendizajes que deberíamos tomar muy en cuenta:
1. Considerar a Mi CompuMX (2012-2014) como un antecedente de política educativa relevante, me parece que comete el error de quererse equiparar al programa de cómputo 1 a 1 de Plan Ceibal que ha abarcado a la totalidad del alumnado uruguayo. En el caso mexicano, sólo se abarcaron en la primera etapa (2012-2014), estudiantes de 5º y 6º de primaria (las razones de esta elección son tan vagas como la política misma). Y su sucedáneo, el programa de entrega de tabletas (ya no Classmates PC) a estudiantes solamente de 5º grado, a través del Programa Aprendemx (2014-2016). Ya después se cambió el programa por creación de aulas.
Pensar lo anterior como política pública me parece deficiente. Y especialmente porque en la Historia de México y yo creo que del planeta, no he conocido una política de estado que tenga como característica la crueldad. ¿Cómo se le explica a un niño o niña de otros grados que a él no le va a tocar juguete? Especialmente, porque este programa murió con el periodo de gobierno de Enrique Peña Nieto. Por lo tanto, el que estaba en primero de primaria le tocó sólo un cuerno retorcido más adelante.
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2. Lo que enseña Plan Ceibal es una política educativa de largo aliento. No ocurrencias que obedecen a políticas clientelares de un momento. En mi opinión, Enciclomedia contenía todos los elementos de política pública hacia el largo plazo, pero se requiere de un Estado, que independientemente de la pertenencia a tal o cual grupo político, ponga por delante el interés superior de niños, niñas y adolescentes. Y por tanto, las políticas educativas se erijan con base a modelos más amplios de interés y no con la miopía característica de los políticos.
En conclusión, el texto, a pesar de los elementos que me parece carece, trae mucha información que vale la pena conocer. La pandemia nos tomó desprevenidos, sin políticas educativas claras, con recursos dispendiados (las tabletas se daban en propiedad a los estudiantes), con capacitación docente muy precaria y con resistencia a adoptar nuevos modelos pedagógicos. El camino es claro, se requiere establecer una política educativa de uso de tecnología (que no se percibe claramente al día de hoy), y lanzarla en un viaje de muchos años de aprendizaje y de compromiso del Estado Mexicano. Ojalá esto se escuche y aprendamos todos.
Que tengan una feliz semana.
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