En 1796, el médico inglés Edward Jenner realizó un experimento que marcaría un antes y después en la lucha contra las enfermedades. En el pequeño pueblo de Berkeley, Gloucestershire, Jenner inoculó a James Phipps, un niño de ocho años, con pus extraído de una lesión de viruela bovina de la lechera Sarah Nelmes. Seis semanas después, al exponerlo a la viruela humana, el pequeño no desarrolló la enfermedad. Así nació la primera vacuna de la historia, un hito que salvaría millones de vidas y sentaría las bases de la inmunología moderna.
La viruela, una enfermedad que en el siglo XVIII mataba a tres de cada diez infectados y dejaba terribles secuelas en los sobrevivientes, era uno de los mayores flagelos de la humanidad. Jenner, sin embargo, había escuchado un rumor persistente en las zonas rurales: quienes contraían la viruela bovina, una infección leve común entre las ordeñadoras, parecían inmunes a la versión humana. Decidió ponerlo a prueba con rigor científico, aunque muchos colegas lo consideraban una idea descabellada. Su éxito no solo confirmó la hipótesis, sino que ofreció una alternativa segura a la variolación, un método arriesgado que consistía en infectar deliberadamente a las personas con viruela atenuada.
A pesar de su eficacia, la vacuna enfrentó escepticismo inicial. Algunos médicos intentaron replicar el método de Jenner pero contaminaron las muestras, lo que generó brotes y retrasó su aceptación. Sin embargo, la evidencia terminó imponiéndose: las personas vacunadas no contraían viruela. Para 1802, el Parlamento británico reconoció su contribución con una importante subvención, aunque Jenner nunca buscó enriquecerse con su descubrimiento. Por el contrario, distribuyó la vacuna gratuitamente y colaboró con médicos en Europa y América, incluido Benjamin Waterhouse, quien la introdujo en Estados Unidos con apoyo de Thomas Jefferson.
El impacto de Jenner trascendió su época. Su trabajo inspiró a científicos como Louis Pasteur, quien acuñó el término «vacuna» en su honor y desarrolló inmunizaciones contra la rabia y otras enfermedades. Gracias a estos avances, la viruela se convirtió en la primera enfermedad erradicada de la historia en 1980, según declaró la Organización Mundial de la Salud. Hoy, las vacunas previenen millones de muertes anuales por poliomielitis, sarampión, tétanos y más recientemente, COVID-19.
A más de dos siglos de su descubrimiento, el legado de Jenner perdura no solo en los laboratorios, sino en cada campaña de vacunación que protege a la humanidad de enfermedades mortales. Su historia recuerda el poder de la observación meticulosa, el coraje para desafiar convenciones y, sobre todo, la convicción de que la ciencia debe estar al servicio de la vida. Como escribió el propio Jenner: «No me cabe en la cabeza que los pasos que he dado puedan ser objeto de controversia alguna vez; algún día la humanidad reconocerá que su liberación de la viruela se debe a este descubrimiento». El tiempo le dio la razón.
La doctora Judith Percino Zacarías, investigadora de la BUAP y directora del Laboratorio de Polímeros del Centro de Química del Instituto de Ciencias (ICUAP), fue incluida por la Royal Society of Chemistry (RSC) en la lista 2025 de Outstanding Peer Reviewers de la revista CrystEngComm, publicación de la que también forma parte como integrante del Advisory Board.
La distinción, publicada en CrystEngComm, reúne a diez revisores científicos destacados a nivel internacional y reconoce sus contribuciones sobresalientes al proceso de revisión por pares y que, conforme al criterio editorial de la RSC, van más allá en su labor de evaluación científica. Esta tarea requiere un conocimiento especializado, rigor metodológico y capacidad para valorar la originalidad, consistencia y relevancia de los manuscritos sometidos para publicación.
Para la RSC, la revisión por pares cumple una función esencial en la preservación de la calidad, integridad y confiabilidad de la literatura científica. En ese sentido, el reconocimiento a la doctora Percino refleja tanto su trayectoria académica, como su participación en una función crítica, frecuentemente silenciosa, que sostiene la comunicación internacional del conocimiento químico.
CrystEngComm es una revista científica de la Royal Society of Chemistry dedicada al diseño y comprensión de materiales cristalinos. Su ámbito editorial incluye estudios sobre comportamiento molecular en cristales, control de la nucleación y crecimiento cristalino, ingeniería de estructuras cristalinas y construcción de materiales con propiedades ajustables.
La publicación, indexada en Scopus y Web of Science, reporta un factor de impacto 2024 de 2.6 y se dirige a comunidades científicas de química de materiales, cristalografía, crecimiento cristalino e ingeniería cristalina.
La presencia de la doctora Percino en este circuito editorial guarda relación directa con sus líneas de investigación y el trabajo que realiza en química de polímeros, fisicoquímica de materiales, ingeniería cristalina, química supramolecular, cristalografía de rayos X, fotoluminiscencia, conductividad y análisis de relaciones estructura-propiedad.
Desde el grupo de Investigación en Polímeros de la BUAP, sus proyectos articulan síntesis, caracterización experimental y cálculos teóricos para explicar y diseñar materiales con propiedades optoelectrónicas y funcionales.
Este reconocimiento a su rigor científico se suma a otros indicadores de proyección internacional. En 2025 fue nombrada integrante del Comité Editorial de Journal of Molecular Structure, revista publicada por Elsevier, lo que ratifica su prestigio como investigadora, revisora experta y editora científica en el campo de la química estructural y la fisicoquímica de materiales.
La doctora Percino también es reconocida como una de las fundadoras del Laboratorio de Polímeros del Centro de Química del ICUAP. Su trabajo con el doctor Víctor Manuel Chapela Castañares (qepd) dio lugar a una patente otorgada en México, Europa y Estados Unidos para un proceso de obtención de dímeros, trímeros y polímeros derivados de piridinmetanol, procedimiento conocido como la “reacción Percino-Chapela”. Ese antecedente permite dimensionar la continuidad entre investigación básica, desarrollo tecnológico, formación de recursos humanos y reconocimiento internacional.
El conocimiento se replica en las aulas
Más allá de su destacada trayectoria, la doctora Judith Percino advierte que para la BUAP estos nombramientos son importantes porque validan el trabajo científico que se desarrolla en la universidad y porque repercuten en la docencia pues existe un compromiso implícito para modificar la forma de transmitir el conocimiento y proyectarlo hacia otras áreas.
“Estos reconocimientos repercuten en la educación. Hay países que tienen escuelas de divulgación científica con mucha tradición, pero se requiere experiencia de los investigadores para transitar a la divulgación, entonces, entre mayor madurez exista sobre lo que se genera a nivel mundial y no sólo en nuestros laboratorios, habrá más herramientas para proponer en las aulas, para que los estudiantes entiendan la ciencia con más facilidad”, refirió.
Su pasión por la Química llega no sólo a sus estudiantes de posgrado, también a alumnos de la Facultad de Artes, a quienes enseña conceptos y procesos mediante una metodología pensada para personas que no son químicos. Facilitar la comprensión de fenómenos que parecen difíciles, con experimentos en tiempo real, les cambia la perspectiva de lo que es la Química, porque para la doctora Percino la ciencia y el arte tienen en común la creatividad.
Con este reconocimiento de la Royal Society of Chemistry, la investigadora de la BUAP consolida su presencia en redes internacionales de evaluación académica y edición científica. La distinción no solo subraya su productividad como científica, sino también su aporte a la construcción de una literatura química confiable, rigurosa y útil para nuevas generaciones de especialistas.
Dr. Vinh Pham, científico e investigador de la Universidad de California, reconocido por su experiencia en microbiología, tecnologías moleculares avanzadas y desarrollo biotecnológico. Una charla fascinante sobre el impacto de la ciencia en nuestro presente y futuro.
Su trabajo ha contribuido al descubrimiento de cepas bacterianas con aplicaciones biotecnológicas de gran impacto, además de liderar equipos de investigación de alto nivel en Estados Unidos. El Dr. Vinh Pham nos compartió parte de su experiencia liderando proyectos científicos enfocados en innovación agrícola, bioseguridad y salud animal.
La Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Especialidades “Manuel Ávila Camacho”, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla, concretó la sexta procuración multiorgánica del año.
Este procedimiento fue posible gracias a un masculino de 54 años que, en vida, expresó su deseo de ser donante y cuya voluntad fue respetada por su familia.
A partir de esta decisión, fue posible que el equipo médico de esta unidad procurara ambos riñones y córneas, los cuales permitirán ayudar a mejorar la calidad de vida de derechohabientes de este nosocomio que se encontraban en lista de espera para un trasplante.
Los hijos del donante, Brenda “N” y Alejandro “N”, informaron que su padre compartió con ellos, cuando aún vivía, que llegado el momento quería ser donante de órganos, pues ayudar a una persona desconocida es un acto de amor, razón por la cual decidieron decir “sí” a la donación y honrar su voluntad.
El Instituto Mexicano del Seguro Social agradece este acto de generosidad de pacientes y familias que, a pesar de las circunstancias, abren su corazón para ayudar a brindar esperanza a quienes lo necesitan.
En Puebla, el IMSS continúa fortaleciendo la donación de órganos y tejidos para ayudar a mejorar la calidad de vida de la población.