- Carencia de límites y valores*
Por Adriana Aurioles
Un problema social muy grave y preocupante que cada vez va en
aumento, se vive día a día a diestra y siniestra en especial dentro de las aulas, es el bullying o acoso escolar.
Este tipo de abuso o enemigo silencioso no respeta edad, sexo ni condición social, entre otros factores y puede llevarse a cabo de manera individual o grupal por parte de alumnos o personas que creen sentirse “líderes, poderosos o con derechos” a controlar, intimidar, lastimar, agredir, violentar o afectar a otros compañeros dentro y fuera del aula.
Al respecto cabe mencionar que este modo de ser y actuar por parte de los menores, adolescentes y jóvenes agresores, es muestra de la carencia y falta de límites, valores, educación, acompañamiento, tiempo no dedicado y de calidad, así como de nula atención por parte de sus padres quienes son los responsables de su formación integral.
Asimismo a este tipo de causas y efectos se suman problemas intrafamiliares, que por falta de resolución desde ese núcleo interno y básico que es -LA FAMILIA-tienen como consecuencia la proyección, actuar, imitación o reflejo del agresor entre sus compañeros o víctimas.
Cabe mencionar que el abuso y acoso escolar cometido por el/ los infractores ya sea físico, verbal, emocional, psicológico o de cualquier otra índole en menor o mayor grado de tentativa, está cobrando factura, poniendo en riesgo la integridad, dignidad, desarrollo, concentración, salud y hasta vida de sus víctimas.
Ante ésta problemática, los padres de familia así como las diversas instituciones y autoridades educativas juegan un rol fundamental, ya que deben actuar de manera inmediata ante cualquier situación, queja o signo de bullying dentro y fuera del aula y no consentir o minimizar acciones negativas con expresiones como “es juego de niños”, “no pasa nada”, “es una exageración lo sucedido”, “luego lo vemos” “no son delincuentes” o cualquier otra excusa que justifique la falta cometida por parte del agresor, pues lo que para unos es juego, diversión y satisfacción para otros es sufrimiento y dolor.
Finalmente ante la indiferencia, irresponsabilidad, falta de respeto, empatía y formación de seres humanos desde el hogar, se deben implementar acciones y sanciones en pro del afectado para salvaguardar su integridad.
Así que cultivemos y enseñemos desde casa limites, valores y educación para evitar incómodas y dolorosas consecuencias tanto para el agresor como una huella imborrable para la víctima.
¡Cuida de los tuyos, enséñale a tu hijo a romper el silencio ante cualquier situación incómoda y no permitas el abuso e inseguridad escolar!
Y recuerda, CRIAR con amor reduce la VIOLENCIA.