Por: Liliana Conchillos Soler
La referencia escrita más antigua de la palabra charro aparece en la primera edición del diccionario de la RAE publicado en 1780, se mantuvo esa definición original, definiendo la palabra como: “la persona basta y rústica, como suelen ser los aldeanos”, pero en esta edición agregarían una segunda acepción: “adjetivo que se aplica á algunas cosas demasiadamente cargadas de adorno y de mal gusto”. Entonces, la palabra charro se aplicaba originalmente de manera de desprecio o poco respeto, a cualquier persona del ámbito rural, y a cosas recargadas de adornos y de mal gusto. En ningún momento se hace mención de los aldeanos, o habitantes de Salamanca. No fue sino hasta la cuarta edición del diccionario de la RAE, publicado en 1803, que agregarían, como una tercera acepción, a los aldeanos salmantinos (Salamanca).
El historiador y filósofo catalán Antonio de Capmany, afirmo que la palabra charro era de origen árabe y que originalmente significaba , de la malicia moral y de costumbres”, y que pasó al castellano a significar “la malicia artística y del adorno”.
Esto ha creado confusión y ha influido en la creencia de que los Charros mexicanos descienden de los aldeanos de Salamanca, cuando en realidad esto es simplemente una coincidencia La palabra “charro” se aplicó desde el siglo XVIII como apodo a los Rancheros mexicanos, que por ser personas aldeanas eran percibidas como ignorantes y bárbaras.
El traje charro tiene su origen en el siglo XVI cuando los guerrilleros liberales también llamados «chinacos» utilizaban este tipo de vestimenta que luego se conocería como traje charro y el traje de los chinacos es de influencia española, más específicamente de la vestimenta tradicional de Salamanca. El traje charro de Salamanca es el de un vaquero color negro, con una chaqueta de traje corto y botas de montar, un vestuario similar al del chinaco. Los chinacos durante la Independencia de México usaban un sombrero plano parecido al andaluz.
Después de la independencia hubo una mezcla entre el traje típico chinaco con el de la monta inglesa durante los tiempos de Maximiliano (el segundo emperador de México).
Luego de la Revolución mexicana esta vestimenta se «democratizó» y pasó a ser el atuendo nacional. Durante la época de oro del cine mexicano, el traje de charro se popularizó ampliamente con grandes estrellas que portaban este traje, como Pedro Infante y Jorge Negrete. Hoy el traje de charro es visto como un símbolo representativo de la cultura mexicana. El atuendo de charro se ha convertido en uno de los «emblemas de identidad mexicana más universalmente reconocidos en todo el mundo».
En 1960 la Federación Nacional Charra hizo una clasificación de los trajes que puede vestir un charro, de la siguiente manera:
Gran Gala: Totalmente negro desde el mismo sombrero, de prenda fina, botones de plata, pajarita blanca, negra o roja, botas de gamuza o charol, camisa blanca y canana del mismo color de los zapatos. Este traje solo se usa en ceremonias importantes y no es apto para montar.
Gala: Puede ser de otro color que el negro, de paño fino, adornado con botones de plata y con las mismas condiciones que el anterior. Usado en ceremonias, desfiles, fiestas, ceremonias civiles, apto para montar, etc.
Media gala: Está algo menos decorado que el Gala, pero respetando las mismas normas de uso. Es apto para montar.
Faena: Puede ser un traje completo, pero menos austero o simplemente compuesto por pantalón, camisa, botas, corbatin de color oscuro y un sombrero fuerte y resistente. Adecuado para competiciones.
Los atuendos de charro también consisten en un sombrero de ala ancha y una corbata de seda. El traje charra de las mujeres es similar, las mujeres visten una falda larga bordada, que llega hasta los tobillos, en lugar de los pantalones. La falda suele ser lo suficientemente amplia como para permitir que la mujer monte de lado. Otros aspectos del atuendo pueden incluir una camisa de vestir, chaparreras, sarape y cinturón de pitea. El calzado es una bota de tacón alto o un zapato de cuero. Los colores del traje permitidos son: la gama de café, azul oscuro, marrón, gris y verde seco los cuales contrastan con las «grecas» o calados y las botonaduras. También se utiliza el rojo oscuro mezclado con negro.
El sombrero de charro mexicano es de origen mestizo, de la región de Andalucía y también de Navarra, donde era un accesorio para hacendados acaudalados y también en la Nueva España usado por los criollos mexicanos y cuyos bordados y decorados han sido hechos por indígenas y mestizos mexicanos. Está elaborado con fieltro de lana, de pelo de liebre o de paja de trigo y es una auténtica protección para el brillante sol y para la caída desde el lomo de un caballo. Por eso el verdadero sombrero de charro es de ala ancha, levantado de la parte posterior; lleva en la copa cuatro «pedradas» que le dan resistencia en caso de impacto.