El astrobiólogo español Juan Pérez Mercader, investigador de la Universidad de Harvard, ha hecho historia al convertirse en el primer científico en crear vida artificial sin depender de procesos bioquímicos. Su equipo ha demostrado que es posible generar sistemas con propiedades vitales, como la reproducción y la evolución, utilizando componentes completamente ajenos a los de los organismos vivos conocidos. Este hallazgo desafía la creencia de que la bioquímica es indispensable para la vida y abre nuevas perspectivas en el campo de la biología sintética.
El experimento, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), empleó moléculas anfifílicas, estructuras diminutas con una parte soluble en agua y otra repelente a ella. Mediante una técnica llamada fotopolimerización RAFT, los investigadores utilizaron luz para inducir la formación de polímeros en condiciones controladas, sin oxígeno y a temperatura constante. Así, lograron que estas moléculas se autoensamblaran en vesículas semiporosas, similares a células primitivas, capaces de degradarse y luego regenerarse en un ciclo continuo.
Uno de los aspectos más sorprendentes fue la capacidad de estas estructuras para reproducirse. Tras 90 minutos de exposición a la luz, se observó la formación de esporas que generaron nuevas vesículas, algunas de hasta dos micras de diámetro. Además, los científicos detectaron que estas «formas de vida artificial» podían transmitir información estructural a sus descendientes, un requisito clave para la evolución. Incluso se identificaron patrones de competencia entre ellas, sugiriendo un mecanismo rudimentario de selección natural.
«Demostramos que es posible crear sistemas con propiedades vitales sin bioquímica, lo que significa que pueden evolucionar y adaptarse», explicó Pérez Mercader. Este descubrimiento no solo amplía la comprensión sobre el origen de la vida, sino que también plantea la posibilidad de diseñar materiales autorreplicantes y estudiar la existencia de vida en otros planetas bajo condiciones no biológicas.
El estudio marca un hito en la ciencia al probar que la vida puede emerger de procesos físicos y químicos simples, sin requerir la complejidad molecular de los seres vivos. Los investigadores sugieren que este avance podría revolucionar campos como la astrobiología, la medicina y la ingeniería de materiales, ofreciendo herramientas para explorar desde el surgimiento de las primeras células hasta la búsqueda de vida extraterrestre.
Con información de: Wired.com