En la ruta que Morena advirtió sobre el objetivo de la oposición para judicializar la elección, a través de la denuncia de supuestos actos de violencia, surgió una nueva supuesta víctima: Eduardo Rivera Pérez.
El candidato del PRIAN a la gubernatura denunció que el pasado sábado sufrió un “atentado” en su domicilio; sin embargo, su versión fue desmontada hasta por el propio alcalde suplente Adán Domínguez, ya que los hechos se registraron en otra vivienda en el exclusivo fraccionamiento en el que vive el exedil.
Esta situación, por el contrario, dejó al descubierto el endeble sistema privado de seguridad con el que cuenta el fraccionamiento, así como la ineficacia de la autoridad en el ayuntamiento de Puebla para atender la inseguridad de la cual fue víctima una familia que no tiene relación con el panista.
El titular de Gobernación estatal, Javier Aquino Limón, calificó como “prematuro y apresurado” afirmar que el incidente tiene tintes políticos, ya que los datos recabados hasta el momento dan cuenta que todo ocurrió en un sitio diferente a la casa del candidato.
Una vez que Rivera Pérez denunció equivocadamente en redes sociales que habían atentado en su contra, hubo amplias muestras de solidaridad con el abanderado, quien decidió “agradecer” el respaldo de manera política y electoral: culpó al gobierno del estado de la inseguridad, de no garantizar las condiciones para el desarrollo de un proceso electoral en armonía, entre otras.
“Hago a las autoridades responsables, los hago responsables también de la integridad de mi familia, de mi persona, de mis vecinos, de mi equipo y de cada uno de los candidatos y candidatas de Mejor Rumbo para Puebla”, declaró Eduardo Rivera Pérez.
Con informacion de: HIPOCRITA LECTOR