Opinión
Educación y Tecnología | Luis Lach.
Published
4 años agoon
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admin
*Las Habilidades del Siglo XXI: «EL pensamiento crítico».
La semana pasada estuvimos conversando con ustedes con relación al rol de la colaboración en este entorno tecnologizado del siglo XXI. (pensando que aunque no haya intercambio real, lo compartido por este tecleador, sea razón de reflexión por parte del lector y en ese sentido sí haya un intercambio, aunque no sea este formal. Aunque por otra parte, debo decir, que al final de esta columna, hay un espacio para que compartan sus opiniones, reflexiones, inconformidades, etcétera, y que podamos establecer así un intercambio más sutancioso. Están todos invitados).
Comentaba en la entrega anterior, que la colaboración no es un proceso gratuito, que a pesar de aparentar ser algo sencillo, quien está dirigiendo un proceso colaborativo se da cuenta que no sólo con agitar una varita mágica, este proceso se da de forma natural. Vimos que se requieren ciertas características del docente, como el dejar de ser el centro del proceso educativo, de dirigir los intereses propios de sus estudiantes, y de requerir prepararse y preparar este espacio de colaboración. Esto es, hay mucho trabajo por delante, muy rico y lleno de retos.
Ahora hablemos del pensamiento crítico
Este es otro de los conceptos que repetimos mecánicamente como parte de las Habilidades del siglo XXI, sin detenernos en realidad a ver de qué trata el asunto. Hasta el día de hoy, los que fuimos formados en nuestra educación básica en un modelo centrado en la memorización, los dictados, y fundamentalmente en la voz del docente como la voz única, sabia, dentro del aula, tenemos una visión de la educación que depende de lo que el maestro dicte en clase en forma de discurso, dictado escrito y tareas, que mecánicamente pueden incuso ser un traslado de un libro a un cuaderno de conceptos que no son cuestionados.
Ahora que llega esta ola de la educación centrada en el estudiante, en el entorno de las habilidades del siglo XXI, descubrimos que debemos aprender a aprender, y que ese proceso implica por parte del estudiante, indagar, evaluar el pensamiento, criticar las diferentes corrientes de pensamiento en torno a un tema, así como resolver problemas que el docente ponga a la clase a manera de preguntas, cuestionamientos, etcétera. A todo eso se le llama pensamiento crítico.
¿Y cómo definimos entonces el pensamiento crítico?
Probablemente el texto que reúne los argumentos más estructurados en torno a pensamiento crítico, provienen de los Estadounidenses Richard Paul y Linda Elder, a partir del texto Estándares de competencia para el pensamiento crítico: Estándares, principios, desempeño, indicadores y resultados con una rúbrica maestra en el pensamiento crítico (Paul, L., Elder, L., 2005). En él definen pensamiento crítico de la siguiente manera:
El pensamiento crítico es el proceso de analizar y evaluar el pensamiento con el propósito de mejorarlo. El pensamiento crítico presupone el conocimiento de las estructuras más básicas de pensamiento (los elementos del pensamiento) y los estándares intelectuales más básicos del pensamiento (estándares intelectuales universales. La clave para desencadenar el lado creativo del pensamiento critico (la verdadera mejora del pensamiento) está en reestructurar el pensamiento como resultado de analizarlo y evaluarlo de manera efectiva.
En un análisis de estos autores por parte de María de los Ángeles Vírguez, señala las bases de su pensamiento así:
– La capacidad de implementar el escepticismo constructivo.
– La virtud de incorporar un aprendizaje profundo, fundamentado en la racionalidad y autodirigido.
– La habilidad de identificar y eliminar los prejuicios, al igual que la aplicación del pensamiento unilateral.
– Asumir que, mediante un proceso racional, se puede constatar lo que uno sabe y dar claridad a lo que se ignora.
– El arte de hacer que el razonamiento sea más preciso, justo y claro mediante la capacidad de pensar sobre cómo analizamos las ideas durante dicho proceso.
¿Qué quiere decir todo esto?
Fundamentalmente, que en una época donde ya no requerimos que nos dicten la clase o memoricemos datos, porque toda la información está disponible y accesible de forma inmediata a través de las TIC (Tecnologías de la información y de la comunicación), es imprescindible que aprovechemos esto a través de nuevas formas de aprender, que consisten en un trabajo en el aula a partir del cuestionamiento, de la indagación, de la resolución de problemas, lo cual implica que el estudiante siga intereses cada vez más significativos para él. Y por parte del maestro y de la maestra, tener la capacidad de guiar a los estudiantes a través de preguntas orientadoras del aprendizaje, de preparar clases donde el estudiante descubra la información existente, y a partir de esta genere conocimiento nuevo. Nada de esto se logra sin la intervención del docente.
¿Cuáles son las resistencias a este modelo de aprendizaje?
Yo creo que son muchas, algunas caen en el sistema educativo mexicano, y otras en el docente:
1. El sistema educativo y las políticas educativas se centran, como ya he mencionado anteriormente en el docente, y de esta manera replican los modelos tradicionales, aunque en el discurso se digan muchas cosas.
2. Es muy deficiente el esquema de capacitación docente. Aunque existan muchas capacitaciones, no llegan a todos ni a todas, y no necesariamente apuntan estas a una transformación del modelo educativo.
3. Aunque suene chocante, pero en el entendido de que niños, niñas y adolescentes son Interés Superior del Estado Mexicano, y que por las manos de cada docente pasan muchas generaciones de estudiantes, debe haber un sistema de evaluación docente, con todas las implicaciones que esto conlleva, que asegure la calidad de lo que los estudiantes reciban.
4. Sin embargo, lo anterior puede ser injusto, en el sentido de que todo el peso de las fallas del sistema educativo recaen siempre desde esta perspectiva en el docente. Por tanto, y dado que el sistema educativo mexicano ha estado en continuo declive, debe también evaluarse a las estructuras de autoridad de la SEP, tanto en el nivel federal, como en los niveles locales. Y establecer consecuencias a políticas públicas mal implementadas, fallidas, o con componentes de política partidista que no apoyan a pensar la educación en el largo plazo. Es de esperarse también que haya una hoja de ruta para transformaciones como las que aquí se mencionan.
5. Es más sencillo y requiere menor esfuerzo una clase tradicional basada en el dictado y la memoria. Y probablemente esa sea una resistencia de algunos maestros a los nuevos modelos centrados en el estudiante. Sin embargo, y en la medida que se entiende su real vocación por la educación, se debe hacer el esfuerzo profesional de transformar su práctica educativa.
6. Debemos entender como un proceso el lograr crear entornos educativos donde el pensamiento crítico sea una realidad. Y probablemente la resistencia consista, en esperar resultados mágicos e inmediatos, lo que conduce a abandonar los esfuerzos que implican un trabajo continuado y resultados a mediano y largo plazo.
En conclusión
Cuando me encontré por primera vez (2002) con el concepto Pensamiento crítico en educación, como parte de las Habilidades del Siglo XXI, fue en el entorno del ingreso de los programas de Intel Educación, como parte de sus esfuerzos en responsabilidad social, que orientaban a docentes de sistemas de educación pública y a estudiantes en entornos con poco o nulo acceso a la tecnología. Yo, como sociólogo, formado en la crítica social como fundamento de mi disciplina, pensaba, ¿en realidad hablan en serio el buscar formar a la comunidad educativa en torno a este tipo de conceptos tan disruptivos como el pensamiento crítico? Y ciertamente, con los años hacia allá debería haber apuntado todo. Hacia docentes, estudiantes y en general ciudadanos que evalúen y reflexionen sobre lo que aprenden. Sin embargo el riesgo reside en que este paso no se da (no sólo en México) y entonces tenemos a los grandes grupos sociales consumiendo chatarra en forma de redes sociales, de consumir música, pero no producirla, de distribuir fake news, etcétera. Y aunque también está el grupo que impulsa nuevas formas de comunicación y creación de contenido, en forma de influencers y otro tipo de estupendos creadores, la realidad es que el grupo es pequeño. Esto es, descubrieron las estructuras de poder, que se podía hablar de algo tan revolucionario como el pensamiento crítico de forma libre y sin embargo, mantener los mismos sistemas de producción de ignorancia, a través de los trucos de siempre. Esto es, ya no es Chabelo o El Chavo del 8, ahora es un youtuber o tilk-talker quienes promueven la ignoracia (ojo, no todos, pero suficientes para mantener el status quo)
Otra vez, no es la tecnología la que provoca el rezago, las herramientas están, pero requieren de esfuerzos muy importantes que nos saquen de de la oscuridad. Apostemos a transformar la educación, es mucho esfuerzo, pero el resultado final será muy importante y gratificante para quienes realmente creen en la educación como vehículo de transformación social.
Escucho sus opiniones.
Mis redes sociales:
Correo: luislach@drafconsultores.com
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Educación
Germán Bricio: el mexicano que se prepara para tocar el espacio y convertir un sueño en legado
Published
6 días agoon
3 de septiembre de 2026By
admin
El Confesionario
Por Ray Zubiri
Hay entrevistas que terminan cuando se apaga el micrófono y hay otras que se quedan dando vueltas en la cabeza. La charla que tuve con Germán Bricio pertenece a la segunda categoría. Y es que hablar con un mexicano que se prepara para viajar al espacio no es precisamente una conversación de todos los días.
Lo primero que pensé cuando tuve a Germán frente al micrófono fue: ¿qué se le pregunta a un hombre que está a punto de cumplir uno de esos sueños que parecían imposibles? Así que fui directo al punto: ¿cómo termina un empresario mexicano preparando las maletas para viajar al espacio?
Germán me respondió con una frase que, desde ese momento, se convirtió en el hilo conductor de nuestra conversación: “Muchas veces no es que dejemos de soñar, dejamos de creer”.
Y ahí entendí que esta historia no comenzaba en una nave espacial, sino muchos años atrás, en la habitación de un niño que tenía pósteres del Apolo 11, de la Luna y de los astronautas. “Yo de niño tenía esta ilusión”, me contó. Soñaba con viajar al espacio, pero con el paso de los años comenzó a pensar que ese sueño no era para él. No era científico, no trabajaba en la NASA y, por lo tanto, parecía imposible.
Germán fue seleccionado por Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, para formar parte de una futura misión suborbital. De concretarse el vuelo, se convertiría en un referente histórico para México como empresario civil que alcanza el espacio sin haber seguido la tradicional formación de un astronauta.
—Germán, pero explícame una cosa: ¿qué se siente saber que vas a viajar al espacio?
“Una persona civil común como yo, un empresario que no somos científicos, matemáticos, que no trabajamos en la NASA o somos americanos, podemos soñar y lograr ir al espacio”.
Y creo que ahí está precisamente lo extraordinario de su historia. No se trata solamente de que Germán pueda viajar al espacio; se trata de que representa la posibilidad de que alguien que alguna vez pensó que un sueño era imposible pueda volver a creer en él.
Germán me explicó que serán seis pasajeros en la cabina y que el vuelo será suborbital. La cápsula alcanzará la llamada línea de Kármán, ubicada aproximadamente a 100 kilómetros de altura, que convencionalmente marca el límite del espacio.
—¿Te consideras astronauta?
“No me gusta denominarme astronauta”, me dijo. “Sino viajero espacial”.
Y esa expresión me gustó. Porque quizá Germán entiende que todavía está viviendo el proceso, que está a punto de convertirse en parte de una historia que apenas comienza.
Después vendrán unos minutos de ingravidez, la cápsula iniciará el descenso y finalmente aterrizarán en el desierto de Texas mediante paracaídas.
Yo no pude evitar imaginar la escena y le pregunté:
—O sea, ¿vamos a verte flotando en el espacio?
La respuesta fue sí, aunque con una precisión importante: no dará la vuelta a la Tierra. Precisamente por eso se denomina vuelo suborbital. La cápsula sube, atraviesa la línea de Kármán, los pasajeros experimentan unos minutos de microgravedad y posteriormente regresan a nuestro planeta.
Durante la entrevista le pregunté algo que considero fundamental:
—¿Dónde está el empresariado mexicano? ¿Por qué no estamos soñando en grande?
Germán fue directo: “Nosotros tenemos que soñar, que soñar en grande, que creérnoslas”.
Y agregó una frase que me pareció particularmente mexicana:
“No soñar en el quinto partido, soñar en que podemos ser los campeones del mundo”.
Ahí entendí que su viaje al espacio también tiene una intención simbólica. Quiere que otros mexicanos comprendan que no hay que conformarse con pensar que ciertas cosas solamente pueden ocurrir en otros países.
“México necesita referentes”, me dijo. “Necesitamos gente a quien seguir, necesitamos líderes en los que podamos replicar cosas buenas para poderlas poner en práctica en nuestra vida, para poder crecer como personas, como mejores seres humanos”.
Cuando le pregunté sobre la preparación, me explicó que deberá mantener una buena condición física y mental, además de recibir capacitación especializada en Texas. El lanzamiento alcanzará aproximadamente 3,700 kilómetros por hora y hasta el asiento de la cápsula será adaptado a sus medidas corporales.
Pero entonces le hice una pregunta mucho más personal:
—¿Qué se necesita para cumplir un sueño?
Su respuesta fue sencilla:
“No puedes tener éxito si no hay un sacrificio, si no hay un esfuerzo”.
Y después remató con una frase que bien podría convertirse en una regla de vida:
“A través de esta persistencia, del trabajo constante, del caernos y levantarnos, caernos y levantarnos como podemos lograr nuestros sueños”.
Eso es quizá lo que más me gustó de nuestra conversación. Porque cuando hablamos de viajar al espacio solemos pensar en tecnología, millones de dólares, cohetes y grandes empresas. Pero Germán terminó llevando la conversación a algo mucho más sencillo: trabajo, disciplina y perseverancia.
Hay una experiencia que Germán espera con especial emoción: mirar la Tierra desde el espacio.
Me explicó que cuando uno observa nuestro planeta desde afuera ocurre algo que puede cambiar la perspectiva. Ya no se ven las fronteras. No se ve México, Estados Unidos, Europa o Asia como los conocemos en un mapa. Se ve un solo planeta.
Inevitablemente llegó la pregunta incómoda.
—¿Cuánto cuesta viajar al espacio?
Germán sonrió, pero la respuesta no pudo ser revelada. Blue Origin no le permite hacer pública esa información. Lo que sí dejó claro es que se trata de una experiencia costosa y que conseguir un asiento tampoco es sencillo, pues existen personas de distintas partes del mundo esperando una oportunidad.
Aunque inicialmente el vuelo estaba contemplado para 2026, la misión se encuentra temporalmente pausada debido a las prioridades de Blue Origin relacionadas con sus proyectos lunares. Por ello, todavía tendremos que esperar la fecha definitiva del lanzamiento.
Pero mientras ese día llega, Germán ya comenzó otro viaje: el de convencer a otros mexicanos de que también pueden alcanzar sus sueños.
Y al final de nuestra conversación le pregunté:
—Germán, ¿qué le dirías a un joven que tiene un sueño, pero piensa que es imposible?
“Así como yo puedo soñar y puedo ir al espacio, ¿cuál es tu sueño que tú puedes lograr y que todos podamos celebrar?”
Me quedo con eso.
Porque quizá no todos vamos a viajar al espacio. Pero todos tenemos un lugar al que queremos llegar.
Y mientras Germán Bricio se prepara para cruzar la línea de Kármán, nosotros podemos comenzar por cruzar nuestras propias líneas de miedo, de conformismo y de incredulidad.
Al final, quizá ésa sea la verdadera enseñanza de esta historia: los sueños no siempre mueren; a veces solamente están esperando que volvamos a creer en ellos.
Y sí, querido lector, aquí entre nos… ¿tú ya volviste a creer en el tuyo?
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Espectáculos
Romina Mimiaga no pidió permiso para hablar de desamor: llegó con “Contesta”
Published
2 semanas agoon
28 de agosto de 2026By
Editor
Por: Anna Torres
Romina Mimiaga presentó oficialmente “Contesta”, una canción de su propia autoría que habla de una relación que comenzó entre ilusiones, caricias y promesas, pero terminó con una pregunta que queda flotando en el aire: ¿quién fue capaz de entregarlo todo y quedarse con las manos vacías?
La joven cantautora de Tuxtla Gutiérrez Chiapas presentó su nueva canción en el Breve Espacio, en una noche de música, amigos, despecho y una buena dosis de emociones.
La canción no intenta disfrazar el dolor. Lo pone sobre la mesa y lo convierte en música.

La relación de Romina con la música comenzó desde pequeña. A los siete años encontró en el saxofón uno de sus principales medios de expresión, instrumento que con el paso del tiempo se convirtió en una de las características de su identidad artística.

Más que acumular instrumentos, Romina fue construyendo herramientas para contar historias su propuesta parte de experiencias personales relacionadas con el amor, el desamor, la pérdida y el crecimiento. En sus canciones existe una intención clara: tomar aquello que duele, aquello que cuesta explicar y convertirlo en una melodía que pueda ser compartida.
La canción representa así algo más que un lanzamiento. Es una fotografía de una etapa en la vida de una artista que comienza a construir su propio repertorio y a definir la voz con la que quiere presentarse ante el público.
Entre coros, aplausos y la compañía de amigos, compañeros y personas que acudieron por primera vez a conocer su proyecto, Romina presentó un repertorio que hizo un recorrido por diferentes historias de amor, pérdida y nostalgia.
La lista incluyó canciones covers como “Desvelado”, “Algo más”, “El sol no regresa”, “¿Me das permiso?”, “Tu cárcel”, “Mentira”, “A puro dolor”, “Un hombre normal”, “No lo beses”, “Que vuelvas” y “Te hubieras ido antes”, entre otras.
Romina también aprovechó la noche para compartir parte de lo que sigue en su camino musical presentó estuvo “Quédate un segundo”, próximo lanzamiento que llegará a plataformas digitales, así como “La del proceso”, composición de Marcel Rooijackers que interpretó en una versión acústica.

“Contesta” ya se encuentra disponible en plataformas digitales y representa una invitación a conocer el universo musical de Romina Mimiaga.

Educación
Entrevista con el primer actor Miguel Pizarro.
Published
2 semanas agoon
25 de agosto de 2026By
admin
El primer actor Miguel Pizarro habla de la época del preciosismo en televisión y su relación con Puebla desde que era niño.
¿Qué es vivir con la fama de un personaje y no poder salir ni a la calle? de esto nos plática el primer actor Miguel Pizarro.
¿Sabías que Miguel Pizarro participo en fotonovelas que es una historia contada con fotos reales en vez de dibujos?
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