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Opinión

Educación y Tecnología | Luis Lach.

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Luis Lach.

*Las políticas educativas en México: Los libros de texto gratuitos.

Las colaboraciones previas, hemos estado revisando lo que se conoce como las Habilidades del Siglo XXI, y que en términos generales es la nueva visión educativa de aprovechar lo que las nuevas tecnologías nos proveen y que permiten que estudiantes sigan sus propios intereses, al tiempo que avanzan sobre los temas curriculares fundamentales para su desarrollo. Revisamos lo que debíamos entender desde esta perspectiva por Colaboración y por Pensamiento crítico, dos elementos fundamentales que debe poseer no sólo el estudiante, sino el ciudadano de este siglo. También hemos conversado sobre las resistencias a que esto suceda, tanto desde la perspectiva de docentes, padres de familia, y por supuesto de la autoridad educativa de cualquier nivel. Sin embargo, es importante insistir en el cambio necesario y entender que este no se dará sin un esfuerzo importante de todos los actores involucrados, pero si lo que queremos es construir un país que no sea dependiente y que tenga voz propia en el plano internacional, debemos trabajar desde la base, y esto significa, desde nivel guardería, que quienes estén a cargo del desarrollo y estimulación temprana de los bebés, tengan la formación profesional que se requiere para tan importante fase de la formación de los individuos. Ya que lo que se descuida desde este nivel, se comienza a arrastrar hacia adelante, y como bola de nieve, cuando ya se llega, por ejemplo, al bachillerato, ya la brecha con jóvenes de otras latitudes van poniéndonos en el sitio que hasta hoy nos ha correspondido. A pesar de ello, creo que la solución es viable, pero se requiere de una autoridad realmente comprometida con la transformación y no con banderas políticas. Se requiere de docentes comprometidos con su real objetivo, el de los niños, niñas y jóvenes que van pasando por sus manos. Y se requiere de padres y madres de familia comprometidos e interesados con lo que se está formando con sus hijos, a través de programas de escuelas para padres que deberían ocurrir de forma continua. ¿Suena sencillo? pues yo digo que no mucho, requiere de dedicación, evaluación de resultados y perseverancia. 

Pero si otros países lo han logrado, ¿por qué nosotros no? Es más, en mi humilde opinión, los años 60 y 70 en la educación pública en México fue un buen ejemplo de lo que se puede lograr poniendo los esfuerzos y talento donde corresponden. Fue la época que se logró un hito, que fueron los Libros de Texto Gratuitos, hecho impulsado por el Presidente Adolfo López Mateos, siendo Secretario de Educación Pública Jaime Torres Bodet. No les voy a platicar de la historia, ni de la lucha política atrás de esto. Más bien, voy a platicarles mi experiencia como niño de los años 70 estudiando en la primaria. Yo estudiaba en una escuela pública en la Ciudad de México, que tenían como característica ser más democráticas que las escuelas públicas neoliberales de los años 80s y posteriores. En la escuela que yo viví, convivíamos niños y niñas de diferentes clases sociales en una misma aula. Esto sucedía en la Colonia Condesa de la Ciudad de México en una escuela primaria, Y aunque hoy en día esto aún sucede en la Educación Superior Pública, ya no más en las escuelas de nivel básico, donde fundamentalmente atienden hoy en día niños con carencias económicas y la escuela además ha dejado de ser un vehículo de movilidad social, justo como el modelo neoliberal lo impulsa. Seguramente alguien podrá decir, en tal o cual escuela funciona a las mil maravillas. Puede ser cierto, pero no es la realidad general de la educación hoy en día, por eso urge que la transformación en la educación deje de ser rehén de partidos políticos, de la SNTE, la CNTE, TV Azteca, etcétera.

Y como les decía en mis primeros días de clase en primaria, el profesor Julián (que fue mi maestro de 5º y 6º de primaria), ponía varias cajas con libros de texto para que pasáramos y fuéramos recogiendo cada uno de los que nos tocaba. Recuerdo la emoción de lo que contenían los libros, de su olor y de esta misma emoción que compartía con mis otros compañeros. Tomábamos un largo rato revisando cada libro, sus imágenes y a vuelapluma qué es lo que veríamos ese año escolar. Yo pertenecía a un nivel socioeconómico medio, pero como ya decía, otros estaban por arriba y otros por abajo en esa escala, pero la emoción era la misma. Eso era una política educativa incluyente de largo plazo, que continúa hasta el día de hoy, pero que en el inicio tuvo a las mentes más brillantes del país, comenzando por Torres Bodet. Y que se traducía en niños y niñas estimulados a aprender. No son las tabletas electrónicas de los años 2012-2014, que sólo se le dieron a algunos de forma discriminatoria y que además ni siquiera soportó el sexenio que las creó. Es la diferencia entre una política pública como derecho para todos (libros de texto gratuitos), o un programa con simples tintes políticos (tabletas 2012-2014).

Por supuesto, hubo voces desde el inicio del programa de los Libros de Texto Gratuitos, que desde la derecha que reclamaban la uniformidad de los contenidos, y particularmente aquellos que atentaban según su mirada contra posturas religiosas o de educación sexual. Sin embargo, y a pesar de esas posturas contrarias, los libros de texto gratuitos han sobrevivido como una política de Estado, incluso en los gobiernos neoliberales. Una política educativa que aseguraba el derecho a la educación para todos los niños y niñas que cursaran educación primaria en México. 

©Luis Lach Foto en Sao Paulo, Brasil.

Los libros de texto más recientes incorporan un tema al que me iba a dedicar a hablar hoy, que es el de los modelos de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) y que abordaré la próxima semana. En varios de los libros de texto se abordan los contenidos con una visión basada en aprendizaje por proyectos. Pero si los docentes no lo aplican, sea por falta de capacitación, de recursos, etcétera, de nada sirve lo que los libros contengan. Debemos pues, sincronizar lo que se produce en un lugar y se aterriza en otro. Debemos recuperar la escuela pública para todos los estamentos, que ofrezca mejores oportunidades de futuros a estudiantes y profesores, porque de estos últimos no es responsabilidad el deterioro creciente del sistema educativo. Eso debe quedar claro. Si hay alguien a quien debamos evaluar primero (no en exclusiva), es a la SEP y sus resultados. 

Y como no se trata nada más de criticar al sistema educativo sin proponer soluciones, en mi visión debemos apostar por un sistema educativo alineado a las Habilidades del Siglo XXI, que tenga como ejes, la colaboración, pensamiento crítico, y que transcurra en modelos de ABP, de lo que hablaremos la siguiente semana. Por supuesto, todo lo anterior debe ocurrir con programas curriculares dinámicos que se vayan adaptando continuamente a lo que el planeta va produciendo. Ya no son funcionales los programas de materias específicas, que además se revisan cada cierto número de años.

En conclusión, al día de hoy las cosas más importantes sobre educación se han dicho ya. John Dewey Jean PiagetLev VygotskyDavid Ausubel, entre otros, han establecido las diferentes etapas del desarrollo infantil y cómo esto se debe traducir en su aprendizaje. Modelos de aprendizaje como el ConstructivismoConductismo, o el Cognitivismo, ya han explorado las diferentes formas en que el fenómeno educativo se debe dar. (Todos estos temas los iremos abordando en las siguientes entregas). La idea es que, en conjunto con las aportaciones de ustedes lectores, vayamos ideando la escuela posible. ¿Cómo ven? Dejen sus comentarios y construyamos juntos.

Escucho sus opiniones.

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Educación

Germán Bricio: el mexicano que se prepara para tocar el espacio y convertir un sueño en legado

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay entrevistas que terminan cuando se apaga el micrófono y hay otras que se quedan dando vueltas en la cabeza. La charla que tuve con Germán Bricio pertenece a la segunda categoría. Y es que hablar con un mexicano que se prepara para viajar al espacio no es precisamente una conversación de todos los días.

Lo primero que pensé cuando tuve a Germán frente al micrófono fue: ¿qué se le pregunta a un hombre que está a punto de cumplir uno de esos sueños que parecían imposibles? Así que fui directo al punto: ¿cómo termina un empresario mexicano preparando las maletas para viajar al espacio?

Germán me respondió con una frase que, desde ese momento, se convirtió en el hilo conductor de nuestra conversación: “Muchas veces no es que dejemos de soñar, dejamos de creer”.

Y ahí entendí que esta historia no comenzaba en una nave espacial, sino muchos años atrás, en la habitación de un niño que tenía pósteres del Apolo 11, de la Luna y de los astronautas. “Yo de niño tenía esta ilusión”, me contó. Soñaba con viajar al espacio, pero con el paso de los años comenzó a pensar que ese sueño no era para él. No era científico, no trabajaba en la NASA y, por lo tanto, parecía imposible.

Germán fue seleccionado por Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, para formar parte de una futura misión suborbital. De concretarse el vuelo, se convertiría en un referente histórico para México como empresario civil que alcanza el espacio sin haber seguido la tradicional formación de un astronauta.

Germán, pero explícame una cosa: ¿qué se siente saber que vas a viajar al espacio?

“Una persona civil común como yo, un empresario que no somos científicos, matemáticos, que no trabajamos en la NASA o somos americanos, podemos soñar y lograr ir al espacio”.

Y creo que ahí está precisamente lo extraordinario de su historia. No se trata solamente de que Germán pueda viajar al espacio; se trata de que representa la posibilidad de que alguien que alguna vez pensó que un sueño era imposible pueda volver a creer en él.

Germán me explicó que serán seis pasajeros en la cabina y que el vuelo será suborbital. La cápsula alcanzará la llamada línea de Kármán, ubicada aproximadamente a 100 kilómetros de altura, que convencionalmente marca el límite del espacio.

¿Te consideras astronauta?

“No me gusta denominarme astronauta”, me dijo. “Sino viajero espacial”.

Y esa expresión me gustó. Porque quizá Germán entiende que todavía está viviendo el proceso, que está a punto de convertirse en parte de una historia que apenas comienza.

Después vendrán unos minutos de ingravidez, la cápsula iniciará el descenso y finalmente aterrizarán en el desierto de Texas mediante paracaídas.

Yo no pude evitar imaginar la escena y le pregunté:

O sea, ¿vamos a verte flotando en el espacio?

La respuesta fue sí, aunque con una precisión importante: no dará la vuelta a la Tierra. Precisamente por eso se denomina vuelo suborbital. La cápsula sube, atraviesa la línea de Kármán, los pasajeros experimentan unos minutos de microgravedad y posteriormente regresan a nuestro planeta.

Durante la entrevista le pregunté algo que considero fundamental:

¿Dónde está el empresariado mexicano? ¿Por qué no estamos soñando en grande?

Germán fue directo: “Nosotros tenemos que soñar, que soñar en grande, que creérnoslas”.

Y agregó una frase que me pareció particularmente mexicana:

“No soñar en el quinto partido, soñar en que podemos ser los campeones del mundo”.

Ahí entendí que su viaje al espacio también tiene una intención simbólica. Quiere que otros mexicanos comprendan que no hay que conformarse con pensar que ciertas cosas solamente pueden ocurrir en otros países.

“México necesita referentes”, me dijo. “Necesitamos gente a quien seguir, necesitamos líderes en los que podamos replicar cosas buenas para poderlas poner en práctica en nuestra vida, para poder crecer como personas, como mejores seres humanos”.

Cuando le pregunté sobre la preparación, me explicó que deberá mantener una buena condición física y mental, además de recibir capacitación especializada en Texas. El lanzamiento alcanzará aproximadamente 3,700 kilómetros por hora y hasta el asiento de la cápsula será adaptado a sus medidas corporales.

Pero entonces le hice una pregunta mucho más personal:

¿Qué se necesita para cumplir un sueño?

Su respuesta fue sencilla:

“No puedes tener éxito si no hay un sacrificio, si no hay un esfuerzo”.

Y después remató con una frase que bien podría convertirse en una regla de vida:

“A través de esta persistencia, del trabajo constante, del caernos y levantarnos, caernos y levantarnos como podemos lograr nuestros sueños”.

Eso es quizá lo que más me gustó de nuestra conversación. Porque cuando hablamos de viajar al espacio solemos pensar en tecnología, millones de dólares, cohetes y grandes empresas. Pero Germán terminó llevando la conversación a algo mucho más sencillo: trabajo, disciplina y perseverancia.

Hay una experiencia que Germán espera con especial emoción: mirar la Tierra desde el espacio.

Me explicó que cuando uno observa nuestro planeta desde afuera ocurre algo que puede cambiar la perspectiva. Ya no se ven las fronteras. No se ve México, Estados Unidos, Europa o Asia como los conocemos en un mapa. Se ve un solo planeta.

Inevitablemente llegó la pregunta incómoda.

¿Cuánto cuesta viajar al espacio?

Germán sonrió, pero la respuesta no pudo ser revelada. Blue Origin no le permite hacer pública esa información. Lo que sí dejó claro es que se trata de una experiencia costosa y que conseguir un asiento tampoco es sencillo, pues existen personas de distintas partes del mundo esperando una oportunidad.

Aunque inicialmente el vuelo estaba contemplado para 2026, la misión se encuentra temporalmente pausada debido a las prioridades de Blue Origin relacionadas con sus proyectos lunares. Por ello, todavía tendremos que esperar la fecha definitiva del lanzamiento.

Pero mientras ese día llega, Germán ya comenzó otro viaje: el de convencer a otros mexicanos de que también pueden alcanzar sus sueños.

Y al final de nuestra conversación le pregunté:

Germán, ¿qué le dirías a un joven que tiene un sueño, pero piensa que es imposible?

“Así como yo puedo soñar y puedo ir al espacio, ¿cuál es tu sueño que tú puedes lograr y que todos podamos celebrar?”

Me quedo con eso.

Porque quizá no todos vamos a viajar al espacio. Pero todos tenemos un lugar al que queremos llegar.

Y mientras Germán Bricio se prepara para cruzar la línea de Kármán, nosotros podemos comenzar por cruzar nuestras propias líneas de miedo, de conformismo y de incredulidad.

Al final, quizá ésa sea la verdadera enseñanza de esta historia: los sueños no siempre mueren; a veces solamente están esperando que volvamos a creer en ellos.

Y sí, querido lector, aquí entre nos… ¿tú ya volviste a creer en el tuyo?

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Espectáculos

Romina Mimiaga no pidió permiso para hablar de desamor: llegó con “Contesta”

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Por: Anna Torres

Romina Mimiaga presentó oficialmente “Contesta”, una canción de su propia autoría que habla de una relación que comenzó entre ilusiones, caricias y promesas, pero terminó con una pregunta que queda flotando en el aire: ¿quién fue capaz de entregarlo todo y quedarse con las manos vacías?

La joven cantautora de Tuxtla Gutiérrez Chiapas presentó su nueva canción en el Breve Espacio, en una noche de música, amigos, despecho y una buena dosis de emociones.

La canción no intenta disfrazar el dolor. Lo pone sobre la mesa y lo convierte en música.

La relación de Romina con la música comenzó desde pequeña. A los siete años encontró en el saxofón uno de sus principales medios de expresión, instrumento que con el paso del tiempo se convirtió en una de las características de su identidad artística.

Más que acumular instrumentos, Romina fue construyendo herramientas para contar historias su propuesta parte de experiencias personales relacionadas con el amor, el desamor, la pérdida y el crecimiento. En sus canciones existe una intención clara: tomar aquello que duele, aquello que cuesta explicar y convertirlo en una melodía que pueda ser compartida.

La canción representa así algo más que un lanzamiento. Es una fotografía de una etapa en la vida de una artista que comienza a construir su propio repertorio y a definir la voz con la que quiere presentarse ante el público.

Entre coros, aplausos y la compañía de amigos, compañeros y personas que acudieron por primera vez a conocer su proyecto, Romina presentó un repertorio que hizo un recorrido por diferentes historias de amor, pérdida y nostalgia.

La lista incluyó canciones covers como “Desvelado”, “Algo más”, “El sol no regresa”, “¿Me das permiso?”, “Tu cárcel”, “Mentira”, “A puro dolor”, “Un hombre normal”, “No lo beses”, “Que vuelvas” y “Te hubieras ido antes”, entre otras.

Romina también aprovechó la noche para compartir parte de lo que sigue en su camino musical presentó estuvo “Quédate un segundo”, próximo lanzamiento que llegará a plataformas digitales, así como “La del proceso”, composición de Marcel Rooijackers que interpretó en una versión acústica.

“Contesta” ya se encuentra disponible en plataformas digitales y representa una invitación a conocer el universo musical de Romina Mimiaga.

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Educación

Entrevista con el primer actor Miguel Pizarro.

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El primer actor Miguel Pizarro habla de la época del preciosismo en televisión y su relación con Puebla desde que era niño.

¿Qué es vivir con la fama de un personaje y no poder salir ni a la calle? de esto nos plática el primer actor Miguel Pizarro.

¿Sabías que Miguel Pizarro participo en fotonovelas que es una historia contada con fotos reales en vez de dibujos?

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