Educación
“¡Gracias Miyazaki!”
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2 años agoon
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adminRicardo Sierra
La primera vez que oí hablar sobre Miyazaki fue cuando en 2003 se estrenó en México, el Viaje de Chihiro. Era la primera vez que veíamos una animación de ese estilo, recuerdo que cuando salimos del cine mis padres tenían la cara de haber entendido muy poco, a mi hermano me parece que le dio igual por su corta edad y a mi me pareció que el Sin Cara era un personaje aterrador. Pasó el tiempo, he vuelto a ver el Viaje de Chihiro varias veces a lo largo de los años, y cada vez que la veo me parece que me percato de muchísimas cosas de las que no era consciente.
A finales del 2023 el mundo recibió la última película de Hayao Miyazaki: El Niño y la Garza (2023). Este nuevo título ahora forma parte de una lista larga de éxitos que se remontan desde los años 80´s. Algunos dicen que es la película final del gran maestro de la animación japonesa. Con películas tan icónicas como La Princesa Mononoke (1997), El Viaje de Chihiro (2001), la cual ganó el Óscar a mejor película animada, y también la exquisita El Increíble Castillo Vagabundo (2005), que mereció varias nominaciones y un aplauso de pie del público internacional.
En 1985, los directores Hayao Miyazaki, Isao Takahata y el productor Toshio Suzuki fundaron los estudios Ghibli en Koganei, Japón. A lo largo de los años se ha convertido en uno de los estudios creativos más importantes de la historia de su país como también de la animación internacional. Desde el estreno de su primer trabajo, Nausicaä del Valle del Viento (1984), historia original de Miyazaki, se pudo ver cómo el estudio perfiló un contenido rico y estilo único.
Son historias que te cuentan situaciones cotidianas, pero que, a través del uso de la fantasía como aderezo sustancial, reflejan de manera sublime valores y significados que pueden ser analizados de dos maneras: la primera de forma académica, en la cual analices conceptos y estrictamente la calidad de la animación del film. Pero la segunda sí nos exige que vayamos más allá, y no necesitamos formulas complejas ni tampoco libros de texto. No, es simplemente sentarse a ver la película. Te puede parecer tediosa, tal vez. Puedes quedarte absorto en alguna escena, probablemente. Mi experiencia ha sido un viaje inmersivo, desde descubrir distintas maneras del amor, como también el respeto a lo sencillo. Un paisaje de alguna de las películas de Miyazaki no solo representa una transición de escena a escena, es también un momento de pausa, un momento de contemplación, de quedarse clavado escuchando la música y dejándose llevar.
Cuando me di cuenta de eso, de la profundidad de sus historias intrincadas latentemente en sus detalles, colores y texturas, ¡la misma música!, mi cabeza fue un cataclismo que abrió de golpe mi imaginación, dejándole una grieta donde entraron cascadas de luz. En la obra de Miyazaki hay algo de espiritual que se mezcla con situaciones cotidianas de una realidad en tonos felices, y a veces, dolorosos.
Para mí algo fascinante de la obra de Miyazaki es su renovada creatividad, cada película suya, si es cierto que comparten todas algo que las conecta o identifica, siempre ofrecen una mirada distinta, detalles, colores, la misma historia parece enriquecerse si viéramos cronológicamente sus películas. Desde la visión protectora de la naturaleza en La Princesa Mononoke, el descubrimiento del amor como motor principal del mundo en El Castillo Vagabundo, o la llegada de una niña a la adolescencia enfrentando nuevos retos que la llevarán a ser más consciente de su realidad, como en el Viaje de Chihiro, Miyazaki nos confirma que a través de la imaginación y de arduas horas de trabajo se puede llegar a contar historias fascinantes.
El largo viaje en la realización de El Niño y la Garza llevó a crear la historia más íntima y una de las más complejas que haya creado Hayao Miyazaki. En El Niño y la Garza, la que se dice será su última película, nos da un recorrido exquisito entre la historia de su vida contada a través de la esencia de sus películas. Una suerte de homenaje, de despedida. “Aquí la cosa acaba, el estudio cerrará pronto. Ahora sí, va en serio”, nos ha dicho Miyazaki durante años, cada vez que termina un nuevo proyecto. Pero para ser sincero, al ver El Niño y la Garza tuve la desoladora sensación de que ahora sí, el maestro habla en serio.
Varios de los momentos poéticos y emocionantes de El Niño y la Garza recuerdan a otras escenas de sus películas anteriores que quedaron grabadas en la memoria colectiva. La historia de El Niño y la Garza trata de Mahito, un niño que perdió a su madre en un devastador incendio. Destrozado, y con esa herida en el alma, Mahito se va a vivir a la casa de su tía al campo. Mientras va en el auto rumbo a su nuevo hogar, comienza a percatarse de la lejanía, adentrándose en las sombras de una misteriosa y latente maleza.
Su tía con la que va a vivir es idéntica a su madre, conectándonos con el sentimiento de pérdida de Mahito. No solo de su madre, sino de una época de su vida, de un mundo que se ahoga en la laguna donde Mahite se encuentra a una grotesca y temible garza. Sus contradicciones y miedos se presentan una y otra vez en sueños perturbadores que lo despiertan. Y en sus recorridos por los jardines de la nueva casa, es asaltado una y otra vez por la garza grotesca que pretende comunicarle que su madre se encuentra al otro lado de este mundo, esperándolo para que la rescate. La película nos habla sobre la pérdida, la muerte, la madurez y su resignación, que termina siendo al final, un pacto de amor.
Hablar de El Niño y la Garza es referirnos a uno de los grandes trabajos de Miyazaki, pero no sabría decir si es el mejor. La exigencia en su profesión le ha dado la fama de estar enojado con el mundo, abrumado por una arrogancia y depresión de la cual será difícil que salga, lo emplea como motor o trampolín para desanimar a su público diciendo que esta sí será su última película, para sorprendernos a todos con que está trabajando en un nuevo proyecto a sus 83 años. ¿Cuál es su filosofía de vida?, lo demuestra en cada una de sus películas, recordando en ocasiones al estoicismo y sintoísmo al revisar su día a día.
Disciplina y convicción, palabras clave para entender al artista que se esconde entre sus aviones de papel y la humareda de un cigarro tras otro. En el resplandor de las flores u hojas de los jardines soleados o de los bastos paisajes japoneses dibujados con pasión. Universos ficticios donde Miyazaki navega en su nave espacial surcando los atardeceres u océanos de sus mundos junto a enormes insectos prehistóricos o naves futuristas. Brillantemente, Miyazaki abre las puertas de paraísos oníricos y terrenales. Valientes mujeres, protagonistas fundamentales para entender sus historias, como también las referencias a su familia e infancia, brotan como jardines y laberintos en El Niño y la Garza.
Esta película termina siendo un homenaje a su vida, desde aquel Miyazaki nostálgico y sentimental, pesimista y enojón, hasta aquel artista tan duro consigo mismo que se da la oportunidad de volver a soñar y soltar el lápiz sobre la hoja blanca. Sus tramas son como pintar con acuarelas, hay partes en donde el color se concentra, y otras en donde se difumina, siempre jugando con nuestras mentes y un tiempo maleable. Nos revela una nueva visión de la vida, un mundo lleno de oportunidades posibles, construido paso a paso, donde lo inimaginable ocupa el centro del corazón de cada proyecto. O también podríamos verlas como muñecas matrioshkas, al percatarnos que son laberínticas, historias encerradas en otras historias, universos encerrados en otros tiempos. Bellezas y terrores presentados ante nuestros ojos con toda vitalidad y contundencia. ¡La metafísica en todo su esplendor! Nos ofrece un escape, un momento de silencio, donde recostarnos y soñar.
Conmovedora y cargada de simbolismos, El Niño y la Garza nos anuncia la despedida, el “hasta pronto” del maestro Miyazaki. ¿Nos estará mintiendo nuevamente? ¿Se estará burlando de nosotros? ¿Se burlará de esa sociedad a la que le ha huido cuando puede, pero a su vez, le regala joyas de películas que la ayudan a sobrellevar la vida?
“Aprendan a soltar, a dejar ir…”, nos dice Miyazaki, cuando nos habla de lo mal que va el mundo y la sociedad. Pero al ver los colores, imágenes y sensaciones que nos provoca El Niño y la Garza, nos confirma que una cosa es ser pesimista y otra muy distinta es rendirse. Y vaya que Miyazaki parece que no lo hará, debo reconocer que El Niño y la Garza sí te sabe a un “adiós, ahí nos vemos”, pero sabiendo cómo es ese condenado maestro del séptimo arte, no me cabe la duda que nos lo volveremos a encontrar dos o tres años más adelante, mientras cocina su nuevo platillo. No creo que por sus tormentosas inquietudes, vaya a dejarnos y tirar la toalla.
La respuesta internacional no se hizo esperar, alaban la película como la bien merecida “culminación”, (guiño, guiño), de uno de los creadores más importantes de todos los tiempos. Influencia de artistas cinematográficos y de videojuegos como Guillermo del Toro, Glen Keane o Shigeru Miyamoto entre otros. El Chico y la Garza ganó todos los premios, incluyendo el Oscar a Mejor Película Animada (2024). Y para culminar una temporada de rica cosecha, se le reconocerá este año, por parte del Festival Internacional de Cine de Cannes (2024), al Studio Ghibli por su trayectoria y contribución a la cinematografía mundial: “Los años pasan y Studio Ghibli sigue enamorando a generaciones enteras…”
Hablar de Miyazaki nos remite a un maestro que toca el corazón de millones de personas en el mundo y en distintos tiempos. Inspira a creadores y unta árnica para las heridas de nuestra realidad, que tanto necesita y le urge escapes y contrapartes. Quizá por eso Miyazaki no se retira, por eso insiste, no se rinde, sabe de la situación y que todavía lo necesitaremos por más tiempo. ¡Gracias por tanto!
Educación
Dra. Martha Alicia Palomino Ovando reconocida como Investigadora Nacional Emérita.
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9 horas agoon
1 de octubre de 2026By
admin
Educación
El mexicano que conquistó a América Latina como Elvis Presley y fue avalado por la BBC de Londres
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1 día agoon
30 de septiembre de 2026By
admin
El Confesionario
Por Ray Zubiri
Hay personajes que se imitan, otros que se interpretan y algunos que exigen algo más que buena memoria, vestuario y talento. Personajes que obligan a estudiar su historia, sus movimientos, su personalidad y hasta los detalles que podrían pasar inadvertidos para el público. Porque, cuando hablamos de Elvis Presley, el Rey del Rock and Roll, no basta con ponerse un traje blanco, dejarse crecer las patillas y soltar un Thank you, thank you very much. ¡No, señor! Aquí hasta las botas tienen que pasar examen.
Y para muestra, Héctor Ortiz, un hombre que lleva 41 años personificando a Elvis Presley y que tuve la oportunidad de entrevistar. Una conversación que nos permitió descubrir que detrás de las lentejuelas, los anillos y los movimientos de cadera existe una historia de disciplina, investigación, teatro y, sobre todo, respeto por uno de los artistas más influyentes de la música popular.
¿Cuál es la diferencia entre imitar a Elvis y personificarlo?
“Yo lo que hago no es una imitación, perdón, pero es una personificación”. Y aunque a primera vista pudiera parecer una discusión de palabras, en realidad es la esencia de su trabajo. Imitar puede significar reproducir una voz, un gesto o una canción; personificar implica estudiar al personaje, comprender sus distintas etapas y conseguir que el público reconozca algo más que un parecido físico.
Porque resulta que Elvis no usaba cualquier bota. Héctor es muy estricto con los detalles y nos cuenta que no puede utilizar botas puntiagudas porque Elvis “nunca usó unas botas picudas”. Las suyas eran chatas, de punta cuadrada. ¡Imagínese! Uno pensando que el asunto consiste en conseguir un traje espectacular y resulta que, si la punta del calzado no corresponde, ya empezamos mal.
Y eso no es todo. El vestuario debe reproducir el original, los anillos tienen que ser los adecuados, el maquillaje debe corresponder a la época y hasta la condición física importa cuando se representa al Elvis de 1972 o 1973.
En esta aventura, Héctor no está solo. Su esposa es su coproductora, corista y maquillista, una compañera fundamental en la construcción de un espectáculo que lleva décadas perfeccionándose. Porque sí, queridos lectores, detrás de un Rey también hay un equipo que se encarga de que todo esté en orden antes de que suene la primera canción.
¿Qué tiene que suceder para que el público realmente crea que está viendo a Elvis?
“En el momento que yo entro a escena… yo debo convencer a cinco personas o a cinco mil personas las tengo que convencer que soy Elvis”.
Y para conseguirlo, el primer convencido debe ser él mismo: “Yo me tengo que creer en ese momento, yo me tengo que creer en el personaje”.
Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre entregarse a una interpretación y perder la identidad. Cuando termina el espectáculo, Héctor vuelve a ser Héctor. Él mismo lo explica: “Cruzo esa línea de regreso y soy simplemente Héctor Ortiz, no me creo Elvis Presley”.
¡Eso es oficio! Saber entrar en un personaje, darle vida frente al público y después regresar a casa sin necesidad de pedir que le sirvan un sándwich de mantequilla de cacahuate al estilo del Rey. La actuación tiene sus límites, y Héctor sabe perfectamente dónde comienza y dónde termina Elvis.
¿Qué ocurre cuando la BBC de Londres toca a tu puerta?
Pues uno podría pensar que se trata de una broma, pero no. La BBC de Londres buscaba a algunos de los mejores personificadores de Elvis Presley en el mundo y Héctor recibió una invitación para participar en el proceso. Le solicitaron material y posteriormente respondió un cuestionario de aproximadamente cien preguntas.
¿El resultado? De acuerdo con lo que Héctor compartió en nuestra entrevista, la BBC lo identificó como “el mejor de toda Latinoamérica” entre los materiales que recibió.
Y aquí vale la pena detenernos. No estamos hablando únicamente de una persona que se parece a Elvis o que canta sus canciones. Estamos hablando de una trayectoria que comenzó en el teatro y que se ha sostenido durante décadas gracias al estudio de un personaje que revolucionó la música, el espectáculo y la cultura popular.
Por eso, cuando Héctor habla de su trabajo, insiste en una palabra que debería acompañar a cualquier artista que rinde homenaje a otro: respeto. “Yo hago este tributo a Elvis, lo hago con muchísimo respeto”, afirma. Y por si fuera poco también ha desarrollado una trayectoria en el doblaje y la música para producciones de Disney. Fue Gastón en La Bella y la Bestia, participó como Winston Devere en Los Increíbles 2 y formó parte de las voces que interpretan canciones de Toy Story 4.
Él mismo nos cuenta: “canto el tema Yo soy tu amigo fiel”. También participa en la canción de la famosa cucharita que quiere convertirse en basura. Sí, hablamos de Forky, ese personaje que nos recuerda que incluso un objeto aparentemente insignificante puede convertirse en protagonista de una gran aventura.
Y la historia continúa con una gira por Sudamérica que contempla Honduras, Guatemala y Panamá, donde Héctor participará interpretando esas canciones. De Elvis a Gastón, y de Gastón a Forky, hay un camino que exige técnica vocal, versatilidad y una capacidad extraordinaria para cambiar de registro.
Porque, seamos sinceros, no cualquiera puede pasar de cantar como el Rey del Rock a explicarle a una cucharita que es un buen amigo.
¿Qué sucede cuando alguien que vio al Elvis verdadero te dice que eres increíble?
Esta es, quizá, una de las anécdotas más entrañables que Héctor compartió conmigo. Ocurrió en Mazatlán, durante el Festival Cultural. Las funciones estaban completamente llenas y entre el público había principalmente estadounidenses y canadienses.
En medio de aquella experiencia, una señora mayor se acercó a Héctor. Lo tomó de la cara y le dijo en inglés: “I saw Elvis in 1972 and you are amazing”.
Traducido al español: “Vi a Elvis en 1972 y tú eres increíble”.
La frase tiene una dimensión muy especial. Aquella mujer no estaba hablando de una fotografía, de un disco o de una película. Ella había visto a Elvis Presley en persona. Había estado frente al artista original y, después de presenciar el espectáculo de Héctor, encontró en él algo que le recordó aquella experiencia.
¿Qué se siente recibir un reconocimiento así? ¿Qué pasa por la cabeza de un hombre que lleva décadas estudiando a un artista cuando alguien que conoció al verdadero Elvis le dice que ha logrado transmitir su esencia?
Héctor lo resume con una frase que no necesita demasiadas explicaciones: “yo ya estoy pagado”.
Y sí, hay reconocimientos que no caben en una placa, en un diploma ni en una publicación de redes sociales. Hay momentos que justifican años de trabajo, ensayos, viajes y sacrificios. Ese encuentro en Mazatlán parece ser uno de ellos.
¿Y qué hay de Priscilla Presley? ¿También conoció a la mujer que compartió parte de su vida con el Rey?
¡Claro que sí! Y aquí viene otra historia que merece quedarse en el álbum de los grandes recuerdos.
Durante un espectáculo relacionado con Elvis in Concert, Héctor tuvo la oportunidad de coincidir con Priscilla Presley. Sin embargo, el primer encuentro no fue precisamente como uno se lo imaginaría. Durante los ensayos, le pidieron que se retirara del área donde se encontraba porque, según le comunicaron, Priscilla no podía verlo.
Héctor, fiel a su sentido del humor, recuerda la situación con una frase que arranca una sonrisa: “si estoy feo, pero no es para tanto”.
¡Imagínense la escena! El hombre que lleva más de cuatro décadas dando vida a Elvis tiene que hacerse a un lado para no cruzarse con Priscilla. Pero la historia dio un giro inesperado al terminar el concierto: fue la propia Priscilla quien pidió tomarse una fotografía con él.
Y así, lo que comenzó como una petición para que se retirara del lugar terminó convirtiéndose en una fotografía que Héctor conserva como uno de los recuerdos más especiales de su carrera.
Porque hay encuentros que no necesitan demasiadas palabras. Una imagen junto a Priscilla Presley, después de tantos años personificando a Elvis, representa un capítulo muy particular en la vida de este artista mexicano.

¿Elvis Presley tenía algo contra los mexicanos? ¿Realmente estuvo en Acapulco?
En nuestra conversación también hubo espacio para revisar algunos de los mitos que rodean la relación entre Elvis Presley y México.
Héctor cuestiona la versión de que el cantante despreciaba a los mexicanos y sostiene, a partir de sus investigaciones y los testimonios que ha recopilado, que esa historia estuvo relacionada con una campaña que buscaba impedir que Elvis llegara a nuestro país. Es una interpretación que conviene analizar a la luz de documentos y fuentes históricas, porque la historia del Rey también ha estado acompañada de relatos que se repiten durante generaciones.
Otro dato que vale la pena aclarar es que Elvis nunca estuvo físicamente en Acapulco para filmar Fun in Acapulco. Aunque la película de 1963 lleva el nombre del puerto mexicano, las escenas se realizaron mediante sets y fondos que recreaban el destino turístico.
Así que sí, Elvis cantó sobre Acapulco, pero no tenemos que imaginarlo caminando por la Costera, buscando una sombrilla o preguntando dónde sirven los mejores mariscos.
Héctor también recuerda que, durante su último concierto, celebrado en junio de 1977 en Indianápolis, Elvis llevaba elementos mexicanos en su vestuario, entre ellos el calendario azteca. Y, según relata, la última palabra que pronunció antes de abandonar el escenario fue “adiós”.
Detalles que nos recuerdan que la relación entre Elvis y México tiene más matices de los que muchas veces aparecen en las conversaciones de sobremesa.
¿Cómo comenzó esta historia que ya suma 41 años?
Todo se remonta a 1985, cuando Héctor participó en la obra José el Soñador. Su personaje, el faraón, se transformaba en un Elvis al estilo Las Vegas. Aquella experiencia teatral fue el punto de partida de una aventura que, una vez terminada la obra, lo llevó a construir su propio espectáculo y recorrer la República Mexicana.
Desde entonces han pasado cuatro décadas de escenarios, vestuarios, canciones, viajes, televisión, teatro, doblaje y miles de espectadores. Una trayectoria que demuestra que los homenajes artísticos pueden convertirse en una profesión cuando se sostienen con preparación, constancia y una comprensión profunda de aquello que se busca representar.
Y aquí es donde me quedo con una reflexión después de esta conversación ¿cuántas veces confundimos el talento con la facilidad? Vemos a alguien sobre un escenario y pensamos que todo consiste en ponerse un traje, aprenderse unas canciones y salir a recibir aplausos. Pero detrás de una interpretación convincente hay años de trabajo que el público no siempre alcanza a ver.
Y si alguna vez una mujer que vio al verdadero Elvis en 1972 te toma de la cara para decirte que eres increíble, o si Priscilla Presley termina pidiéndote una fotografía, quizá sea momento de reconocer que tantos años de trabajo han dejado huella.
Héctor Ortiz no es Elvis Presley. Y precisamente por eso, porque sabe quién es y conoce a quién representa, y puede conseguir que durante un espectáculo el público vuelva a encontrarse con el Rey.
“De igual manera, vamos a trabajar en los preparativos del concierto del próximo año en el Teatro Metropólitan, que será más que especial, pues será para conmemorar los 50 años del fallecimiento de Elvis Presley; y para conmemorar mis 75 años de vida”, finalizó.
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.
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Educación
Las enfermedades cardiovasculares pueden pasar desapercibidas, sus señales no deberían hacerlo
Published
2 días agoon
29 de septiembre de 2026By
admin
Cada 29 de septiembre, el mundo conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que busca llamar la atención sobre las enfermedades cardiovasculares (ECV), responsables de más muertes que cualquier otra causa a nivel global. Para 2026, la Federación Mundial del Corazón mantiene el llamado “No pierdas ni un latido” con énfasis en reconocer las señales y síntomas de estas enfermedades, muchas de las cuales pueden pasar inadvertidas.²
En México, la urgencia de atender este panorama es contundente. De acuerdo con los datos oficiales más recientes reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a través de sus Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR), las enfermedades del corazón se posicionan de manera constante como la primera causa de muerte en el país, exigiendo acciones inmediatas en materia de prevención, diagnóstico oportuno y cuidado cardiovascular.
De enero a marzo del 2026, la dependencia informó que las enfermedades del corazón se mantienen de forma constante como la primera causa de muerte en México, tanto para mujeres como para hombres con un total de 49,252 decesos.
Cabe mencionar que, durante 2024, se registraron en promedio 93 fallecimientos por enfermedades del corazón cada hora en el país.
“Uno de los grandes retos frente a las enfermedades cardiovasculares es que no siempre generan señales evidentes. Una persona puede convivir durante años con factores de riesgo como hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes, sobrepeso u obesidad y no sentirse enferma. Por eso, realizar controles periódicos, conocer nuestros números (presión arterial, niveles de glicemia y colesterol LDL, Apo B, colesterol no HDL etc.) y reconocer oportunamente el riesgo CV latente, puede marcar una gran diferencia”, explica la Dra. Maricarmen Martínez, Gerente Médico de Adium.
Las cifras muestran la magnitud del desafío. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 19,8 millones de personas murieron por enfermedades cardiovasculares en 2022, equivalentes aproximadamente al 32% de todas las muertes en el mundo. Además, cerca del 85% de estos fallecimientos estuvieron relacionados con infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.³
Las enfermedades cardiovasculares comprenden un amplio grupo de trastornos que afectan el corazón y los vasos sanguíneos. Entre ellas se encuentran la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la insuficiencia cardíaca y otras afecciones cardiovasculares.³
Uno de los principales desafíos es que algunos factores de riesgo pueden permanecer silenciosos durante años. La hipertensión arterial, por ejemplo, puede no producir síntomas evidentes, mientras aumenta progresivamente el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones.³
La Federación Mundial del Corazón señala que entre los principales factores de riesgo cardiovascular se encuentran la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, la alimentación poco saludable, la inactividad física y el consumo nocivo de alcohol.⁴
“Hablar de prevención cardiovascular va más allá de solo hacer ejercicio o comer mejor. Implica conocer la presión arterial, revisar los niveles de colesterol y glucosa cuando corresponda, evitar el consumo de tabaco, mantener un peso saludable y, especialmente, consultar oportunamente cuando aparece un síntoma que no es habitual”, agrega la Dra. Martínez.
El dolor o molestia en el pecho es una de las señales que requiere atención, especialmente cuando aparece de manera súbita o se acompaña de dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, mareo, debilidad o dolor que puede extenderse hacia el brazo, hombro, espalda, cuello o mandíbula.
En el caso de un accidente cerebrovascular, algunas señales de alarma pueden incluir alteración repentina del habla, dificultad para comprender, pérdida súbita de fuerza o sensibilidad en la cara o en una extremidad, problemas repentinos de visión, alteraciones del equilibrio o un dolor de cabeza intenso y súbito.
“Ante síntomas cardiovasculares o neurológicos de aparición repentina, no se debe esperar a que desaparezcan por sí solos ni automedicarse. La atención oportuna es determinante y debe buscarse inmediatamente asistencia médica”, enfatiza la gerente médico de Adium.
La buena noticia es que una proporción importante de las enfermedades cardiovasculares puede prevenirse o retrasarse mediante la modificación de factores de riesgo y el acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento. La OMS destaca la importancia de actuar sobre factores como el consumo de tabaco, la alimentación poco saludable, la inactividad física, el consumo nocivo de alcohol, el sobrepeso y la obesidad.³
La prevención comienza con acciones concretas:
● Conocer y controlar la presión arterial.
● Revisar los niveles de colesterol y glucosa de acuerdo con la edad, antecedentes y recomendaciones del profesional de salud.
● Realizar actividad física regularmente.
● Mantener una alimentación equilibrada, con menor consumo de sal, grasas saturadas y productos ultraprocesados.
● No fumar y evitar la exposición al humo del tabaco.
● Mantener un peso saludable.
● Cumplir los tratamientos formulados cuando existe hipertensión, diabetes, colesterol elevado u otra enfermedad cardiovascular.
● Reconocer las señales de alarma y consultar oportunamente.
En este Día Mundial del Corazón, el llamado es a no esperar a que el corazón hable a través de una emergencia. Conocer los factores de riesgo, identificar las señales y actuar a tiempo puede contribuir a proteger la salud cardiovascular y reducir el impacto de una de las principales causas de muerte en México y el mundo.
Porque algunos problemas del corazón pueden pasar desapercibidos. Sus señales no deberían hacerlo.
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