Un equipo de la Universidad de Barcelona ha creado un compuesto que podría revolucionar el tratamiento del alzhéimer, enfermedad que afecta a más de 55 millones de personas en el mundo. Tras siete años de investigación, los científicos han obtenido resultados esperanzadores en modelos animales con un enfoque distinto a los fármacos actuales: atacar la neuroinflamación, uno de los principales desencadenantes de la enfermedad.
El nuevo compuesto actúa como inhibidor de la enzima sEH, regulando procesos inflamatorios en el cerebro. Según el estudio publicado en ACS Pharmacology & Translational Science, este mecanismo no solo reduce la inflamación neuronal, sino que aumenta moléculas neuroprotectoras naturales (EET), preservando las conexiones cerebrales. «Es un cambio de paradigma: en lugar de enfocarnos solo en las placas amiloides, abordamos múltiples vías inflamatorias simultáneamente», explican los investigadores.
Los ensayos con ratones mostraron mejoras notables: los animales recuperaron memoria espacial y capacidad de trabajo, además de mantener estas mejoras un mes después de suspender el tratamiento. Lo más alentador es que el fármaco parece modificar la progresión de la enfermedad, no solo aliviar síntomas. «Preservó la estructura de las neuronas y redujo la muerte celular», detalla el estudio.
Actualmente, los medicamentos aprobados para el alzhéimer solo funcionan en etapas tempranas con efectos limitados. Este compuesto, ya licenciado a una farmacéutica, superaría esas barreras al actuar sobre causas subyacentes. «Otros antiinflamatorios fracasaron porque atacaban una sola vía. Nuestra estrategia integral es la clave», señalan los científicos.
Aunque aún deben completarse ensayos clínicos en humanos, el descubrimiento abre una nueva esperanza. Según la OMS, los casos de demencia se triplicarán para 2050. «De confirmarse estos resultados, podríamos cambiar radicalmente el pronóstico de millones de pacientes», concluye el equipo, que ya prepara la siguiente fase de pruebas. Mientras tanto, su hallazgo refuerza la teoría de que controlar la inflamación cerebral podría ser la llave para combatir esta devastadora enfermedad.
Con información de: Forbes.com