Jackson Hole Mountain Resort, en Wyoming, ofrece una experiencia inigualable que combina el esquí de clase mundial con oportunidades excepcionales para el avistamiento de fauna silvestre. Este destino se ha consolidado como un paraíso tanto para los entusiastas de los deportes de invierno como para los amantes de la naturaleza.
Esquí en Jackson Hole El resort es reconocido por su terreno desafiante y su impresionante desnivel vertical de1,261 metros, uno de los más altos de Norteamérica. Con un total de 116 pistas,el 50% está destinado a expertos, el 40% a esquiadores intermedios y el 10% a principiantes, asegurando que haya opciones para todos los niveles de habilidad. Entre las pistas más emblemáticas se encuentra Corbet’s Couloir,conocida por su dificultad y atractivo para los esquiadores más atrevidos.
Para quienes buscan mejorar sus habilidades, el resort cuenta con la Mountain Sports School, que ofrece lecciones personalizadas para niños y adultos. Ubicada en Solitude Station, esta escuela proporciona un entorno ideal para el aprendizaje, con instalaciones modernas y un enfoque en técnicas divertidas que fomentan la pasión por el esquí en las nuevas generaciones.
Avistamiento de Fauna
Además del esquí, Jackson Hole es un santuario para la vida silvestre. El cercano National Elk Refuge alberga anualmente a un promedio de 7,500 alces que migran desde el Parque Nacional de Yellowstone. Durante el invierno, los visitantes pueden disfrutar de paseos en trineo que ofrecen una perspectiva cercana de estos majestuosos animales en su hábitat natural.
Además, la región es hogar de una diversidad de especies, incluyendo bisontes, borregos cimarrones, antílopes berrendos y una variedad de aves como cisnes trompeteros y águilas calvas. Las oportunidades para el avistamiento de fauna son abundantes, ya sea explorando los senderos del resort o participando en safaris organizados que permiten a los visitantes observar de cerca la riqueza natural de la zona.
Complementa tu experiencia
Para aquellos que buscan diversificar su experiencia, Jackson Hole ofrece actividades como disfrutar de paseos en trineo en The National Elk Refuge, patinaje sobre hielo y recorridos en motos de nieve que atraviesan paisajes nevados impresionantes. Los más aventureros pueden explorar el Parque Nacional de Grand Teton en raquetas de nieve o bicicletas de nieve. Para aquellos interesados en la cultura y el arte, el National Museum of Wildlife Art presenta una colección impresionante dedicada a la fauna, así como muchas galerías de arte centrada sen la vida silvestre y el estilo del Oeste.
Jackson Hole MountainResort ofrece mucho más que un destino de esquí; es un santuario donde la adrenalina y la belleza natural convergen. Entre descensos emocionantes y encuentros con la vida salvaje, cada visitante se lleva consigo una experiencia única, llena de momentos que quedarán grabados para siempre.
El cáncer de próstata es una proliferación de células que comienza en la próstata. La próstata es una pequeña glándula que ayuda a producir la parte líquida del semen. Se encuentra justo debajo de la vejiga. La próstata es parte del sistema reproductor masculino.
El cáncer de próstata es uno de los tipos más comunes de cáncer. El cáncer de próstata se suele detectar temprano y a menudo prolifera lentamente. La mayoría de las personas con cáncer de próstata se curan. Dr. Ivo H. Pineda Somodevilla, especialista en urología
Sobre la emblemática Avenida Juárez, en el corazón de Puebla, se erige uno de los inmuebles más representativos de la arquitectura moderna de la ciudad. Se trata de un edificio de nueve niveles y aproximadamente 2,700 metros cuadrados de construcción, que cuenta con estacionamiento subterráneo para 15 vehículos, un amplio local comercial en planta baja y trece departamentos habitacionales.
Su relevancia arquitectónica radica en que fue diseñado en 1962 por el ingeniero Antonio Elizaga Ruiz Godoy y el arquitecto Mario Martín Pastor, autores también del reconocido Edificio Alles. La obra marcó un punto de inflexión en la arquitectura poblana al abandonar los elementos ornamentales tradicionales para adoptar los principios del movimiento moderno: funcionalidad, simplicidad y líneas limpias inspiradas en la escuela Bauhaus.
El diseño presenta un volumen geométrico de gran pureza formal, definido por una estructura prismática y una fachada de cristal organizada en forma de cuadrícula que evidencia cada uno de sus niveles. La propuesta se convirtió en un referente de la nueva arquitectura que comenzaba a transformar el paisaje urbano de Puebla durante la segunda mitad del siglo XX.
La estructura está construida con marcos rígidos de concreto armado y cimentación profunda mediante pilotes, características que le brindan una notable solidez y resistencia ante la actividad sísmica de la región. En su origen, la planta baja fue concebida como un espacio comercial ocupado por el Banco de Comercio de Puebla.
Los siete niveles superiores fueron diseñados bajo una planta arquitectónica repetitiva que alberga dos departamentos por piso, distribuidos alrededor de un elevador central y la escalera principal. Cada unidad cuenta con tres recámaras, cuarto de usos múltiples, dos baños completos, área de lavado, cocina y espacios de sala-comedor, todos caracterizados por una generosa iluminación natural.
Uno de los elementos más destacados del inmueble es el mural de aproximadamente 40 metros cuadrados ubicado en la fachada principal sobre la Avenida Juárez. La obra, titulada La industria, el comercio y la banca, fue realizada en 1962 con mosaico italiano por el pintor poblano Fernando Rodríguez Lago, considerado uno de los máximos exponentes del muralismo en el estado.
La composición muestra tres figuras humanas estilizadas que representan los pilares del desarrollo económico de México. Rodríguez Lago colaboró con Diego Rivera y fue fundador del Taller de Plástica Poblana. Entre sus obras más importantes destacan el mural realizado para el Sindicato de la Unión de Estibadores y Jornaleros en 1961 y La Fundación de Puebla, creada en el año 2000 para el Salón de Protocolos del Ayuntamiento de Puebla.
Décadas después, la historia del inmueble tomó un nuevo rumbo. En 2015, el doctor Luis Enrique Aguirre, entonces estudiante de la especialidad en Cirugía Bucodentomaxilar en Puebla, quedó cautivado por el Centro Histórico, su arquitectura y su vida urbana. Tras concluir sus estudios y continuar su formación en la Universidad Nacional Autónoma de México, mantuvo un vínculo constante con la ciudad y, en particular, con la Avenida Juárez.
Durante una de sus visitas observó que uno de los edificios más emblemáticos de la zona permanecía abandonado. La situación le resultó sorprendente, considerando el valor arquitectónico, cultural e histórico del inmueble. Tiempo después descubrió que la propiedad estaba en venta y decidió asumir el reto de rescatarla.
A pesar de las dificultades que implicaba intervenir un edificio de más de seis décadas de antigüedad y con varios años de desuso, Aguirre identificó en él un enorme potencial. Su arquitectura, distribución, relevancia histórica y protección patrimonial lo motivaron a emprender uno de los proyectos más ambiciosos de su vida: rehabilitar, restaurar y modernizar el inmueble sin alterar su esencia arquitectónica ni afectar el mural que constituye una parte fundamental de su identidad.
Actualmente, el proyecto avanza bajo un programa de trabajo de dos años y una importante inversión privada. Las labores incluyen la renovación integral de instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas, así como la sustitución de acabados, pisos, recubrimientos, plafones, cristales y sistemas de iluminación. También se contempla la modernización del elevador y la actualización de diversos elementos constructivos para cumplir con los estándares contemporáneos de confort y seguridad.
El objetivo es devolverle su esplendor original y ofrecer espacios habitacionales de alta calidad, conservando al mismo tiempo el valor arquitectónico, histórico y cultural que lo ha convertido en un referente de la Avenida Juárez. Una vez concluidos los trabajos, los departamentos estarán disponibles para renta y ofrecerán amplios espacios, acabados de lujo en madera, mármol y cristal, así como todas las comodidades de un edificio moderno integrado al patrimonio urbano de Puebla.
La restauración de este inmueble no solo representa una inversión inmobiliaria, sino también una apuesta por la preservación de la memoria arquitectónica de la ciudad y la revitalización de uno de sus corredores más emblemáticos.