Por María Fitzgerald
Este 8 de diciembre, las fuerzas rebeldes del grupo fundamentalista radical islámico HTS (Organización para la Liberación del Levante) consiguieron tomar Damasco, la capital y segunda ciudad más poblada de Siria. Medios de comunicación reportaron la inminente caída del régimen de Bashar al-Assad, tras 24 años en el poder. Al-Assad huyó del país con su familia y recibió asilo en Rusia. A su paso, la ofensiva de la oposición y los combates con las fuerzas pro-gobierno dejaron casi mil civiles asesinadxs.
La ex reportera de guerra Arwa Damon aseguró a CNN que: “Tras décadas de gobierno de la dinastía Assad, pero especialmente después de los últimos 13 o 14 años, estamos en un momento en el que en Siria prácticamente se puede decir ‘Siria es libre’ y se puede decir sin miedo. Nadie sabe cuánto durará eso, pero eso en sí mismo es un momento trascendental”. La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, dijo que el fin de la dictadura de Bashar al Asad es “positivo y largamente esperado” y subrayó que la prioridad de la UE ahora “es garantizar la seguridad en la región”.
Bashar al-Assad asumió el poder en el 2000, sucediendo a su padre, Hafez al-Assad, quien llevaba tres décadas gobernando Siria. El mandato de Al-Assad estuvo marcado por el autoritarismo y la guerra civil que inició en 2011, con la violenta represión de fuerzas del Estado a las manifestaciones pacíficas de la Primavera Árabe, que en este país empezaron como oposición a Al-Assad. Desde entonces, el conflicto escaló para convertirse en una guerra internacional cuando se conformó el bloque de Oposición Siria que es liderado por Estados Unidos y ha incluido a Israel, Arabia Saudita, Catar, Kuwait y Turquía.
En contraposición, los grupos de defensa del gobierno Sirio de al-Assad se unieron con grupos de defensa rebelde de Libia y Palestina, y con los gobiernos de Irán y Rusia. De lado y lado también existen grupos catalogados como fundamentalistas talibanes, y como terroristas.
Bashar al-Assad recibió una orden de arresto internacional por parte de un tribunal francés en 2013, luego de que él y al menos tres de sus oficiales más cercanos fueran acusados de cometer crímenes de guerra que incluyeron el uso de armas químicas, masacres, asesinatos selectivos y la creación de un campo de tortura en la cárcel de Saydnaya, donde mantuvo capturados a miles de presos políticos.
Según cifras de Naciones Unidas, desde 2011 hasta la fecha, entre 307 mil y 470 mil personas han sido asesinadas en Siria. Además, para 2016, más de la mitad de habitantes del país ya habían sido desplazadxs hacia otros países vecinos, principalmente a Turquía, Líbano y Jordania. Sin embargo, con los ataques perpetrados por Israel al Líbano, buena parte de lxs refugiadxs que habían huído a este país tuvieron que retornar, para enfrentarse a otra nueva escalada de la guerra. Así, 1,5 millones de personas estarían en riesgo inminente de ser desplazadas una vez más.
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