En México, donde cada día desaparecen 25 menores de edad según datos oficiales, un equipo multidisciplinario de la UNAM trabaja en un proyecto pionero: usar inteligencia artificial para recrear cómo podrían verse hoy esos niños y adolescentes que llevan años sin ser localizados. La iniciativa, llamada Regresa, busca convertirse en una herramienta clave para familias que llevan años buscando a sus seres queridos con fotografías desactualizadas.
El corazón del proyecto es un software que analiza patrones de crecimiento facial en población mexicana, combinando antropología física con redes neuronales. A diferencia de herramientas existentes —que suelen añadir arrugas o usar plantillas genéricas—, este sistema aprende cómo cambia cada segmento del rostro (nariz, mandíbula, pómulos) en distintas etapas de la vida. «No es lo mismo el crecimiento acelerado de los primeros años que los cambios hormonales de la adolescencia», explica la Dra. Ana Itzel Juárez, líder del proyecto.
Para entrenar al algoritmo, el equipo creó un banco de imágenes único: más de 800 fotografías de 76 mexicanos, desde su infancia hasta la adultez. Este acervo —resguardado con estrictos protocolos de ética y ciberseguridad— permite al sistema reconocer rasgos típicos de la población local. «Queremos que los rostros generados se parezcan a mexicanos reales, no a promedios internacionales», destaca Juárez. El desafío es mayúsculo: en 2024, 3 de cada 4 desaparecidos menores de 17 años eran adolescentes, grupo donde los cambios faciales son más drásticos.
El proceso técnico implica tres etapas clave:
- Mapeo facial: Identificación de 468 «puntos de referencia» (como el contorno de labios o la curvatura de las cejas) mediante IA.
- Aprendizaje de trayectorias: Uso de redes neuronales LSTM para predecir cómo esos puntos evolucionan con el tiempo.
- Generación de rostros sintéticos: Creación de imágenes proyectadas a 5, 10 o 20 años en el futuro, útiles para búsquedas actuales.
Aunque el proyecto aún requiere financiamiento para su fase final, su potencial es enorme. Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, más de 16,000 menores siguen sin localizarse desde 1964. Regresa promete ser una herramienta gratuita para familias y colectivos, alejada de intereses comerciales. «No queremos venderlo a fiscalías. Es para devolver esperanzas», concluye la investigadora, cuyo sueño —guardado por una década— hoy podría cambiar la historia de miles.
Con información de: WIRED