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Espectáculos

Lucero y Mijares revelan la razón por la que no tuvieron más hijos

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Lucero y Manuel Mijares tuvieron una larga relación, sin embargo, después de su divorcio se convirtieron en grandes amigos, por lo que no tienen problema en hablar de lo que fue su matrimonio. Recientemente, los artistas dieron una entrevista en la que revelaron por qué no quisieron tener más hijos, pues hay que recordar que actualmente sólo tienen a Lucerito y José Manuel, quienes también han comenzado a introducirse en el mundo del espectáculo.

«La Novia de América» y el cantante de «Bella» han dado mucho de qué hablar por su excelente relación después de su divorcio, pues a pesar de que se separaron hace más de 10 años, los artistas demostraron que se pueden llevar bien a pesar de ya no estar juntos, pues además de que criaron a sus hijos como una familia unida, también se volvieron amigos, y ahora hacen giras juntos, como la de «Hasta que se nos hizo», en donde han recorrido diferentes ciudades.

¿Por qué no tuvieron más hijos Lucero y Mijares?
Hace unos días, los intérpretes de «El Privilegio de Amar» estuvieron en la estación de radio Amor 106.7 en Chicago, Estados Unidos, en donde hablaron de muchos temas, incluidos su antigua relación. Durante la conversación, Mijares confesó que le hubiera gustado tener una gran familia, no obstante, este sueño no se cumplió debido a que su ex pareja no estuvo de acuerdo, ya que Lucero prefirió tener dos hijos, un niño y una niña.

“Yo quería cuatro hijos (…) Tú (dirigiéndose a Lucero) mandaste que fueran dos, que porque así es la familia perfecta, porque así es tu familia: tu mamá, tu hermano y tú”, dijo el intérprete de «Para amarnos más» que dejó claro que esta especie de «reclamo» era en tono de broma. Ante las palabras de su ex esposo y ahora compañero, la protagonista de «Alborada» contestó y siguiendo el juego, le indicó que si quería tener más descendientes todavía podría hacerlo, sin embargo, ya sería raro.

“Tenemos dos manos, para un hijo y para una hija”, comentó entre risas la artista, que este 29 de agosto cumple 54 años, quien agregó: “Bueno contigo eran cuatro… Es más, por qué no tienes otros dos y me los presentas”, para después reflexionar sobre sus palabras y añadir: “Bueno, ahorita ya serían nuestros nietos, ya no viene al caso”, desatando un momento cómico durante la entrevista, el cual dejó claro la buena relación que tienen a pesar de su separación.

Con informacion de: https://heraldodemexico.com.mx/espectaculos/2023/8/29/lucero-mijares-revelan-la-razon-por-la-que-no-tuvieron-mas-hijos-533880.html

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Educación

Fritz Thompson, el hombre que superó la cuadriplejia y se volvió experto en resiliencia.

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Ingeniero Mecánico y Licenciado en Economía por la Universidad de Texas y Maestro en Administración de Empresas por la UDLA y en Alta Dirección por el IPADE; su mayor aprendizaje se lo dio el destino un trágico 24 de abril del 2001…

​Un terrible accidente automovilístico lesionó la médula de Fritz a la altura del cuello, dejándolo paralítico y amenazándolo con vivir en cama y silla de ruedas. El pronóstico médico fue de cuadriplejia irreversible. Hoy en día, Fritz es triatleta, disciplina en la que compite sin silla de ruedas, en las mismas condiciones que cualquier otro atleta. Perseverante, de férrea voluntad y un imparable espíritu de superación, Fritz convirtió esta experiencia de años de terapia y rehabilitación en aprendizaje que hoy es en una invaluable enseñanza de vida, que hoy sirve de inspiración a las miles de personas que lo escuchan en sus conferencias y lo siguen en sus diferentes redes sociales.

Apasionado de la vida, está convencido de que cualquier pérdida se puede recuperar, y que cualquier sueño se puede conquistar, pues como siempre dice: “Si tú haces tu parte, las estrellas se alinean, el cielo se abre y sucede lo impensable”

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Espectáculos

Emojis, el arma secreta de la Generación Z para iniciar conversaciones que quieres que duren mucho más

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En pleno verano, cuando las conversaciones fluyen con mayor naturalidad y los días invitan a conectar desde cualquier lugar, la Generación Z ha transformado la forma de ligar. Hoy, los emojis se han convertido en un lenguaje universal capaz de expresar emociones, generar complicidad y, en algunos casos, encender la chispa de una nueva conexión.

¿El nuevo código del romance digital? Pequeños símbolos que, utilizados en el momento adecuado, pueden decir mucho más que un mensaje elaborado. Ya no hacen falta largas declaraciones ni frases perfectamente pensadas; una simple reacción puede cambiar por completo el rumbo de una conversación.

La relevancia de los emojis en la comunicación actual va más allá de una tendencia pasajera. De acuerdo con un estudio del Instituto Kinsey, publicado en la revista científica PLOS One, las personas que utilizan emojis al interactuar tienen una mayor probabilidad de generar respuestas positivas y fortalecer la conexión con otros. Su éxito radica en que permiten comunicar emociones de manera rápida, cercana y visual.

Hoy, estos símbolos funcionan como una especie de “subtexto emocional” que ayuda a expresar interés, simpatía, ternura o sentido del humor sin necesidad de decirlo explícitamente. Y cuando se trata de enviar señales, algunos emojis se han convertido en auténticos favoritos:

  • 🫶🏼 Corazón con manos: Para decir «amo” o que algo simplemente te encanta, ya sea en modo romántico o más en un sentido casual.
  • 👉🏽👈🏽 Manitas tímidas: El clásico “me gustas, pero me hago el/la que no”. Puro coqueteo con carita de “ay, qué pena… pero sí quiero”.
  • 🤙🏼 The chill: Ideal cuando quieres bajar la intensidad y decir “relax, todo fluye”.
  • 🥵Cara con calor: En el sentido de coqueteo se suele utilizar para expresar que alguien o algo resulta muy atractivo o «está hot».
  • 💓 Corazón latiendo: Normalmente se utiliza para demostrar cercanía y ternura, todavía no te avientas a utilizar el corazón rojo, pero ya quieres mostrar algo más que interés.

El análisis realizado por BrandCrops también refleja la importancia de estos símbolos en la cultura digital. Aunque cada generación los utiliza de forma distinta, para la Generación Z los emojis forman parte esencial de su manera de comunicarse. Más que simples elementos visuales, son una extensión natural de cómo se conectan, construyen relaciones y expresan emociones en el entorno digital.

Mientras los emojis continúan marcando el ritmo de chats, redes sociales y conversaciones cotidianas, una cosa queda clara: ligar hoy es más visual, espontáneo y dinámico que nunca. A veces basta un solo emoji para iniciar una conversación memorable. 

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Educación

Andrés Penella, uno de los compositores más versátiles del audiovisual y el teatro mexicano

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El Confesionario
Por Ray Zubiri

Platiqué con el músico, compositor, actor y multiinstrumentista Andrés Penella, quien recientemente regresó a los escenarios teatrales con Un tranvía llamado Deseo, al lado de la reconocida actriz Marina de Tavira, además de haber musicalizado el éxito de Netflix La celda de los milagros, protagonizado por Omar Chaparro, producción que alcanzó el Top 10 de Netflix Global, incluyendo a México, Estados Unidos y diversos países de Latinoamérica.

—Oye, ¿cómo se estudia?, ¿cómo se le hace para ir creando música para obras de teatro?, ¿qué es lo que tú has hecho, entre otras cosas?

—Pues yo creo que existen distintos caminos, pero, bueno, te cuento un poco del mío. Yo decidí dedicarme a la música desde que era bastante chico.

Desde niño estuve en varios talleres de teatro junto con mi hermana María, que es actriz, y en alguno de esos talleres me invitaron a audicionar para la producción de 2002 de Los Miserables, en donde terminé interpretando al pequeño Gavroche. Ahí recuerdo que me metí a la orquesta para ver al maestro Isaac Saúl dirigir, y eso me cautivó muchísimo.

Entonces, desde ese momento tuve claro que quería dedicarme a la música. Tenía diez años y empecé a estudiar desde muy pequeño.

Comencé a tomar clases de piano a los cinco años y fui aprendiendo diversos instrumentos conforme crecí. Eventualmente estudié en Berklee College of Music, en Boston. Ahí, mi instrumento principal era el bajo y cursé las carreras de composición y música para cine, disciplina que también me apasiona mucho, no solamente el teatro.

En mi caso, ha sido una mezcla de cosas que he aprendido por mi cuenta, además de los estudios universitarios y, posteriormente, de la carrera profesional. Los cortometrajes, las películas en las que he trabajado y las obras de teatro van nutriendo y formando tu conocimiento musical.

—¿Cómo se construye la música para una obra de teatro? ¿Cómo es este proceso para que se vea tan bonito en el escenario?

—Varía mucho. Definitivamente, para una obra de teatro es distinto que para una película, porque no puedes ver la obra antes de que esté hecha, mientras que con una película o una serie el material ya está armado y el compositor llega durante la posproducción.

En el caso de Un tranvía llamado Deseo, lo primero es leer el texto de Tennessee Williams. Creo que esta es la séptima colaboración que hago con Diego del Río y nuestra quinta obra juntos.

Lo primero siempre es analizar el texto. En esta obra hay muchísimas referencias musicales: Blue PianoHot Trumpet… La música de Nueva Orleans de aquella época está muy presente, y el trabajo consistió en decidir cuándo seguir las indicaciones musicales originales y cuándo crear algo completamente nuevo.

La obra tiene una particularidad: existe una pieza recurrente llamada «La Varsoviana», un vals de Varsovia que está constantemente presente en la mente del personaje principal, Blanche DuBois. Desde el principio, una de las primeras cosas que compuse fue mi propia versión de esa pieza.

La escribí en compás de tres cuartos, con ritmo y tempo de vals, pero con mi propia interpretación, a diferencia de la película Un tranvía llamado Deseo, protagonizada por Marlon Brando, donde, si no me equivoco, utilizan una versión tradicional preexistente.

Le envié esa composición a Diego del Río, el director. Recuerdo que, por aquellas fechas, estaba en la playa con mi padre y compuse un cuarteto vocal de jazz en una servilleta. Otras piezas surgieron más adelante, incluso después de algunos ensayos.

Ha sido un proceso muy orgánico. Las composiciones van apareciendo en distintos momentos y es muy diferente a lo que sucede en el cine, donde todo está más esquematizado y los tiempos son mucho más limitados.

—¿Qué diferencia existe entre musicalizar una obra de teatro, una película y una serie?

—Una de las principales diferencias tiene que ver con el tiempo. En el cine, los plazos suelen ser mucho más apretados. Para La celda de los milagros, por ejemplo, compuse aproximadamente una hora de música en apenas tres semanas.

En el teatro, por lo general, se necesita menos música y el ritmo de composición es más relajado. Además, existen menos convenciones preestablecidas, lo que permite explorar distintos géneros, instrumentaciones, ritmos y melodías.

En ambos casos, el compositor está al servicio de la historia. La gran diferencia es que, en el cine, la música suele ser más discreta, mientras que en el teatro tiene una presencia más evidente.

—Ganaste el Premio Metro 2024 a Mejor Composición Musical Original para una obra de teatro. ¿Qué se siente?

—Es increíble. Es un honor y un orgullo formar parte de ese círculo de creadores teatrales. Sin embargo, trato de concentrarme en lo cotidiano: trabajar, esforzarme y servir a la historia que estamos contando.

—¿Qué papel juega el silencio dentro de la puesta en escena?

—El silencio es una parte fundamental del arte y de la música. Así como en una pintura existen espacios vacíos, en la música también es indispensable saber cuándo detenerse.

No puedes tener música de principio a fin. El silencio genera contrastes muy poderosos y, muchas veces, puede provocar un impacto tan fuerte como el acorde más intenso.

En Un tranvía llamado Deseo existen escenas en las que utilizamos deliberadamente el silencio para aumentar la tensión dramática entre Stanley y Blanche.

—¿Cómo ha evolucionado tu manera de componer a lo largo de los años, sobre todo considerando la tecnología?

—La tecnología siempre ha sido parte de mi proceso creativo. Desde muy joven utilicé programas como Sibelius para practicar la musicalización de escenas.

Posteriormente, durante mis estudios en Berklee, aprendí a trabajar con plataformas profesionales como Digital Performer, Pro Tools y Logic, además de bibliotecas virtuales de instrumentos.

Gracias a ello, el sonido que hoy puedo conseguir es mucho más realista y sofisticado.

En el teatro, algunas obras han utilizado música pregrabada, mientras que otras han apostado completamente por la interpretación en vivo. Lo que sigue evolucionando constantemente es la parte creativa: descubrir nuevos acordes, nuevas emociones y nuevas posibilidades narrativas.

—¿Qué te ha enseñado el teatro que ningún otro ámbito artístico podría haberte enseñado?

—La importancia de la conexión humana. Antes de cada función nos reunimos, nos tomamos de las manos y nos miramos a los ojos.

Ese nivel de conexión no ocurre cuando compones solo frente a una computadora o cuando trabajas en música para cine. El teatro tiene algo profundamente humano.

La vida del compositor suele ser muy solitaria, pero el escenario te obliga a estar presente, vivo y completamente entregado a la ficción.

Paralelamente a su trabajo escénico, Andrés Penella continúa consolidando una sólida carrera como compositor para cine y plataformas internacionales.

Asimismo, participó en la música adicional de Sobriedad me estás matando, ópera prima de Raúl Campos distribuida por Cinépolis Distribución, y colaboró en la película internacional Black Demon, protagonizada por Josh Lucas, realizando composición de música adicional, orquestación, edición musical, dirección de grabación y creación de partituras junto a Jacobo Lieberman y Leo Heiblum.

Entre sus próximos proyectos destaca también la composición musical de Toda el agua del mundo, nueva película del director Diego del Río protagonizada por Diana Bracho, donde Andrés no solo compondrá la música original, sino que también participará como actor interpretándose a sí mismo en una historia profundamente ligada a la música y la memoria emocional.

Con una sensibilidad que cruza el cine, la escena teatral y la composición contemporánea, Andrés Penella se consolida como un creador integral capaz de transformar la música en narrativa emocional, construyendo puentes entre la dramaturgia, el diseño sonoro y la experiencia cinematográfica.

La columna de esta semana ha terminado. Pueden ir en paz.

¡Escúchenme! De lunes a viernes en el programa donde hacemos entretenimiento educativo y siempre aprendemos algo nuevo: De Todo Un Poco, con su seguro servidor, de 10:00 a 11:00 de la mañana, en Radio BUAP 96.9 FM.

Contacto: rayzubiri@yahoo.com.mx
Redes sociales: @RayZubiri

Si usted es un medio de comunicación y se pregunta si puede publicar esta columna en su medio, ¡la respuesta es sí! Solo asegúrese de dar el crédito adecuado a www.revistapuebla.com y al autor.

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