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Opinión

Opinión: La escasa oportunidad del técnico mexicano de dirigir en la Liga MX

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Arrancó otro torneo del futbol mexicano y como ha sido una costumbre en los últimos años, hay una gran cantidad de técnicos extranjeros en la mayoría de los equipos de la Liga MX. De 18 clubes, solo cuatro tienen a entrenadores nacionales, mientras Argentina es el país que más estrategas aporta a los banquillos de la primera división con cinco, seguido de Uruguay con cuatro al igual que los timoneles nacionales, Brasil y España con dos y con uno Portugal.

De Argentina aparecen Fernando Ortiz con Monterrey, quien tiene la obligación no solamente de hacer un buen torneo con Rayados, también la de llevarlos a la final y ser campeones. Mauro Gerk en Querétaro, equipo donde fue una de sus figuras en los años 2000, intentará llevar a los Gallos Blancos a la liguilla, algo que no logró cuando fue jugador de este equipo en su breve paso por el máximo circuito.

Complementa la lista de esta nacionalidad, Martin Anselmi con Cruz Azul,  Fernando Gago en Chivas, y Gustavo Lema en Pumas, quienes recibirán su primera oportunidad en México como estrategas, curiosamente en el banquillo de tres de los equipos con mayor afición y con la responsabilidad y exigencia de tener un buen torneo y regalarles el anhelado campeonato de liga.

De los pocos técnicos mexicanos tenemos a Miguel Herrera  con Xolos  y el más experimentado en esta lista de entrenadores nacionales; le siguen Diego Mejía con FC Juárez y Ricardo Carbajal  con Puebla, siendo los técnicos más jóvenes dentro de los mexicanos; y cierra  Eduardo Fentanes quien ha tenido pocas oportunidades para dirigir en el máximo circuito y con  Necaxa buscará darle protagonismo al equipo de Aguascalientes.

De los estrategas charrúas que dirigen en nuestro país destaca Robert Dante Siboldi, técnico del subcampeón Tigres y que en su primer torneo hizo campeón a este equipo de Nuevo León, otro estrega quien también sabe lo que es levantar un título de la Liga MX es Guillermo Almada, quien le dio a Pachuca el campeonato del Apertura 2022. De esta nacionalidad complementan la lista Pablo Repetto quien buscará devolverle el protagonismo a Santos, y Jorge Bava quien es uno de los técnicos que estarán debutando en el futbol mexicano, dirigiendo a León .

De Brasil aparecen André Jardine, el técnico campeón del futbol mexicano con América el pasado Apertura 2023, y Gustavo Leal quien fuera auxiliar de Jardnie durante su paso con Atlético San Luis antes de llegar a las Águilas, y que durante su primer torneo mostró cosas interesantes en el banquillo potosino.

De España encontramos a Bernat San José quien debutó en este torneo como timonel de Atlas y tuvo un breve paso como estratega de Mazatlán hace algunos torneos, y de este equipo y de la misma nacionalidad aparece Ismael Rescalvo, quien lleva algunos meses dirigiendo al equipo sinaloense.  Finalmente tenemos a  Renato Paivade de Portugal, quien al frente de Toluca es otro de los estrategas debutantes en nuestro país.

Cada vez se le da más oportunidad al timonel de afuera que al mexicano, será que hay una crisis para que estrategas mexicanos tengan oportunidades o ¿cuál será la razón y los méritos que los entrenadores extranjeros tiene para encontrar facilidades y dirigir en la Liga MX? ¿Habrá un negocio con algún representante? Son preguntas que cada vez varios se hacen durante estos años donde se le han cerrado las puertas al técnico mexicano.

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Educación

Entrevista con el primer actor Miguel Pizarro.

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El primer actor Miguel Pizarro habla de la época del preciosismo en televisión y su relación con Puebla desde que era niño.

¿Qué es vivir con la fama de un personaje y no poder salir ni a la calle? de esto nos plática el primer actor Miguel Pizarro.

¿Sabías que Miguel Pizarro participo en fotonovelas que es una historia contada con fotos reales en vez de dibujos?

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Educación

Jíkuri: viaje al país de los Tarahumaras

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay películas que cuentan una historia, y hay otras que, sin pedir permiso, nos meten en un sueño. Jíkuri: Viaje al país de los tarahumaras, de Federico Cecchetti, pertenece a estas últimas. Es una película que no solamente habla de Antonin Artaud, de los rarámuris o del jícuri; habla del encuentro entre dos mundos, de la búsqueda espiritual y de esos caminos misteriosos que, a veces, terminan por llevarnos hasta nosotros mismos.

Para entender qué había detrás de esta propuesta cinematográfica, platiqué con su director, Federico Cecchetti, y debo decir que nuestra conversación fue también un viaje: primero hasta la Francia de Artaud, después hasta la Sierra Tarahumara y, finalmente, hasta esa frontera donde los sueños, el ritual, la poesía y el cine parecen convertirse en una sola cosa.

Federico me confesó que la historia de Artaud llevaba mucho tiempo rondándole la cabeza. “Era una historia que ya tenía mucho tiempo esperando para pasar al cine”, me dijo. Y no es para menos. El viaje que Antonin Artaud realizó a la Sierra Tarahumara en 1936 es casi una leyenda. El poeta, dramaturgo y teórico del teatro francés llegó fascinado por los rituales rarámuris y por el jícuri, como se conoce al peyote dentro de esta cosmovisión.

Pero Federico encontró en aquella historia mucho más que un episodio biográfico. “Cuando me enteré de esta historia pensé que era una película con muchos ingredientes: chamanismo, las culturas de México, el arte, el surrealismo, los sueños, la poesía… se involucra todo lo que a mí me interesa”. Y ahí entendí que Jíkuri no pretende ser una biografía convencional de Artaud. Es, más bien, un viaje interior.

La película está construida en dos tiempos: la Sierra Tarahumara y Francia, donde Artaud termina internado en un hospital psiquiátrico. Federico encontró esa estructura en el propio libro De un viaje al país de los tarahumaras. “Son dos personas diferentes, entonces me pareció importante seguir la estructura del libro”, me explicó.

La primera parte fue filmada en la Sierra Tarahumara, un territorio que en pantalla adquiere una fuerza casi hipnótica. Pero Cecchetti no llegó simplemente como un visitante que pretendía colocar una cámara frente a un paisaje espectacular. Se dedicó a investigar, a convivir y, sobre todo, a escuchar.

Ahí apareció una figura fundamental: don Felipe Fuentes, sipáame de Carichí, quien ayudó al director a acercarse a la cultura rarámuri. “Don Felipe me dio su apoyo y empecé a elaborar el guion”, recordó Federico.

Y entonces ocurrió algo muy interesante: Cecchetti decidió no ilustrar literalmente los textos de Artaud, sino crear una historia propia a partir de sus ideas. “Es una interpretación muy libre del texto de Artaud. A los ensayos les inventé una narrativa y unos personajes que no están en el libro”.

Y quizá ahí está una de las mayores virtudes de la película: no intenta reconstruir el pasado como una fotografía, sino interpretarlo como un sueño.

Pero si hay algo que hace especial a Jíkuri, es el encuentro entre Artaud y Rayénari, un corredor rarámuri interpretado por José Cruz Apachoachi.

Rayénari busca convertirse en el mejor corredor, pero la llegada del poeta francés cambia completamente su destino. Y aquí aparece uno de los elementos que más me llamó la atención: el encuentro entre ambos personajes parece estar escrito por el destino.

De hecho, Federico me contó que conoció a José Cruz de una manera que parece sacada de la propia película. “Lo vi de casualidad por una calle en Guachochi, él me saludó y platicamos, yo le dije: ‘Eres Rayénari’”.

Pasaron dos años antes de que volvieran a encontrarse para el casting. Y José terminó convirtiéndose en el protagonista.

No pude evitar preguntarle a Federico si aquella coincidencia tenía algo que ver con la propia película. Y, de alguna manera, sí. Porque Jíkuri habla precisamente de esos encuentros que parecen imposibles, de los sueños que conectan a las personas y de los caminos que se cruzan cuando uno menos lo espera.

Hay otra pieza fundamental para entender esta película: Antonin Artaud no era solamente un poeta. Fue un revolucionario del teatro.

Federico estudió profundamente sus ideas, particularmente El teatro y su doble, donde Artaud planteaba que el teatro debía recuperar algo de su esencia ritual. “Para Artaud el teatro era un regreso a las fuerzas primitivas, a estos poderes de la naturaleza”.

Y eso se refleja en la pantalla. No estamos ante una puesta en escena tradicional. Jíkuri tiene momentos que parecen más cercanos a una experiencia sensorial que a una narración convencional.

El propio director lo reconoce: “Él abogaba por la expresividad, más que por el realismo”. Y agrega: “Me llevó a crear una película que tiene un toque bastante experimental”.

Quizá por eso hay momentos en los que uno siente que no está viendo la Sierra Tarahumara, sino entrando en ella; como si la cámara dejara de ser una simple herramienta cinematográfica para convertirse en una especie de puerta.

Hay una idea que podría resumir buena parte de esta película: los sueños también pueden ser caminos.

Federico me explicó que los rarámuris tienen una relación particular con el ritual y que su experiencia espiritual no puede reducirse simplemente al consumo del peyote. “La experiencia rarámuri se basa más en el trance por la danza, el canto y la invocación al espíritu del Ciguli, más que por el consumo de la planta”.

Esto resulta fundamental para acercarse a la película con respeto. No se trata de presentar una cultura desde el exotismo, sino de intentar comprender una cosmovisión.

Y aquí aparece nuevamente Artaud: un francés que llegó a México buscando algo que Europa, según él, había perdido.

Quizá eso sea lo que más me interesa de Jíkuri: que mientras Artaud buscaba respuestas en la Tarahumara, la película nos obliga a preguntarnos qué buscamos nosotros cuando nos acercamos a una cultura diferente, a un ritual, a un paisaje desconocido o incluso a nosotros mismos.

Le pregunté a Federico algo que me parecía inevitable: si, en cierta forma, Artaud podía ser también un alter ego suyo.

Después de todo, el director ya había explorado la cultura wixárika en El sueño del Mara’akame. Y ahora regresaba al mundo indígena para encontrarse con los rarámuris.

Su respuesta fue contundente: “Yo me sentí muy identificado con la búsqueda de Artaud”.

Después me dijo algo que, quizá, explica por completo por qué decidió hacer esta película: “Al leerlo pensé que teníamos muchos intereses en común, y que lo que yo había hecho en la sierra huichol, Artaud lo había hecho en la tarahumara”.

Porque detrás de la historia de un poeta francés que llega a la Sierra Tarahumara existe una pregunta mucho más grande: ¿qué estamos buscando cuando viajamos hacia una cultura, hacia un ritual o incluso hacia nosotros mismos?

Jíkuri: Viaje al país de los tarahumaras cuenta la historia de Antonin Artaud y Rayénari, pero también plantea una reflexión sobre la identidad, la espiritualidad, la memoria y el poder de los sueños.

La cinta está protagonizada por François Négret, como Antonin Artaud, y José Cruz Apachoachi, como Rayénari. La película ha recorrido importantes festivales nacionales e internacionales y ha cosechado reconocimientos, entre ellos Mejor Largometraje y Mejor Dirección en Oculto Film Festival, además de premios y selecciones en encuentros como Transmutación Festival de Cine Contemporáneo y Feratum.

Pero quizá el mejor reconocimiento sea otro: que una historia escrita hace casi un siglo por un poeta francés siga provocando preguntas en el México de hoy.

Federico Cecchetti tomó las palabras de Artaud, las llevó a la Sierra Tarahumara y las convirtió en imágenes. Y después de conversar con él, me quedó una sensación difícil de quitarse de encima.

Tal vez Artaud no fue a la Tarahumara solamente para conocer a los rarámuris.

Tal vez fue a buscar aquello que sentía que había perdido.

Y casi cien años después, Federico Cecchetti emprendió un viaje parecido.

Solo que esta vez llevó una cámara.

Porque hay viajes que se hacen con los pies… y otros que se hacen con el alma.

Estrena el 17 de septiembre en cines.

¿YA ESCUCHARON A MISCELANEA EL TRIUNFO?

Miscelánea el Triunfo es un proyecto musical de LoFi/Dark Fantasy hecho por Gonzalo Díaz y Esdras Garcés, dos ex compañeros de prepa. El proyecto nace en marzo de 2026, después de un encuentro casual en el OXXO, donde intercambian números. Meses después se reúnen para echar el palomazo y ver qué sale.

La música de Miscelánea busca explorar elementos cotidianos de la vida en México: una tienda de la esquina, una bolsa para hacer el mandado, los productos que consumimos a diario y las expresiones que usamos de manera natural para interactuar y comunicarnos, combinados con sonidos suaves de guitarra, grooves rítmicos y pegajosos de bajo, una batería de Hip-Hop y juguetes e instrumentos diversos, como muñecos que hablan y sintetizadores viejos.

La estética del proyecto se explica de manera divertida en la portada de su primer álbum, titulado: Sucursal #1, donde se usa esa bolsa que nos ha servido a todos para comprar desde las tortillas hasta una caguama bien helodia.

Al momento, Miscelánea el Triunfo se encuentra trabajando en su segundo material, el cual saldrá el 11 de septiembre de este 2026

El proyecto se compone de elementos sencillos que se encuentran en cualquier canción de LoFi: guitarras, un bajo, batería, sintetizadores viejos, algunos juguetes musicales y samples de estos mismos juguetes.

Basada en progresiones de acordes de guitarra procesada con pedales que la hacen sonar lejana y tranquila, como en un sueño, con la intención de generar emociones como nostalgia, felicidad y calma, acompañado de un groove rítmico y pegajoso de bajo.

Además, en algún momento se comparten algunos pensamientos utilizando recursos de spoken word.

¡Tienen que escucharlos!

Busquen su música no se arrepentirán Link de la música en plataformas:

https://miscelaneaeltriunfo.carrd.co

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La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.

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Si usted es un medio de comunicación y se pregunta si puede publicar esta columna en su medio, ¡la respuesta es sí! Solo asegúrese de dar el crédito adecuado a www.revistapuebla.com y al autor.

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Educación

Ana Serradilla y Daniel Haddad hablan de la puesta en escena «El método Grönholm»

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El método Grönholm es una obra de teatro de comedia y crítica social escrita por el dramaturgo español Jordi Galceran.

La historia se desarrolla durante un proceso de selección para conseguir un importante puesto ejecutivo. Varios candidatos llegan a una empresa pensando que tendrán una entrevista de trabajo, pero pronto descubren que serán sometidos a una serie de pruebas psicológicas, juegos de manipulación, dilemas éticos y estrategias para enfrentarlos entre sí.

La ambición, la competitividad y las contradicciones del mundo corporativo serán llevadas al extremo en «Método Grönholm», la célebre comedia del dramaturgo catalán Jordi Galceran bajo la dirección de Rodrigo Nava y la producción de Retro Casa Productora, esta nueva puesta en escena reunirá a Ana SerradillaErick ElíasÁlex de la MadridDiego KleinDaniel Haddad y Tato Alexander.

Considerada una de las comedias contemporáneas más exitosas del teatro internacional, Método Grönholm combina humor, tensión y una aguda observación de las relaciones humanas para retratar las dinámicas de poder dentro del entorno laboral.
 
La historia se desarrolla en la sala de juntas de una prestigiosa empresa multinacional. Cuatro candidatos han sido convocados para la fase final de selección de un puesto ejecutivo altamente codiciado. Lo que parece una entrevista convencional pronto se transforma en un proceso tan absurdo como despiadado, donde los participantes deberán evaluarse, cuestionarse y eliminarse entre sí para avanzar.
 
A medida que las pruebas psicológicas se vuelven más complejas, salen a la luz secretos, inseguridades y estrategias de supervivencia profesional que revelan hasta dónde está dispuesto a llegar cada uno para conseguir el trabajo de sus sueños.
 
Aunque la competencia es feroz, el humor es el gran motor de la obra. Entre situaciones disparatadas, enfrentamientos inesperados y diálogos afilados, el público encontrará una divertida radiografía de la vida laboral contemporánea. Quienes han pasado por una entrevista de trabajo, una oficina, una junta interminable o un ambiente corporativo competitivo se reconocerán inevitablemente en muchas de las situaciones que plantea la historia. Las risas surgen precisamente de esa identificación con las reglas no escritas del mundo empresarial y las absurdas exigencias que muchas veces acompañan la búsqueda del éxito profesional.
 
Desde su estreno original en 2003, Método Grönholm se ha convertido en un fenómeno teatral internacional, presentándose con enorme éxito en múltiples países y consolidándose como una de las obras más representadas de la dramaturgia contemporánea en español.
 
Al frente de esta nueva producción se encuentra Rodrigo Nava, director con más de 18 años de trayectoria que se ha consolidado como una figura relevante dentro de la escena audiovisual mexicana. Su trabajo abarca publicidad, teatro y cine, destacando proyectos como Enfermos de amorPrueba perfectaFinalandia y su debut cinematográfico Enfermo amor, caracterizado por una mirada fresca, dinámica y cercana al público.
 
Con una mezcla perfecta de comedia, suspenso y crítica social, Método Grönholm invita a reflexionar —y reír— sobre los límites de la ambición, la ética profesional y las decisiones que tomamos cuando creemos que hay mucho que ganar y aún más que perder.
 

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