Con el fallecimiento del Papa Francisco, la Iglesia Católica ha iniciado un periodo de luto que incluye los Novendiales, nueve días de misas dedicadas a su eterno descanso. Esta tradición, con raíces en ritos funerarios romanos y cristianos, comenzará el 26 de abril, día de su funeral, y se extenderá hasta el 4 de mayo. Durante este tiempo, el Vaticano vivirá una mezcla de solemnidad y preparación, mientras el Colegio Cardenalicio organiza el cónclave que elegirá al sucesor de Pedro.
El funeral del Papa Francisco se celebrará este sábado 26 de abril en la Plaza de San Pedro, presidido por el cardenal decano Giovanni Battista Re. Siguiendo el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis —actualizado en 2024 por voluntad del propio pontífice—, la ceremonia contará con la presencia de líderes mundiales, religiosos y miles de fieles. El ataúd, sencillo y de madera con revestimiento de zinc, estará cubierto por un velo de seda, reflejando la humildad que caracterizó su papado. Al finalizar la misa, se entonará la conmovedora antífona In Paradisum, pidiendo a los ángeles que guíen su alma al cielo.
Contrario a la tradición, Francisco no será sepultado en las Grutas Vaticanas, sino en la Basílica de Santa María la Mayor, un lugar especial para él debido a su profunda devoción mariana. Allí acudió más de cien veces durante su pontificado, tanto antes como después de sus viajes internacionales. Este deseo, expresado en su testamento, subraya su conexión personal con este templo, donde ahora descansarán sus restos.
Cada día de los Novendiales, un cardenal designado por el difunto papa presidirá una misa de réquiem en San Pedro, vistiendo ornamentos rojos en señal de luto. Aunque abiertas al público, estas celebraciones están dedicadas a distintos grupos, desde empleados vaticanos hasta clérigos de Roma. Paralelamente, los cardenales celebrarán congregaciones generales para organizar el cónclave, evitando deliberar sobre posibles candidatos hasta que concluya el periodo de duelo.
Tras los Novendiales, la atención se centrará en la elección del nuevo papa, que podría iniciarse alrededor del 15.° día tras la muerte de Francisco. Mientras las campanas de San Pedro repican en su memoria, los católicos del mundo reflexionan sobre su legado de cercanía y reforma. Pronto, la mirada estará puesta en la Capilla Sixtina, a la espera de que el humo blanco anuncie el inicio de una nueva era para la Iglesia.
Con información de: ACI Prensa.com