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Entrevistas

Fui el primer Charolastra del cine mexicano, Héctor Bonilla

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Con una de las trayectorias más completas del ambiente artístico desarrollada tanto en cine, teatro y televisión; lo mismo como actor, productor y director, Héctor Bonilla tuvo en la década del setenta la posibilidad de afianzarse en cada uno de estos rubros, caracterizándose por formar parte de proyectos que dieron de qué hablar en su momento, debido a sus propuestas.

Esta década es un lapso en el que hice mucho cine. Tuve desde mis limitaciones, hasta el privilegio de que me maquillara Ana María Guerrero, la maquillista de María Félix”, dijo en su momento el primer actor, fallecido este 25 de noviembre.

A ciencia cierta desconozco qué es lo que haya marcado a esta etapa dentro del cine. Pero sí puedo decir que estaba cayéndose a pedazos por este choque de dos aguas; entre la decadencia de las ‘ficheras’ por un lado, y Luis Echeverría tratando de hacer cine de autor con cineastas que estaban buscando una forma de expresión. Todo era una enorme confusión.

Sin embargo, me cabe la enorme satisfacción de haber estado en la primera película independiente que se filmó en el país: ‘El cambio’ (México, 1971), de Alfredo Joskowicz”.

Tomando en cuenta su estatus como cinta independiente, ¿A qué retos se enfrentaron para llevar a cabo su filmación?

A los de cualquier obra independiente en cualquier ámbito. La hicimos con un staff de dos personas. A veces Ofelia Medina sostenía el espejo, a veces yo.

Los protagonistas éramos Sergio Jiménez, Sofía Joskowicz (hermana de Alfredo), Ofelia Medina, Héctor Andremar y yo, entre otros.

La realización de cine independiente pudo haber sido algo muy importante. Pero lo que pasó fue que los cineastas querían involucrarse en un sistema muy hermético. Lo de Paul Leduc fue muy siniestro. Hacer su ópera prima ‘Reed, México insurgente’ (México, 1973), fue un impacto enorme; y para colmo se volvió un fracaso porque, a eso que ya estaba filmado, le sumaron gastos inútiles que le generaron una deuda enorme. Además, fue una película que no gustó.

Hubo el intento de hacer un cine novedoso. De pronto convocaron a Alfredo Gurrola, a Juan Guerrero; gente que trataba de hacer un cine diferente. Estuvo también Juan Ibáñez, que venía del éxito teatral e hizo ‘Divinas palabras’ (México, 1978), una película muy fallida”.

Héctor Bonilla recordó que en ese entonces rodó una cinta que no prometía ni prometió nada al cine de esa década. Sin embargo, 32 años más adelante su argumento fue retomado, convirtiéndose en el éxito fílmico de 2002.

Hice una película que se llama ‘Narda o el verano’ (México, 1970; Juan Guerrero), basada en un cuento de Salvador Elizondo, que es idéntica a ‘Y tu mamá también’ (México, 2001; Alfonso Cuarón). Es el mismo argumento, nada más que el éxito monumental que tuvo la de Cuarón fue gracias a que se hizo con una mirada más abierta.

Nosotros la hicimos con la gazmoñería de la época encima. Pero es la misma historia: dos amigos que no se atreven a reconocer una relación homosexual y la consuman a través de una mujer. Es exactamente lo mismo. La dirigió Juan Guerrero, fotografiaba Gabriel Figueroa y éramos Enrique Álvarez FélixAmadee Chabot y yo.

Se hizo en 1968 y me salvó la vida, pues el 2 de octubre, en lugar de estar en Tlatelolco, me encontraba en Acapulco filmándola. Se estrenó en 1970”.

NO HE TENIDO SUERTE EN EL CINE

A la par de su paso como actor en la gran pantalla, Bonilla incursionó además como guionista, haciendo equipo nuevamente con Alfredo Joskowicz para crear Meridiano 100 (México, 1976), proyecto que, recordó, resultó fallido por muchas circunstancias.

Junto con Alfredo Joskowicz quería buscar el camino de la independencia fílmica. Entonces empezamos a planear una segunda película. Escribimos el guion, pero tuvimos un distanciamiento porque tocamos un tema muy delicado. Era una película que sostenía que la guerrilla foquista, (una teoría revolucionaria inspirada por el Che Guevarano funcionaba, y tratábamos de dejar en claro que la que funcionaba era la de Vietnam.

La película era sobre un grupo de guerrilleros que se meten a la sierra en la desorientación total, en el aislamiento y que acaban matándolos a todos. Pero Alfredo, que es un intelectual, votaba mucho por trabajar de forma directa con el cuento francés que derivó la película, y yo insistía en que fuera más político. Vale más ser obvio que confuso con un tema tan delicado.

Esto dio como resultado que fuera una película fallida. Quedó perdida”.

En esa década también se da el encuentro con uno de los directores más polémicos y exitosos del cine mexicano: Jaime Humberto Hermosillo, con quien realiza tres títulos de gran impacto. Matinée (México, 1977), El cumpleaños del perro (México, 1975) y María de mi corazón (México, 1979).

Humberto es un hombre muy talentoso. ‘El cumpleaños del perro’ es una película que apuntaba el destino de Jaime Humberto, que era el hacer un cine muy homosexual. Sin embargo, para mí esta cinta se quedó en el tintero. Es una incipiente película homosexual, porque no es claro su mensaje.

Ocurrió lo mismo con ‘Matinée’, un poco ambigua; no se nota que los personajes de Manuel Ojeda y el mío éramos pareja, como que medio se sugieren cosas.

No obstante, ‘María de mi corazón’ es una película redonda. Se dice que es un guion de Gabriel García Márquez, pero no es cierto, sino de Jaime Humberto con colaboración de María Rojo y mía. La idea sí es de Gabriel. Es una de las cintas más afortunadas que me ha tocado hacer. Yo no he tenido suerte en el cine, y considero que es de lo mejor que me tocó hacer”.

Previo a su trabajo fílmico en el setenta, figura Pax (México, 1968; Wolf Rilla), con Ofelia Media.

Fíjate que la película no se estrenó, a pesar de haber sido la más cara de la historia del cine mexicano, hasta entonces. La produjo la Presidencia de la República, pero la prohibió.

Resulta que. debido a la realización de los Juegos Olímpicos de 1968, Gustavo Díaz Ordaz trataba de demostrar con una película que México era un país de paz, y encarga un guion sobre un libro escrito por Santiago Genovés, dando como resulta-do un guion surrealista.

Como en todo lo que se vuelve oficial, hay billete y había mucha exageración en la filmación. Por ejemplo, había una escena donde se veía San Juan de Letrán, (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas), plagado de gente. Había telefotos hasta la madre.

Cuando se preguntaron quién iba a dirigir, alguien de la burocracia mencionó a Wolf Rilla, un director alemán que había hecho una película de éxito llamada ‘El pueblo de los malditos’ (Reino Unido, 1960), y lo contratan.

Al tipo le traían agua desde Inglaterra, porque no podía beber agua de aquí, y tampoco se sentaba con nosotros. Incluso, este señor pidió que una pobre mujer embarazada de verdad diera a luz para poder filmar el nacimiento del niño. Ahí tienes a todos los del staff viendo el alumbramiento. Lo único que le faltó era pedir una segunda toma y que a la señora le sambutieran de nuevo al niño.

El fotógrafo era Gabriel Figueroa, quien trataba de convencer a este señor, quien era inamovible y me imagino que también bien pagado, pero nada dio resultado. Este tipo filmó cerca de cuatro horas de película y eran imposibles de editar. Y para hacer este proceso había algunas tomas que se tuvieron que volver a filmar.

Yo la vi hace muchos años, pero como cortometraje, y aun así era larga y reiterativa. Rilla tuvo varios foros de los Estudios Churubusco a su disposición. En uno construyeron cohetes lunares de tamaño natural y también alquilaron a unos gordos y los raparon, como si fueran Buda; también llamaron como a 100 niños para que gatearan para una toma sin chiste.

Hubo una escena que se hizo en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde incluso se usaron tanques del ejército mucho antes de que ocurriera lo del 2 de octubre”.

Hablando del 2 de octubre de 1968, ¿Cómo afectó el movimiento a la industria cinematográficaComo joven en esa época, ¿Qué es lo que quería que el cine reflejara?

Evidentemente todo lo que ha sido mi carrera. Yo no seré como Lucy Gallardo que un día me dijo: ‘Mira querido, quien no es comunista a los 18 años es un pendejo, y quien es comunista a los 40 es un pendejo’. Yo nunca lo fui. Creo en la justa distribución de la riqueza, en la justicia social, probablemente llegar a un socialismo elaborado. Básicamente soy un liberal en un país partido en liberales y conservadores desde la Colonia, pero pienso exactamente igual que cuando tenía 18 años, y tan es así que en 1990 filmé el movimiento del 68.

Esta película de ‘El cambio’, de Alfredo Joskowicz, es ambiciosa en ese sentido. Evidentemente yo no creo que ni todo el cine y ni todo el teatro deba ser panfletario, pero sí es indispensable que exista el cine y el teatro político”.

¿Cuál fue la opinión que tuvo ante la llegada de Margarita López Portillo a RTC?

Fue un patético accidente de la vanidad in-censurable de José López Portillo y de nepotismo puro al meter a su parentela donde podía.

Hay una anécdota sobre la primera vez que Margarita llegó a su oficina en RTC: cuando vio todos los monitores donde se checaban los programas, pidió quitarlos porque ella no veía televisión. No sabía que servían para que cumpliera con sus funciones”.

¿Qué tanto ha influido la década del setenta en su trabajo como actor y creativo?

Insisto que en el cine no he tenido suerte. Pero puedo decir sin miramientos que lo mejor de todas las películas en las que participé eran los guiones.

No he tenido suerte. La gente que tiene paciencia para el cine se espera, pero yo tengo agendados mis años, mantengo a mucha gente. Si me dicen que diciembre, enero y febrero van a filmar conmigo, los aparto. Pero el cine mexicano siempre se retrasa y no tres meses, sino años; y cuando me llaman de nuevo ya no puedo porque estoy haciendo otras cosas. En muchas películas me ha pasado.

Aparte yo no pertenezco a ningún grupo. Me da mucho gusto que amigos como Damián Alcázar tengan una proyección internacional de ese tamaño; parece que a Damián se le van abrir puertas muy importantes. Hay gente que como actores y cineastas le han ido muy bien, pero yo nunca he podido desarrollar una carrera cinematográfica. Incluso como director tengo muchas ganas de hacer cosas”.

¿Pero lo que ha hecho en el cine ha sido satisfactorio para usted?

Definitivamente no. No he tenido la opción en el cine de hacer algo que me sienta orgulloso. Pienso que ‘María de mi corazón’ es mi película más lograda, pero no tengo una que me sorprenda.

Tengo una que es fundamental para mí, pero que va mucho más allá de mi trabajo: ‘Rojo amanecer’ (México, 1990; Jorge Fons), porque yo la inventé. Es decir, el guion que escribió Javier Robles no se podía filmar por muchas cuestiones en esos tiempos, y yo fui el único pinche loco que se metió en esa aventura. Pero esas son cosas extras de trabajo”.

La entrevista aquí reproducida fue realizada el 20 de mayo de 2008. Forma parte de la segunda edición del libro Cine mexicano del 70: La década prodigiosa (SamSara Editores; México;2019), de Fabián de la Cruz Polanco.

FotografíaFilmoteca de la UNAM y Esaú Ponce.

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Educación

Entrevista con el Tenor Mexicano Fernando de la Mora

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Nace un 07 de junio de 1958 en la Ciudad de México.

Estudió canto con Leticia Velásquez de Buen Abad, Rosa Rimoch y Emilio Pérez Casas.

Debutó en 1986 en el Palacio de Bellas Artes posteriormente inició actuaciones en los escenarios mas importantes del mundo: Metropolitan Opera en NY, Opera de Viena, Barcelona, Moscú, Berlín, Bolonia, Milán, San Diego, París, Japón, Venecia, Estocolmo, Buenos Aires, Miami, Pittsburg, Caracas, Dallas, Seattle, Bogotá, Marsella, Puerto Rico y Corea.

Su gran calidad de voz y los altos registros que alcanza, aunados a su presencia escénica e inigualable carisma, hacen del talentoso cantante mexicano uno de los mejores intérpretes de la ópera a nivel mundial.

Su discografía se compone de 32 producciones que abarcan un extenso repertorio entre ópera, música clásica, canciones populares mexicanas y latinoamericanas así como canciones con el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

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Entrevistas

“Juana: cuando el silencio también es violencia”

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Tuvimos miedo y no hablamos precisamente por eso…

Tienen que ver la película “Juana”, ópera prima como director de Daniel Giménez Cacho, con quien tuve el gusto de platicar, al igual que con Daniel Giménez Cacho (director), Emma Bertrán (guionista) y Diana Sedano (actriz). Llegará a las salas de cine el próximo 16 de abril, con estreno exclusivo en cines a nivel nacional.

Con un tono íntimo y perturbador, “Juana” es un thriller que explora la memoria, la culpa y la búsqueda de justicia en el México contemporáneo.

“México transita una realidad hiperviolenta que recae terriblemente en los periodistas y las mujeres. Para mí es vital revelar la humanidad y el corazón que hay detrás de dichas vivencias. En Juana encontramos el proceso interno de una víctima que lucha por dejar de serlo en un sistema que parece jugar completamente en su contra”, expresa el director.

Tras retomar una vieja investigación sobre feminicidios, una periodista en decadencia se enfrenta, de una vez por todas, a las heridas de su pasado.

Juana, de 45 años, lidia con su monótona existencia entre las visitas al asilo donde vive su madre, su trabajo en el periódico Siglo XXI y la medicación diaria para controlar sus ataques de pánico.

Durante más de una década ha perfeccionado el arte de enterrar sus traumas… hasta que un nombre la obliga a mirar atrás: Pedro Núñez, un político corrupto cuya hija está a punto de casarse. Reaparece en su vida cuando Juana recibe el encargo de escribir sobre dicho evento. Núñez es el principal sospechoso de los asesinatos de Armando, antiguo novio de Juana, y de Joaquín, su colega, ocurridos mientras los tres investigaban una red de pornografía infantil que lo implicaba.

Ahora, Juana está dispuesta a enfrentarlo y obtener justicia de una vez por todas, pero, para lograrlo, primero deberá confrontar sus propias heridas y aceptar el futuro que le espera.

Con una mirada sobria y profundamente humana, Daniel Giménez Cacho construye un retrato femenino complejo que transita entre el thriller político y el drama psicológico, a partir del guion de Emma Bertrán, quien ha colaborado con productoras internacionales de gran prestigio.

La película aborda temas urgentes como la violencia contra las mujeres, la impunidad y el desgaste emocional del periodismo en México.

“El guion surge de un encargo de Daniel. Trabajamos juntos en la serie Un extraño enemigo. Él me platicó que deseaba rodar su primera película y contaba con un guion que no le acababa de funcionar. Hablamos y hablamos y hablamos. Le mencioné: ‘Tú, ¿qué quieres?, ¿de qué quieres hablar?’. Él me señaló: ‘Me gustaría que la protagonista fuera una mujer, que fuera periodista y hablar sobre el patriarcado’. Le expresé: ‘Bien, me voy a mi casa y pienso’. Y empecé a investigar un poco qué significa ser periodista en este país. Daniel me puso en contacto con varias mujeres periodistas que me ofrecieron sus historias, sus realidades y sus anécdotas. A partir de ahí fui tejiendo a Juana. Ella es muchas mujeres que conozco, incluida yo”.

“Las periodistas que entrevistamos hablaban mucho de su vida privada, porque la pregunta era: ¿qué te hace seguir en esta profesión por la que te estás jugando la vida? Platicamos con periodistas que estaban exiliadas y escondidas. Lo que fue difícil fue enfrentarme al relato de esas mujeres, como mujer y como persona sobre la faz de la Tierra, pero la escritura de Juana no la recuerdo complicada; la verdad, la recuerdo muy fluida”, comentó Emma.

Su experiencia como actor le facilitó dirigir al elenco, que incluye a Diana Sedano como Juana y Margarita Sanz como su madre, Amelia. Otros actores que convocó para la película son Nailea Norvind, Arturo Ríos, Ángeles Cruz, Francisco Denis y Antonio Fortier. El mismo Giménez Cacho tiene un cameo, aunque explicó que fue porque no encontraban a un actor para interpretar a una psiquiatra.

Le pregunté a Daniel: ¿qué se siente dirigirse a sí mismo?

“Horrible, horrible, no se lo recomiendo a nadie; genera mucha ansiedad, es muy feo. La verdad es que yo lo hice porque no encontrábamos actor y era un papel pequeñito. Me pidieron: ‘Ándale, hazlo tú’, y dije: ‘Bueno, va’. Ya nos ahorramos el sueldo de este actor. Emma, que siempre estuvo en el rodaje, me dirigió, lo vio y dijo: ‘Bien, lo hiciste bien, ya relájate’. Pero eso a mí no me gusta, dirigir y actuar. Emma me superayudó ese día.

La realidad, Ray, es que no puedes estar en dos lugares a la vez; eso no se puede. Ningún ser humano. Solo Dios es el único que puede estar en varios lugares a la vez. Tú no puedes estar actuando y dirigiendo simultáneamente. Es difícil. Solo la India María, que ya tenía a ese personaje construido… pero bueno, esta película es un viaje, es un tema de afrontar distintas violencias: la violencia que sufre como periodista, pero también en casa. Es un asunto de violencia doméstica donde han callado la madre y ella; han guardado silencio por demasiados años. Llega el momento en que hay que enfrentar esto, hablarlo, sacarlo y empezar a sanarlo. Entonces, esto tiene esos dos niveles; por lo tanto, es un viaje de transformación que nuestro personaje transita. Es una heroína que avanza y se transforma profundamente. No estamos describiendo todo el contexto de violencia en México, sino un viaje interno”, dijo Giménez Cacho.

Es una historia íntima, política y espiritual.

¡La situación mundial es tremenda! Juana aporta una perspectiva: ¿qué es lo que están viviendo estas mujeres? La pretensión desde el inicio es generar un debate, una reflexión, un lazo de empatía; que se entienda que son personas con ímpetu por señalar lo que no está bien: informar.

“Creo que existe un respeto general hacia el periodismo; nos nutrimos de él. Por los periodistas leemos los diarios, nos informamos, debatimos. Yo, en las mañanas, hago el ejercicio de leer la prensa de derecha, de centro y de izquierda. No me quedo con una sola voz; no me interesa. Para eso ya tengo la mía y me aburre. Desde mi perspectiva, no tengo la sensación de que el periodista sea denostado. Al contrario, lo que he visto es una mirada de que es un ser heroico”.

En realidad, para los políticos los periodistas son el primer poder, no el cuarto, porque son quienes más daño les pueden hacer. Creo que no los menosprecian; al contrario, son una amenaza, apuntó Diana Sedano.

La película es protagonizada por Diana Sedano, Margarita Sanz, Arturo Ríos y Antonio Fortier, así como la participación especial de Nailea Norvind y Ángeles Cruz.

En esta charla multitask, Diana decía: “Creo que fueron varios factores. Primero, trabajar con Daniel me entusiasmaba profundamente, porque es un actor extraordinario. También había visto su trabajo como director de teatro, y eso, desde el principio, era emocionante. Segundo, cuando él me fue abriendo el universo del periodismo y de las y los periodistas con quienes tenía cercanía, fue un reto muy grande.

Pensaba: ‘No vaya yo a solemnizar demasiado’, porque es muy alto echarte un clavado hacia estas mujeres que arriesgan su vida para perseguir la verdad. No había tenido la profundidad emocional para valorar el inmenso trabajo que hacen por la sociedad. Me conmueve mucho su labor. Y tercero, otra de las cosas que me apasionaron es que no solo se queda en la capa social y política, sino que indaga en la herida personal, en el lugar oscuro de donde este personaje viene. Se dibuja esa trayectoria tan íntima para ver qué es lo que hace. Me parecía un clavado de una complejidad muy grande”, mencionó Diana Sedano.

La película tuvo su estreno nacional en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia, durante su edición número 22 en octubre de 2025. Posteriormente, fue proyectada en el Festival de Cine de Tallin, Estonia, dentro de la competencia de óperas primas y, en marzo de 2026, formó parte de la selección oficial del Festival de Málaga.

“Es un momento tremendo el que estamos viviendo como sociedad; es muy retador, muy desafiante. Es una invitación para revisar nuestras heridas, nuestros silencios. Juana es un viaje que, sin duda, es muy doloroso en un sentido, pero al mismo tiempo resulta esperanzador, porque ella despierta y hace un pacto con la vida, por más riesgoso que sea el camino. Es una invitación a despertar individualmente, y eso hará que despierte el colectivo”.

Yo anduve escribiendo un guion sobre una mujer periodista que decide destapar un caso de feminicidio vigente durante 20 años, vinculado a un político. Los motivos por los que decide taparlo se descubrirán en la película. Tienen que verla.

Daniel reconoció que Juana es también una reflexión sobre un país herido y una profesión amenazada:

“Todos quisimos contar una historia necesaria en un México derrotado desde hace mucho tiempo. Es una carta para abrir conversaciones sobre el papel del periodismo, la violencia de género y las heridas que compartimos como sociedad”.

Un deleite platicar con; Daniel Giménez Cacho, Emma Bertrán y Diana Sedano. Qué sea la primera de muchas películas y ustedes respetable publico, vayan a verla al cine.

La columna de esta semana ha terminado. Pueden ir en paz.

¡Escúchenme! De lunes a viernes en el programa donde hacemos entretenimiento educativo y siempre aprendemos algo nuevo: De Todo Un Poco, de 10 a 11 de la mañana, en Radio BUAP 96.9 FM.

Contacto: rayzubiri@yahoo.com.mx

Redes sociales: @RayZubiri

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Entrevistas

Filippa Giordano “La Diva de la Ópera Pop” que conquistó México

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay voces que se escuchan… y hay voces que se quedan a vivir en uno. Y luego están esas pocas —poquísimas— que, además de quedarse, te cuentan su historia sin filtros. Así fue este reencuentro con Filippa Giordano: una conversación que comenzó como entrevista… y terminó como confesión.

“Gracias querido, el placer es mío aquí para pasar un rato juntos platicando y contestando todas tus dudas”, me dice apenas arrancamos, con esa cercanía que rompe cualquier formalidad. Y es que Filippa no llega… se instala.

No es casualidad que México sea un punto central en su historia. Lo dice sin titubeos, sin cálculo, con emoción real: “Yo le debo mucho al público mexicano porque de verdad ha hecho la diferencia en mi vida… no solo profesional, sino personal”.

“El regresar a México… me ha llevado a conocer a mi esposo, a conocer una bellísima familia… realmente extendí mi familia y finalmente mis hijos ya llevan sangre mitad italiana mitad mexicana”.

“A México le debo una evolución importante… pero lo más valioso es toda la riqueza que han aportado a mi cultura… los valores, las tradiciones… ya siento que es mía”.

Filippa nació en la ópera. Pero eligió no quedarse ahí.

¿Cómo pasas de la música clásica al fenómeno que eres hoy?

La respuesta es casi una declaración de principios: “Yo si quiero cantar, pero no quiero ser una soprano más… lo que yo quiero es llegar a una gente que no busca la ópera”.

Y en esa inquietud nació un género: “Empecé con lo que fue el cross-over… combinar ese estilo vocal con un gran repertorio… y se creó este género que es el ópera pop hace como 26 años”. No siguió el camino. Lo reinventó.

¿Qué te ha enseñado el público latino, especialmente el mexicano?

Aquí, Filippa sonríe… se nota incluso en la voz: “Le he aprendido esa alegría, esa gana de reír, de vivir relajado, de ser cálido, amigable”.

“Si pasa algo en el escenario… yo le comparto todo a mi público, bromeo con ellos… sé que van a disfrutar cómo yo tome las cosas”.

“Ustedes son muy bromistas… la manera en que toman la muerte… cómo hacen estas calaveritas… todo se convierte en celebración, en sonrisa”.

En tiempos donde la exposición lo es todo, Filippa nada contra corriente.

¿Cuál ha sido el reto más grande de mantenerte vigente?

“Las redes sociales… es algo que en todo momento tienes que utilizar de forma distinta”.

“Yo no soy mucho de celular… me gusta vivir el momento… hasta las fotos se me olvida hacerlas”.

“Me gusta compartir cosas valiosas… pero todo momento, todo momento… no soy tan abundante como esa época nos lo exige”.

En un mundo de inmediatez, ella apuesta por la presencia.

Hoy, Filippa revive a Marilyn Monroe desde una nueva mirada. No como copia… como reinterpretación.

¿Qué representa Marilyn para ti?

“Una época muy dorada… una mujer sensual, elegante, no vulgar… eso es lo que me gustaría presentar a las jóvenes de hoy”, agrega “Creo que hace falta que la mujer juegue un poquito más su papel… que le dé al hombre la oportunidad de imaginar más”.

Y sobre su versión de I Wanna Be Loved By You: “Quise interpretarla en italiano… con una actitud más traviesa… es muy divertida, es atemporal”.

¿Cómo haces que un clásico conecte con nuevas generaciones?

“Yo nunca me propongo una estrategia de conquista… simplemente hago lo que en ese momento me inspira”.

“A veces no se dan cuenta que es un cover… lo descubren, lo aman… y después regresan al original”.

¿De dónde nace esa carga emocional en tu voz?

Silencio breve… y luego “Mucho sufrimiento desde niña… una familia muy bonita, pero compleja”.

“Ese sufrimiento… fue alimento para mi interpretación… para esa historia que contar”.

En tiempos de tecnología, lanza una reflexión contundente: “La inteligencia artificial puede imitar la voz… pero no la historia que hay detrás… y eso es lo que emociona”.

¿Qué papel juega tu formación clásica hoy?

“Es fundamental… como un bailarín que necesita el ballet… aunque no baile ballet siempre”.

“Si tienes bases clásicas… tienes resistencia, técnica… puedes durar más”.

¿Qué le dirías a quienes quieren abrirse camino en la música?

“La receta siempre será la misma… ser auténtico, único, no copiar a nadie”.

“Cuando haces algo tuyo… es donde la gente se fija en ti, porque no eres una copia”.

¿Con qué sueño sigues trabajando hoy?

Aquí ya no habla la artista… habla la mujer: “Educar a mis hijos de la mejor manera… no fallar con ellos”.

Se detiene… reflexiona… y se abre: “Mi carrera la dejé un poco en segundo lugar… para dedicarme a ellos”.

Y cierra con una de las frases más poderosas de toda la conversación: “Quiero que amen el arte… no la fama ni el dinero… que no midan su valor en likes”.

Filippa Giordano no solo canta. Filippa Giordano revela.

Y en este confesionario nos recordó algo esencial:

Que la técnica se aprende… pero la verdad se vive.

Que el éxito se construye… pero el sentido se elige.

Y que, al final, la ovación más importante… no viene del público, sino del alma.

La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.

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