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Entrevistas

Fui el primer Charolastra del cine mexicano, Héctor Bonilla

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Con una de las trayectorias más completas del ambiente artístico desarrollada tanto en cine, teatro y televisión; lo mismo como actor, productor y director, Héctor Bonilla tuvo en la década del setenta la posibilidad de afianzarse en cada uno de estos rubros, caracterizándose por formar parte de proyectos que dieron de qué hablar en su momento, debido a sus propuestas.

Esta década es un lapso en el que hice mucho cine. Tuve desde mis limitaciones, hasta el privilegio de que me maquillara Ana María Guerrero, la maquillista de María Félix”, dijo en su momento el primer actor, fallecido este 25 de noviembre.

A ciencia cierta desconozco qué es lo que haya marcado a esta etapa dentro del cine. Pero sí puedo decir que estaba cayéndose a pedazos por este choque de dos aguas; entre la decadencia de las ‘ficheras’ por un lado, y Luis Echeverría tratando de hacer cine de autor con cineastas que estaban buscando una forma de expresión. Todo era una enorme confusión.

Sin embargo, me cabe la enorme satisfacción de haber estado en la primera película independiente que se filmó en el país: ‘El cambio’ (México, 1971), de Alfredo Joskowicz”.

Tomando en cuenta su estatus como cinta independiente, ¿A qué retos se enfrentaron para llevar a cabo su filmación?

A los de cualquier obra independiente en cualquier ámbito. La hicimos con un staff de dos personas. A veces Ofelia Medina sostenía el espejo, a veces yo.

Los protagonistas éramos Sergio Jiménez, Sofía Joskowicz (hermana de Alfredo), Ofelia Medina, Héctor Andremar y yo, entre otros.

La realización de cine independiente pudo haber sido algo muy importante. Pero lo que pasó fue que los cineastas querían involucrarse en un sistema muy hermético. Lo de Paul Leduc fue muy siniestro. Hacer su ópera prima ‘Reed, México insurgente’ (México, 1973), fue un impacto enorme; y para colmo se volvió un fracaso porque, a eso que ya estaba filmado, le sumaron gastos inútiles que le generaron una deuda enorme. Además, fue una película que no gustó.

Hubo el intento de hacer un cine novedoso. De pronto convocaron a Alfredo Gurrola, a Juan Guerrero; gente que trataba de hacer un cine diferente. Estuvo también Juan Ibáñez, que venía del éxito teatral e hizo ‘Divinas palabras’ (México, 1978), una película muy fallida”.

Héctor Bonilla recordó que en ese entonces rodó una cinta que no prometía ni prometió nada al cine de esa década. Sin embargo, 32 años más adelante su argumento fue retomado, convirtiéndose en el éxito fílmico de 2002.

Hice una película que se llama ‘Narda o el verano’ (México, 1970; Juan Guerrero), basada en un cuento de Salvador Elizondo, que es idéntica a ‘Y tu mamá también’ (México, 2001; Alfonso Cuarón). Es el mismo argumento, nada más que el éxito monumental que tuvo la de Cuarón fue gracias a que se hizo con una mirada más abierta.

Nosotros la hicimos con la gazmoñería de la época encima. Pero es la misma historia: dos amigos que no se atreven a reconocer una relación homosexual y la consuman a través de una mujer. Es exactamente lo mismo. La dirigió Juan Guerrero, fotografiaba Gabriel Figueroa y éramos Enrique Álvarez FélixAmadee Chabot y yo.

Se hizo en 1968 y me salvó la vida, pues el 2 de octubre, en lugar de estar en Tlatelolco, me encontraba en Acapulco filmándola. Se estrenó en 1970”.

NO HE TENIDO SUERTE EN EL CINE

A la par de su paso como actor en la gran pantalla, Bonilla incursionó además como guionista, haciendo equipo nuevamente con Alfredo Joskowicz para crear Meridiano 100 (México, 1976), proyecto que, recordó, resultó fallido por muchas circunstancias.

Junto con Alfredo Joskowicz quería buscar el camino de la independencia fílmica. Entonces empezamos a planear una segunda película. Escribimos el guion, pero tuvimos un distanciamiento porque tocamos un tema muy delicado. Era una película que sostenía que la guerrilla foquista, (una teoría revolucionaria inspirada por el Che Guevarano funcionaba, y tratábamos de dejar en claro que la que funcionaba era la de Vietnam.

La película era sobre un grupo de guerrilleros que se meten a la sierra en la desorientación total, en el aislamiento y que acaban matándolos a todos. Pero Alfredo, que es un intelectual, votaba mucho por trabajar de forma directa con el cuento francés que derivó la película, y yo insistía en que fuera más político. Vale más ser obvio que confuso con un tema tan delicado.

Esto dio como resultado que fuera una película fallida. Quedó perdida”.

En esa década también se da el encuentro con uno de los directores más polémicos y exitosos del cine mexicano: Jaime Humberto Hermosillo, con quien realiza tres títulos de gran impacto. Matinée (México, 1977), El cumpleaños del perro (México, 1975) y María de mi corazón (México, 1979).

Humberto es un hombre muy talentoso. ‘El cumpleaños del perro’ es una película que apuntaba el destino de Jaime Humberto, que era el hacer un cine muy homosexual. Sin embargo, para mí esta cinta se quedó en el tintero. Es una incipiente película homosexual, porque no es claro su mensaje.

Ocurrió lo mismo con ‘Matinée’, un poco ambigua; no se nota que los personajes de Manuel Ojeda y el mío éramos pareja, como que medio se sugieren cosas.

No obstante, ‘María de mi corazón’ es una película redonda. Se dice que es un guion de Gabriel García Márquez, pero no es cierto, sino de Jaime Humberto con colaboración de María Rojo y mía. La idea sí es de Gabriel. Es una de las cintas más afortunadas que me ha tocado hacer. Yo no he tenido suerte en el cine, y considero que es de lo mejor que me tocó hacer”.

Previo a su trabajo fílmico en el setenta, figura Pax (México, 1968; Wolf Rilla), con Ofelia Media.

Fíjate que la película no se estrenó, a pesar de haber sido la más cara de la historia del cine mexicano, hasta entonces. La produjo la Presidencia de la República, pero la prohibió.

Resulta que. debido a la realización de los Juegos Olímpicos de 1968, Gustavo Díaz Ordaz trataba de demostrar con una película que México era un país de paz, y encarga un guion sobre un libro escrito por Santiago Genovés, dando como resulta-do un guion surrealista.

Como en todo lo que se vuelve oficial, hay billete y había mucha exageración en la filmación. Por ejemplo, había una escena donde se veía San Juan de Letrán, (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas), plagado de gente. Había telefotos hasta la madre.

Cuando se preguntaron quién iba a dirigir, alguien de la burocracia mencionó a Wolf Rilla, un director alemán que había hecho una película de éxito llamada ‘El pueblo de los malditos’ (Reino Unido, 1960), y lo contratan.

Al tipo le traían agua desde Inglaterra, porque no podía beber agua de aquí, y tampoco se sentaba con nosotros. Incluso, este señor pidió que una pobre mujer embarazada de verdad diera a luz para poder filmar el nacimiento del niño. Ahí tienes a todos los del staff viendo el alumbramiento. Lo único que le faltó era pedir una segunda toma y que a la señora le sambutieran de nuevo al niño.

El fotógrafo era Gabriel Figueroa, quien trataba de convencer a este señor, quien era inamovible y me imagino que también bien pagado, pero nada dio resultado. Este tipo filmó cerca de cuatro horas de película y eran imposibles de editar. Y para hacer este proceso había algunas tomas que se tuvieron que volver a filmar.

Yo la vi hace muchos años, pero como cortometraje, y aun así era larga y reiterativa. Rilla tuvo varios foros de los Estudios Churubusco a su disposición. En uno construyeron cohetes lunares de tamaño natural y también alquilaron a unos gordos y los raparon, como si fueran Buda; también llamaron como a 100 niños para que gatearan para una toma sin chiste.

Hubo una escena que se hizo en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde incluso se usaron tanques del ejército mucho antes de que ocurriera lo del 2 de octubre”.

Hablando del 2 de octubre de 1968, ¿Cómo afectó el movimiento a la industria cinematográficaComo joven en esa época, ¿Qué es lo que quería que el cine reflejara?

Evidentemente todo lo que ha sido mi carrera. Yo no seré como Lucy Gallardo que un día me dijo: ‘Mira querido, quien no es comunista a los 18 años es un pendejo, y quien es comunista a los 40 es un pendejo’. Yo nunca lo fui. Creo en la justa distribución de la riqueza, en la justicia social, probablemente llegar a un socialismo elaborado. Básicamente soy un liberal en un país partido en liberales y conservadores desde la Colonia, pero pienso exactamente igual que cuando tenía 18 años, y tan es así que en 1990 filmé el movimiento del 68.

Esta película de ‘El cambio’, de Alfredo Joskowicz, es ambiciosa en ese sentido. Evidentemente yo no creo que ni todo el cine y ni todo el teatro deba ser panfletario, pero sí es indispensable que exista el cine y el teatro político”.

¿Cuál fue la opinión que tuvo ante la llegada de Margarita López Portillo a RTC?

Fue un patético accidente de la vanidad in-censurable de José López Portillo y de nepotismo puro al meter a su parentela donde podía.

Hay una anécdota sobre la primera vez que Margarita llegó a su oficina en RTC: cuando vio todos los monitores donde se checaban los programas, pidió quitarlos porque ella no veía televisión. No sabía que servían para que cumpliera con sus funciones”.

¿Qué tanto ha influido la década del setenta en su trabajo como actor y creativo?

Insisto que en el cine no he tenido suerte. Pero puedo decir sin miramientos que lo mejor de todas las películas en las que participé eran los guiones.

No he tenido suerte. La gente que tiene paciencia para el cine se espera, pero yo tengo agendados mis años, mantengo a mucha gente. Si me dicen que diciembre, enero y febrero van a filmar conmigo, los aparto. Pero el cine mexicano siempre se retrasa y no tres meses, sino años; y cuando me llaman de nuevo ya no puedo porque estoy haciendo otras cosas. En muchas películas me ha pasado.

Aparte yo no pertenezco a ningún grupo. Me da mucho gusto que amigos como Damián Alcázar tengan una proyección internacional de ese tamaño; parece que a Damián se le van abrir puertas muy importantes. Hay gente que como actores y cineastas le han ido muy bien, pero yo nunca he podido desarrollar una carrera cinematográfica. Incluso como director tengo muchas ganas de hacer cosas”.

¿Pero lo que ha hecho en el cine ha sido satisfactorio para usted?

Definitivamente no. No he tenido la opción en el cine de hacer algo que me sienta orgulloso. Pienso que ‘María de mi corazón’ es mi película más lograda, pero no tengo una que me sorprenda.

Tengo una que es fundamental para mí, pero que va mucho más allá de mi trabajo: ‘Rojo amanecer’ (México, 1990; Jorge Fons), porque yo la inventé. Es decir, el guion que escribió Javier Robles no se podía filmar por muchas cuestiones en esos tiempos, y yo fui el único pinche loco que se metió en esa aventura. Pero esas son cosas extras de trabajo”.

La entrevista aquí reproducida fue realizada el 20 de mayo de 2008. Forma parte de la segunda edición del libro Cine mexicano del 70: La década prodigiosa (SamSara Editores; México;2019), de Fabián de la Cruz Polanco.

FotografíaFilmoteca de la UNAM y Esaú Ponce.

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Educación

CAETO recibe reconocimiento de la Fiscalía General del estado

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Entrevistas

Azul Oscuro, Azul Celeste: el documental que desnuda el poder detrás del fútbol mexicano

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El Confesionario
Por Ray Zubiri

Ya vi el documental Azul Oscuro, Azul Celeste. ¡Está muy bueno! Llega a cines estos días con una narrativa muy interesante y con testimonios de una gran cantidad de personalidades de los años más polémicos de Cruz Azul bajo la gestión de Guillermo “Billy” Álvarez. Platiqué con Carlos Bátiz, uno de los directores, y con Arturo González Alonso, productor de esta historia que reconstruye, con enfoque cronológico, el periodo en el que Álvarez encabezó la cooperativa y el club, desde 1988 hasta su salida en 2020.

De hecho, comprendí a fondo el origen de la palabra: CRUZAZULEAR

Aunque existen algunos usos de este vocablo desde principios de 2013, se popularizó y extendió a finales de 2016, después de que el equipo mexicano de fútbol Cruz Azul perdiera contra el América un partido por cuatro goles en los últimos minutos, a pesar de haber ido ganando por tres goles a cero.

“Cruz Azul forma parte de la memoria emocional de millones de personas. Pero detrás de esa pasión descubrimos una historia mucho más oscura: una familia, una cooperativa y un sistema que terminó rompiéndose desde dentro. Este documental habla de México: de cómo las instituciones pueden ser tomadas por intereses personales mientras la gente sigue creyendo en ellas. Sentí que era una historia que debía contarse”, señaló Carlos Bátiz.

Hay historias que comienzan en una cancha, pero terminan retratando a todo un país. Eso ocurre con Azul Oscuro, Azul Celeste, una producción que rebasa por completo el universo deportivo para convertirse en una radiografía incómoda sobre el poder, la ambición y las estructuras que durante años aprendimos a normalizar en México.

La historia de este documental inicia desde el principio, cuando el exdirector de la cooperativa Cruz Azul, Guillermo Álvarez Cuevas “Billy”, y su familia, tras 32 años en el poder, buscan tener todo el control de la misma para seguir obteniendo beneficios de sus posiciones a costa del resto de los socios. Un valiente grupo de socios cooperativistas arriesga su libertad y sus vidas al luchar durante 10 años para derrocarlo, rescatar la compañía, así como al glorioso equipo de fútbol, y hacer justicia. Cuando todo se ve perdido, un grupo de apoyo inesperado y la traición del hermano del director dejan al descubierto corrupción política, asociación delictuosa y el desfalco de más de 42 mil millones de pesos a la empresa. Siete veces “La Estafa Maestra”.

Aún falta por recuperar la última, pero más importante, propiedad de la cooperativa, que al día de hoy sigue tomada por un solo bando.

“La parte más difícil fue poder ordenar una historia que fuera, cinematográficamente hablando, coherente y atractiva. La verdad es que la historia es muy buena, es muy interesante. Tiene cosas muy lindas, bonitas, inspiradoras y también tiene cosas terribles; y muchas de ellas sucedieron al mismo tiempo. El gran reto fue darle una narrativa que fuera fluida y sencilla para la gente, porque es una historia muy complicada; y que pudiéramos, al final del día, tener soporte en documentos y testimonios para todo lo que decimos, y que no quedara nada en duda. Yo creo que eso fue lo más difícil: poder armar la historia”, apuntó Bátiz.

El documental, dirigido por Carlos Carrera y Carlos Bátiz, toma como punto de partida la historia de Cruz Azul, pero rápidamente deja claro que esto no se trata únicamente de fútbol. Se trata de una maquinaria. De silencios. De lealtades compradas. De pasiones utilizadas como anestesia colectiva mientras, detrás del balón, se movían intereses económicos, políticos y personales mucho más grandes que cualquier campeonato.

“Hay mucha gente en el tema del poder que muchas veces no se quiere arriesgar a mostrar este tipo de verdades que, al final, al ser un proyecto, una empresa mexicana y un equipo de fútbol mexicano, nos afecta a todos y afecta a muchas otras ramas. Es la cooperativa más grande de México y de Latinoamérica, entonces afecta a más de 500 mil familias. Hay veces en que la gente prefiere hacerse de la vista gorda y, de alguna manera, dejarlo pasar, pero yo creo que es una verdad que se debe contar, que nos afecta como mexicanos, como país, y que la verdad es que los Carlos han sido muy valientes en llevarla a cabo”, comentó Arturo.

A través de investigación documental, testimonios inéditos y un recorrido por décadas de conflictos internos, Azul Oscuro, Azul Celeste revela cómo las luchas de poder, las acusaciones de corrupción y los intereses económicos impactaron no sólo a la cooperativa cementera, sino también al imaginario colectivo alrededor del club de fútbol Cruz Azul, uno de los equipos con mayor arraigo popular en México.

Lo más impactante de Azul Oscuro, Azul Celeste no es solamente lo que revela, sino la forma en que obliga al espectador a mirarse en ese espejo. Porque mientras observamos el ascenso y caída de figuras de poder dentro de la cooperativa, resulta imposible no pensar en tantas historias similares que han marcado al país: instituciones construidas sobre ideales nobles que terminan devoradas por la corrupción y la impunidad.

El fútbol mexicano siempre ha sido una fábrica de emociones. Nos da identidad, conversación y pertenencia. Pero este documental nos recuerda algo doloroso: muchas veces también ha servido como distractor perfecto. Mientras millones gritaban goles, detrás de los reflectores se libraban guerras financieras, políticas y legales que pocos conocían.

El documental reconstruye episodios clave que dieron origen incluso a la expresión popular “cruzazulear”, término que trascendió el ámbito deportivo para convertirse en símbolo cultural de frustración y resistencia. Paralelamente, la película sigue la batalla de socios cooperativistas que buscan recuperar los principios fundacionales de la institución en medio de procesos judiciales, disputas financieras y una compleja red de intereses.

Bátiz menciona: “Pues la verdad es que estamos muy contentos con el resultado, en el sentido de que el mismo Cruz Azul tiene su propia historia, y a diferencia de los otros equipos, nosotros de alguna manera fuimos más allá de lo que es el equipo y entramos, literalmente, a las entrañas, en el sentido de contar cosas que los otros equipos no hicieron y sólo se quedaron en las copas, los campeonatos, en algo muy superficial, por así decirlo. En este documental, a diferencia de los otros equipos, pues hay mucho de dónde contar. Tiene historia, crimen, violencia, amor, pasión; o sea, tiene de todo. Y eso creo que es lo que detona que sea un proyecto diferente y muy completo para que, tanto la afición como la no afición, y la gente a la que no le gusta el fútbol y vea el documental, lo encuentre interesante. Que no se quede sólo en un documental de fútbol”.

La gran virtud de la película es que no intenta quedarse en el amarillismo ni en el simple escándalo mediático. Hay un esfuerzo evidente por entender el lado humano de la tragedia. Porque detrás de los titulares existen trabajadores, aficionados y familias que vieron cómo una institución que representaba orgullo terminó convertida en símbolo de fracturas internas.

Visualmente, el documental tiene momentos que recuerdan al thriller político. La tensión nunca desaparece. Cada testimonio aporta una pieza distinta de un rompecabezas donde el verdadero villano parece ser el propio sistema.

Y quizá ahí está la pregunta más incómoda que deja esta producción: ¿cuántas historias como ésta siguen ocurriendo mientras la atención pública permanece en otro lado?

Azul Oscuro, Azul Celeste no habla solamente de Cruz Azul. Habla de México. De cómo el poder puede contaminar cualquier estructura cuando deja de existir vigilancia, transparencia y memoria colectiva.

Porque al final, el problema nunca fue el color de la camiseta. El problema siempre fue todo lo que se escondía detrás de ella.

FICHA TÉCNICA

Título: Azul Oscuro, Azul Celeste
Distribución: Cinemex Distribución y Art Kingdom
Producción: Creative Show
Dirección: Carlos Carrera y Carlos Bátiz
Producción: Arturo González Alonso
Producción ejecutiva: Jorge Chávez, Arturo González Alonso, Alberto Nazar, Raymundo Díaz-González
Guion: Alejandro Gerber, César Blanco y Silvia Pasternac
Fotografía: Vidblain Balbas, Raúl Uribe, Junior González
Edición: Arturo González Alonso, Daniel Paz, Rodrigo Ríos
Postproducción: Arturo González Alonso y Alex del Pilar †
Música: Warner Chappell
Supervisión musical: Javier “Javo” Baca
País: México

La columna de esta semana ha terminado. Pueden ir en paz.

¡Escúchenme de lunes a viernes en el programa donde hacemos entretenimiento educativo y siempre aprendemos algo nuevo: De Todo Un Poco, con su seguro servidor, de 10 a 11 de la mañana, en Radio BUAP 96.9 FM!

Contacto: rayzubiri@yahoo.com.mx
Redes sociales: @RayZubiri

Si usted es un medio de comunicación y se pregunta si puede publicar esta columna en su medio, ¡la respuesta es sí! Sólo asegúrese de dar el crédito adecuado a Revista Puebla y al autor.

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Educación

Lengua y cultura mixteca: identidad, tradición y resistencia viva

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La lengua mixteca (Tu’un Savi o Ñuu Savi) es un pilar fundamental de la identidad cultural y sabiduría ancestral en México, representando la memoria viva de los pueblos de las nubes en Oaxaca, Guerrero y Puebla. Con más de medio millón de hablantes, es una de las lenguas indígenas más relevantes.

En entrevista la Mtra. Elia Paz Ramírez originaria de la comunidad Ñuu Nuu Savi: Jicayan de Tovar municipio de Tlacoachistlahuaca Guerrero.

Grupo Yaa Xacoo de Metlatónoc, Guerrero es una agrupación musical emblemática de la región de La Montaña, especializada en la interpretación de chilenas mixtecas tradicionales utilizando el violín y la guitarra como instrumentos principales, está música escuchamos mientras aprendíamos de la lengua y cultura mixteca.

Sabías que la BUAP ofrece un Curso GRATUITO Sobre la lengua y cultura mixteca.

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