El reciente bombardeo estadounidense contra instalaciones nucleares iraníes ha reabierto el debate sobre la dirección que tomará la política exterior de Donald Trump en su segundo mandato. Aunque la operación fue celebrada por figuras clave de su gobierno, como el vicepresidente JD Vance, quien la calificó como parte de una nueva doctrina basada en el uso de «fuerza abrumadora», analistas dudan que este enfoque pueda replicarse fácilmente en otros conflictos.
A diferencia de guerras prolongadas, este ataque fue rápido, limitado y con escasa reacción internacional, lo que ha permitido a Trump evitar críticas masivas. Sin embargo, expertos como Richard Haass, exdiplomático y asesor de cuatro presidentes, advierten que el éxito en Irán no garantiza que acciones similares funcionen en otros escenarios. Corea del Norte, por ejemplo, cuenta con un arsenal nuclear avanzado y una poderosa fuerza convencional, lo que haría un enfrentamiento mucho más riesgoso.
Otro factor clave es la percepción pública. A pesar del cansancio generalizado hacia las intervenciones en Medio Oriente, muchos estadounidenses apoyaron el ataque al considerar que Irán «se lo buscó» tras años de evadir inspecciones internacionales. No obstante, esta justificación no aplicaría en casos como Ucrania, Taiwán o disputas territoriales con aliados, donde el uso de la fuerza podría generar consecuencias impredecibles.
Trump ha demostrado ser más unilateralista que aislacionista, priorizando acciones concretas sobre largas negociaciones. Sin embargo, su aversión a conflictos prolongados y su enfoque pragmático sugieren que no buscará guerras abiertas, sino operaciones quirúrgicas cuando considere que los beneficios superan los riesgos. El peligro, según Haass, radica en que su círculo cercano evita contradecirlo, lo que podría llevarlo a subestimar repercusiones futuras.
En definitiva, aunque el ataque a Irán fortalece la imagen de un Trump decidido, es poco probable que se convierta en un modelo recurrente. Su estrategia parece depender más de oportunidades específicas que de una doctrina militar definida, dejando en claro que, en su visión de «América Primero», la fuerza solo se usará cuando crea que el costo político es mínimo y la ganancia, tangible.
Con información de: BBC en Español.com