En Japón, la falta de jóvenes en la población está llevando a las empresas a recurrir cada vez más a trabajadores jubilados para cubrir la escasez de mano de obra. Con un 29.3% de su población mayor de 65 años y una baja tasa de natalidad, el país enfrenta un problema estructural en su fuerza laboral. En 2024, cerca de 9.14 millones de personas mayores de 65 años regresaron al trabajo, lo que representa el 25.3% de este grupo etario. Esta tendencia ha incrementado la participación de los jubilados activos en el mercado laboral, que ahora constituyen el 13.5% de la fuerza laboral japonesa.
La escasez de trabajadores jóvenes no es la única razón para que los jubilados regresen al trabajo. Las pensiones, que rondan los 41,000 yenes al mes (aproximadamente 5,600 pesos), no son suficientes para cubrir los costos de vida, especialmente en un contexto de inflación creciente. Para superar este déficit, muchos jubilados deciden reincorporarse al mercado laboral, buscando aumentar sus ingresos hasta alcanzar los 100,000 yenes mensuales, lo que les permite enfrentar los gastos básicos.
Entre los sectores que más emplean a los jubilados se encuentran el mayorista y minorista, así como el cuidado de adultos mayores, un área que ha visto un aumento significativo en la demanda. En la última década, la necesidad de personal en el sector de bienestar y atención médica ha crecido 2.4 veces, reflejando cómo los adultos mayores se están dedicando a cuidar a otros de su misma edad.
Con la falta de mano de obra como un desafío persistente, Japón también está considerando abrir su mercado laboral a los inmigrantes. Se están explorando opciones como visados para nómadas digitales y permisos de trabajo para extranjeros, aunque estas medidas encuentran oposición en las zonas rurales, donde la cultura nacionalista prevalece. Sin embargo, el gobierno también está implementando políticas para aumentar la tasa de natalidad, como la extensión de la política de guarderías gratuitas, que ahora incluye a los primogénitos, para reducir la carga económica de la crianza y facilitar la conciliación familiar y laboral.
En este contexto, Japón enfrenta un dilema: cómo equilibrar la necesidad urgente de mano de obra con el desafío a largo plazo de la baja natalidad y el envejecimiento poblacional. Las medidas para incentivar la natalidad y la inmigración son solo parte de una estrategia más amplia para abordar los efectos del envejecimiento y mantener el crecimiento económico.
Con información de: Xataka México.com