Sandra Luz Guzmán López Velarde, coach asistente de los Aztecas de Taekwondo de la Universidad de las Américas Puebla, fue ponente en una certificación de entrenadores de taekwondo y en un seminario dirigido a árbitros del arte marcial, eventos realizados en Guadalajara, Jalisco en los que participaron más de 400 personas provenientes de diferentes estados de la República Mexicana. En el caso del evento de jueces, la jornada finalizó con la aplicación de lo aprendido en un selectivo nacional de las categorías juvenil y cadetes, en donde la coach de la UDLAP fue coordinadora.
En ambas capacitaciones, la coach Guzmán habló sobre la actualización del reglamento de la modalidad de taekwondo poomsae (formas), sobre las herramientas para el desarrollo integral de los atletas de alto rendimiento en taekwondo combate, e hizo hincapié en que los jueces deben estar atentos a que las peleas sean más dinámicas y activas. “Con el cargo de directora técnica de la CONAFT (Comisión Nacional de Arbitraje Federado de Taekwondo) tengo que mantener a los jueces atentos y listos para cualquier cambio en el reglamento y competencia y lo apliquen a nivel nacional. Aunque se ajustó en septiembre del año pasado, sigue teniendo muchos ajustes, mínimos, en las pautas arbitrales”, expresó la entrenadora de la UDLAP.
Cabe comentar que, en el caso de la capacitación para árbitros, la intención era elevar el nivel de los participantes para garantizar la excelencia en las competencias y por ello, además de las pláticas se ofrecieron dinámicas de jueceo, donde se les puso casos y los árbitros intervinieron con movimientos y decisiones como si estuvieran sobre el tatami en una competencia real. Posteriormente se dio paso a un selectivo nacional de tres días para elegir a quienes representarían a México en el Mundial de Cadetes y Campeonato Panamericano Juvenil.
“Estoy muy contenta y satisfecha, porque el sumar un poquito al desarrollo del deporte al que me dedico y al que me gusta, siempre es benéfico; además estoy muy comprometida a seguirme actualizando y a mantenerme siempre sobre esa línea, pues el juez de México lleva un proceso muy largo, pero con ello sabemos que todos los que se clasifican para nivel mundial, tienen cabida en todos los eventos de talla internacional”, comentó la coach de los Aztecas.
Es importante mencionar que la coach de la UDLAP, Sandra Guzmán, en su calidad de directora técnica de la CONAFT y jueza internacional, busca fortalecer la comunidad del taekwondo en México, mejorar su ámbito como impartidora de justicia en la disciplina y abrir puertas para futuras colaboraciones a nivel nacional que sirvan como fogueo para el Equipo Representativo de Taekwondo de la UDLAP en su camino hacia el Campeonato Nacional de la CONADEIP, que si bien aún suena lejano, la preparación con tiempo y planificación es crucial para obtener buenos resultados; acciones importantes tanto para la coach Sandra como para el head coach Julio Álvarez, considerando que este año la Universidad de las Américas Puebla celebra con orgullo 85 años de su fundación y 55 años de su campus en Puebla.
Para conocer más sobre la universidad y los programas académicos que ofrece, te invitamos a visitar la página en internet de la UDLAP, que actualmente se encuentra en periodo de inscripciones previas y ofrece múltiples beneficios a los interesados en formar parte de esta comunidad de estudiantes: https://www.udlap.mx/inscripcionesprevias/.
El cáncer de próstata es una proliferación de células que comienza en la próstata. La próstata es una pequeña glándula que ayuda a producir la parte líquida del semen. Se encuentra justo debajo de la vejiga. La próstata es parte del sistema reproductor masculino.
El cáncer de próstata es uno de los tipos más comunes de cáncer. El cáncer de próstata se suele detectar temprano y a menudo prolifera lentamente. La mayoría de las personas con cáncer de próstata se curan. Dr. Ivo H. Pineda Somodevilla, especialista en urología
Sobre la emblemática Avenida Juárez, en el corazón de Puebla, se erige uno de los inmuebles más representativos de la arquitectura moderna de la ciudad. Se trata de un edificio de nueve niveles y aproximadamente 2,700 metros cuadrados de construcción, que cuenta con estacionamiento subterráneo para 15 vehículos, un amplio local comercial en planta baja y trece departamentos habitacionales.
Su relevancia arquitectónica radica en que fue diseñado en 1962 por el ingeniero Antonio Elizaga Ruiz Godoy y el arquitecto Mario Martín Pastor, autores también del reconocido Edificio Alles. La obra marcó un punto de inflexión en la arquitectura poblana al abandonar los elementos ornamentales tradicionales para adoptar los principios del movimiento moderno: funcionalidad, simplicidad y líneas limpias inspiradas en la escuela Bauhaus.
El diseño presenta un volumen geométrico de gran pureza formal, definido por una estructura prismática y una fachada de cristal organizada en forma de cuadrícula que evidencia cada uno de sus niveles. La propuesta se convirtió en un referente de la nueva arquitectura que comenzaba a transformar el paisaje urbano de Puebla durante la segunda mitad del siglo XX.
La estructura está construida con marcos rígidos de concreto armado y cimentación profunda mediante pilotes, características que le brindan una notable solidez y resistencia ante la actividad sísmica de la región. En su origen, la planta baja fue concebida como un espacio comercial ocupado por el Banco de Comercio de Puebla.
Los siete niveles superiores fueron diseñados bajo una planta arquitectónica repetitiva que alberga dos departamentos por piso, distribuidos alrededor de un elevador central y la escalera principal. Cada unidad cuenta con tres recámaras, cuarto de usos múltiples, dos baños completos, área de lavado, cocina y espacios de sala-comedor, todos caracterizados por una generosa iluminación natural.
Uno de los elementos más destacados del inmueble es el mural de aproximadamente 40 metros cuadrados ubicado en la fachada principal sobre la Avenida Juárez. La obra, titulada La industria, el comercio y la banca, fue realizada en 1962 con mosaico italiano por el pintor poblano Fernando Rodríguez Lago, considerado uno de los máximos exponentes del muralismo en el estado.
La composición muestra tres figuras humanas estilizadas que representan los pilares del desarrollo económico de México. Rodríguez Lago colaboró con Diego Rivera y fue fundador del Taller de Plástica Poblana. Entre sus obras más importantes destacan el mural realizado para el Sindicato de la Unión de Estibadores y Jornaleros en 1961 y La Fundación de Puebla, creada en el año 2000 para el Salón de Protocolos del Ayuntamiento de Puebla.
Décadas después, la historia del inmueble tomó un nuevo rumbo. En 2015, el doctor Luis Enrique Aguirre, entonces estudiante de la especialidad en Cirugía Bucodentomaxilar en Puebla, quedó cautivado por el Centro Histórico, su arquitectura y su vida urbana. Tras concluir sus estudios y continuar su formación en la Universidad Nacional Autónoma de México, mantuvo un vínculo constante con la ciudad y, en particular, con la Avenida Juárez.
Durante una de sus visitas observó que uno de los edificios más emblemáticos de la zona permanecía abandonado. La situación le resultó sorprendente, considerando el valor arquitectónico, cultural e histórico del inmueble. Tiempo después descubrió que la propiedad estaba en venta y decidió asumir el reto de rescatarla.
A pesar de las dificultades que implicaba intervenir un edificio de más de seis décadas de antigüedad y con varios años de desuso, Aguirre identificó en él un enorme potencial. Su arquitectura, distribución, relevancia histórica y protección patrimonial lo motivaron a emprender uno de los proyectos más ambiciosos de su vida: rehabilitar, restaurar y modernizar el inmueble sin alterar su esencia arquitectónica ni afectar el mural que constituye una parte fundamental de su identidad.
Actualmente, el proyecto avanza bajo un programa de trabajo de dos años y una importante inversión privada. Las labores incluyen la renovación integral de instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas, así como la sustitución de acabados, pisos, recubrimientos, plafones, cristales y sistemas de iluminación. También se contempla la modernización del elevador y la actualización de diversos elementos constructivos para cumplir con los estándares contemporáneos de confort y seguridad.
El objetivo es devolverle su esplendor original y ofrecer espacios habitacionales de alta calidad, conservando al mismo tiempo el valor arquitectónico, histórico y cultural que lo ha convertido en un referente de la Avenida Juárez. Una vez concluidos los trabajos, los departamentos estarán disponibles para renta y ofrecerán amplios espacios, acabados de lujo en madera, mármol y cristal, así como todas las comodidades de un edificio moderno integrado al patrimonio urbano de Puebla.
La restauración de este inmueble no solo representa una inversión inmobiliaria, sino también una apuesta por la preservación de la memoria arquitectónica de la ciudad y la revitalización de uno de sus corredores más emblemáticos.