En las profundidades del desierto del Sahara, donde hoy solo persiste el silencio de las dunas, un equipo de científicos ha desenterrado un secreto milenario: los restos momificados de dos mujeres que pertenecieron a un grupo humano hasta ahora desconocido. Este hallazgo, realizado en la cueva de Takarkori (Libia), sugiere que nuestra historia evolutiva es más compleja de lo que se creía, con ramas perdidas que coexistieron con el Homo sapiens.
Las momias, que datan de hace aproximadamente 7.000 años, conservaban un ADN que no coincide con ningún linaje humano identificado previamente. Según investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, estas mujeres habitaron el Sahara durante su «período húmedo», cuando la región era una sabana llena de vida. Su genética revela que formaban parte de una población aislada, evolucionando de manera paralela a los humanos modernos pero sin dejar descendencia directa.
Lo más sorprendente es que este grupo no mostraba conexiones genéticas con las poblaciones subsaharianas de la época, lo que indica que el Sahara actuó como una barrera natural, aislando a estas comunidades. Este enclave único permitió el desarrollo de características genéticas distintivas, aunque su linaje terminó extinguiéndose sin integrarse al resto de la humanidad.
Otro enigma es la presencia de trazos mínimos de ADN neandertal en las momias, una rareza en África, donde el mestizaje con otras especies humanas fue escaso. Este vestigio sugiere un contacto antiguo y limitado con grupos externos, previo a su aislamiento definitivo. Aunque su cultura desapareció, fragmentos de su genética sobreviven, diluidos, en algunas poblaciones del norte de África.
Publicado en Nature, el estudio desafía las narrativas tradicionales sobre la evolución humana. «Cada descubrimiento como este nos recuerda cuánto desconocemos», afirma David Caramelli, coautor de la investigación. Estas momias no solo revelan una humanidad olvidada, sino que plantean nuevas preguntas: ¿Cuántas otras ramas se perdieron en el tiempo? El Sahara, hoy yermo, guarda aún secretos de un pasado en el que múltiples historias humanas se entrelazaron… y se apagaron.
Con información de: Gizmodo.com