*El día de la Candelaria es una festividad de la luz, que marca el fin de la temporada navideña.
El tamal es un platillo de origen indígena, muy versátil, presente en la gastronomía mexicana, con muchas variantes, que hoy es tradición degustar en nuestro país, por ser el Día de la Candelaria. Pone los tamales la persona a la que le salió el muñequito en la rosca de reyes, porque es el padrino o madrina del Niñito Dios y quien le acompañará a su presentación a la iglesia.
Este día, se degustan tamales, porque esta fecha coincidía con el inicio del ciclo agrícola de los pueblos indígenas en la época prehispánica, por lo que, se celebraba al dios Tlaloc, para pedirle una buena cosecha y se acostumbraba preparar alimentos de maíz. Esta celebración fue aprovechada por los conquistadores y en el proceso de evangelización, el platillo permaneció como ofrenda y una forma de compartir en esta fecha, ya una vez asimilada la religión católica.
Aunque hoy en día, la tradición, no todas las personas la llevan a cabo, sí es casi obligado que en la mayoría de casas e incluso de oficinas se coman los tamales, acompañados de atole o chocolate.
Es una tradición culinaria, cuya variedad de ingredientes utilizados, tipo de masa y modo de preparación, se ha ido extendiendo hasta lograr versiones de tamal cada vez más diversas.
Dentro de la gastronomía mexicana y latinoamericana, el tamal posee una riqueza cultural que, además de aportar varios siglos de conocimientos provenientes de las culturas indígenas mesoamericanas, es un platillo muy apreciado que gusta a todo tipo de comensal.
Los primeros cronistas de la Nueva España empezaron a registrar la palabra tamal o tamalli, de origen náhuatl, que quiere decir “envuelto cuidadoso”, al referirse a este alimento revestido de totomoxtle u hojas de maíz. Fueron los mismos conquistadores los que transmitieron el vocablo a las tierras que fueron dominando.
El platillo forma parte importante en la dieta de los connacionales y es muy popular en fiestas y celebraciones, y hasta como alimento diario.
Con raíces que se remontan a los días en que florecieron en México las culturas originarias, el tamal es uno de los alimentos preparados que más se consume en el territorio nacional con variedades que superan los 500.
En la época prehispánica el tamal tenía gran importancia cultural y gastronómica. En la “Historia General de las cosas de la nueva España”, escrita en el siglo XVI, Fray Bernardino de Sahagún documenta algunas variedades de tamales.
Tanto él como otros autores refieren al tamal no únicamente como comida de la gente común, sino de los sacerdotes y los nobles en ceremonias especiales de ayuno.
Como el tamal es un platillo que requería de mucha elaboración, es posible que sólo nobles y sacerdotes lo consumieran con regularidad y el pueblo únicamente en ocasiones especiales.
Con base en evidencia arqueológica se puede establecer que el tamal formaba parte de la vida cotidiana de algunas culturas en la época prehispánica, como olmecas, aztecas y mayas, además era utilizado en tumbas, ofrendas y rituales religiosos. En algunas ceremonias los tamales eran ofrecidos a los participantes.
La fiesta de Atamalcualiztli (tamales de agua) era uno de los rituales más importante para los aztecas. Esta festividad se desarrollaba durante siete días, consistía en ayunar y el único alimento que se consumía eran tamales simples de masa, cocidos al vapor, sin chile, especias o aderezos. Esta celebración se llevaba a cabo cada ocho años, vida ritual del maíz.
Otra festividad de importancia que los grupos prehispánicos celebraban a finales de cada año era la Fiesta de Izcalli, en ésta las mujeres repartían tamales a sus vecinos y familiares. Además las familias se reunían a consumir este platillo.
Durante esta celebración se realizaba el ritual del Huauhquiltamalcualiztli, se preparaban tamales de amaranto llamados huauhquiltamalli o chalchiuhtamallli.
Algunos de éstos eran ofrecidos al dios del fuego y a los difuntos, mientras que otros se comían muy calientes acompañado de caldo de camarón o acociles.
La población joven ofrendaba al dios del fuego animales que ellos mismos cazaban y los sacerdotes les entregaban a cambio tamales calientes.
En los rituales religiosos los tamales simbolizaban la carne humana y la olla (comitl) donde se preparaban representaba al vientre materno. En los rituales de matrimonio, la madre del novio daba a la novia cuatro bocados de tamales y después la novia daba de comer al novio. También después del nacimiento de un niño se ofrendaban tamales.
Además los tamales que se secaban al sol eran parte de la dieta de los guerreros mientras estaban en campaña contra otras ciudades.
Los tamales se preparan con masa de maíz cocida al vapor, envuelta en hojas secas de mazorca, plátano, maguey, aguacate inclusive papel aluminio o plástico.
Algunos llevan relleno de distintos guisos, además pueden ser salados o dulces. Las antiguas culturas originarias de lo que hoy es el territorio mexicano aportaron el maíz a otras culturas, desde donde viajó preparado también como tamal.
Sahagún relata que nuestros antepasados comían tamales de muchas maneras, “unos, de ellos son blancos y a manera de pella, hechos no del todo redondos ni bien cuadrados… Otros tamales comían que son colorados…”.
Según las ciudades, regiones, países y culturas donde se ubique al tamal recibe nombres diversos. En México, algunos nombres para tamales son zacahuil, corundas, pata de burro, nacatamales, chak chak wah, buulil wa, kehil uah, chanchamitos, uchepos, canarios, juacané, xocotamales y a la torta de tamal y bolillo (pan), guajolotas.
Los tamales forman parte importante en la dieta de los mexicanos y son muy populares en todo tipo de fiestas, celebraciones y acontecimientos importante, también como alimento diario.