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Opinión

La opinión de: +Eugenio Lira Rugarcía, Obispo de Matamoros

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EugenioLira

Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre (cf. Mc 10, 2-16)

XXVII Domingo Ordinario, ciclo B (2021)

+Eugenio Lira Rugarcía, Obispo de Matamoros

Sin duda, hay momentos en el matrimonio en que dan ganas de mandar a volar a la pareja. Por eso, quizá nos hemos planteado la misma pregunta de los fariseos: “¿Se vale el divorcio?”. Jesús responde que para entender las cosas hay que ir al origen: al proyecto de Dios, que nos creó para vivir conectados con las demás criaturas, en una relación que alcanza su culmen en la unión del hombre y la mujer[1]. ¡Así nos realizamos!

Sin embargo, a raíz del pecado que cometimos, todo se complicó: nos encerramos tanto en nosotros mismos y nos distanciamos de tal manera de él y de los demás, que decimos y hacemos cosas que nos dañan a nosotros y a la pareja. Como aquel que, a la pregunta de su esposa: “Crees en el amor a primera vista”, contesta: “¡Claro! Si te hubiera visto dos veces no me caso contigo”. O la que le dice al marido: “Me recuerdas al mar”, a lo que orgulloso, exclama: “Tanto me admiras”. “No –dice ella–. Me mareas”.

¿Pero a qué lleva todo eso?: a la soledad. Y no estamos hechos para vivir solos. La soledad nos acaba. Por eso, para ayudarnos a arreglar lo que descompusimos, el Padre envió a Jesús, que, haciéndose uno de nosotros y amando hasta dar la vida, nos ha liberado del pecado, nos ha compartido su Espíritu y nos ha hecho hijos de Dios, partícipes de su vida por siempre feliz[2].

Así nos demuestra que solo el amor construye. Es lo que quiere que entendamos al explicar que no es lícito destruir la conexión entre hombre y mujer, que Dios unió con un sacramento, y que es la base sobre la que se construye la familia y la sociedad. Solo en casos graves, en los que está en peligro el bien físico, emocional o moral de la pareja o de los hijos, puede considerarse necesaria la separación, como enseña el Papa[3]. Pero antes hay que agotar hasta el último recurso.

Quizá nos cueste entenderlo, sobre todo en esta época en la que parece que lo más importante es sentirse a gusto y hacer a un lado lo que incomoda, sin pensar en los demás. Jesús lo sabe. Por eso nos hace ver que para comprender lo que nos enseña debemos ser sencillos y abiertos, como los niños, que están dispuestos a aprender.

En el matrimonio habrá momentos difíciles. Pero no nos precipitemos, porque corremos el riesgo de decidir cosas que después podemos lamentar al ver el daño que nos provocan a nosotros y a los hijos. “El amor herido –recuerda el Papa– puede ser sanado por Dios a través de la misericordia y el perdón” [4].

Por nuestro bien, por el bien de la familia y por el bien de toda la sociedad, hagámosle caso a Jesús. Y con la fuerza que él nos da a través de su Palabra, de la Liturgia, de la Eucaristía, de la oración y del prójimo, amémonos unos a otros[5]. Así, como dice san Beda, recibiremos su bendición[6], y nos irá bien[7].


[1] Cf. 1ª Lectura: Gn 2, 18-24.

[2] Cf. 2ª Lectura: Hb 2, 9-11.

[3] Cf. Cf. Audiencia General, 24 junio 2015.

[4] Ángelus, 7 de octubre 2018.

[5] Cf. Aclamación: 1 Jn 4, 12.

[6] Cf. In Marcum, 3, 40.

[7] Cf. Sal 127.

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Espectáculos

El mundial que se jugó en los escritorios… y no en la cancha

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El Confesionario

Por Ray Zubiri

Hay partidos que se ganan con goles… y otros con saliva, maña, café cargado y juntas eternas donde nadie sabe quién manda, pero todos quieren levantar la copa. Así llega México 86, una película que nos recuerda que el futbol no solo se juega en la cancha: también se juega en los pasillos del poder, entre llamadas incómodas, promesas imposibles y uno que otro “milagrito” muy mexicano.

Porque sí, queridos lectores del confesionario, mientras nosotros creemos que un Mundial se decide con penales, resulta que detrás hay verdaderos campeonatos de burocracia olímpica. Y justo ahí entra Martín de la Torre, interpretado por Diego Luna, quien nos demuestra que en este país el ingenio siempre juega de delantero.

La cinta, dirigida por Gabriel Ripstein, mezcla humor, tensión y esa deliciosa sensación de “esto no puede estar pasando… pero seguramente sí pasó”. Porque aceptémoslo: México tiene un talento especial para organizar eventos históricos mientras todo parece a punto de incendiarse cinco minutos antes.

Y es que conseguir un Mundial no era cualquier cosa. Había que convencer a la FIFA, competir contra Estados Unidos y, sobre todo, sobrevivir al deporte extremo favorito de muchos funcionarios: aventarse la bolita sin quedar fuera de la nómina. Todo esto acompañado por actuaciones de Karla Souza y Daniel Giménez Cacho, quienes le ponen carácter, ritmo y ese sabor a intriga política con toque chilango que tanto disfrutamos.

Lo mejor de México 86 es que no intenta contarnos solamente una historia de futbol. Nos habla de ambición, orgullo nacional y de ese momento donde alguien decide romper las reglas porque quedarse sentado simplemente no era opción. Aquí las tarjetas rojas no salen por faltas en el área… salen por jugarle al sistema.

Y mientras veía el avance pensé: si organizar un cumpleaños infantil ya parece final de Champions… imagínense organizar un Mundial entero con políticos, egos internacionales y funcionarios sudando más que los jugadores.

Netflix apuesta fuerte con esta producción que huele a nostalgia, picardía mexicana y caos perfectamente organizado. De esos proyectos donde uno termina diciendo: “No sé si sentir orgullo… o pedir VAR”.

Así que preparen las botanas, la playera de la selección y la fe en los milagros administrativos porque México 86 llega este 5 de junio a Netflix. Y todo indica que el verdadero partido estará fuera del estadio.

Director: Gabriel Ripstein / Elenco: Diego Luna, Karla Souza, Daniel Giménez Cacho, Álvaro Guerrero, Memo Villegas, Juan Pablo Fernández / Guion: Daniel Krauze, Gabriel Ripstein / Productor Ejecutivo: Diego Luna / Productores: Sidonie Dumas, Nicolas Atlan, Christian Gabela / Director de fotografía: Emiliano Villanueva / Diseño de producción:  Mónica Chirinos / Diseño de vestuario: Adela Cortázar / Edición: Miguel Musálem / Música original: Camilo Lara / Compañía productora: Gaumont

Del TikTok al brincadero: la nueva obsesión de vivir lo que vemos en redes

Hubo una época donde los niños salían a jugar porque sí. Hoy primero hay que grabarlo, subirlo, ponerle audio viral… y después brincar. Así entendió perfectamente el juego Inflalandia Quack México, el parque inflable que decidió dejar de pelearse con las redes sociales para convertirlas en parte del espectáculo. Pues me invitaron a conocer sus instalaciones y me gustaron mucho, un ambiente familiar, seguridad y mucha diversión para todos, no solo para los niños para todos y así pude comprobarlo.

Y seamos honestos: TikTok ya no es una app… es prácticamente un estilo de vida. Ahí descubrimos recetas, canciones, tendencias, chismes, bailes y hasta gente que se vuelve famosa por caerse con dignidad. Por eso no sorprende que ahora existan lugares diseñados específicamente para brincar, reír y, claro, grabar contenido que dure más en redes que el cansancio de las piernas.

Lo interesante de Inflalandia es que entendió algo que muchas marcas todavía no comprenden: las nuevas generaciones no quieren ser espectadores… quieren ser protagonistas. Aquí el visitante no sólo va a divertirse; va a crear contenido, participar en dinámicas y sentirse parte del show. Básicamente: si no hubo video en TikTok, probablemente nunca pasó.

Entre patitos gigantes, frases virales y una comunidad digital enorme, el concepto convierte el famoso “scroll infinito” en una experiencia física donde todos terminan sudando, grabando y riéndose al mismo tiempo. Y sí, aunque uno jure que sólo acompañará a los niños, termina brincando como si el acta de nacimiento fuera editable.

La campaña “Pato pa’ todos” confirma que hoy el entretenimiento ya no se consume sentado. Ahora se participa, se comparte y se convierte en tendencia. Porque en estos tiempos, el verdadero éxito no es llenar un lugar… es lograr que todos quieran subirlo a sus historias.

Y mientras algunos todavía creen que las redes sociales alejan a las personas, resulta que ahora también las hacen brincar juntas. Qué tiempos tan raros… y tan divertidos.

Síguelos en sus redes sociales y conoce más de este divertido concepto y de su famoso embajador Pato.

www.inflalandia.com

La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.

¡Escúchenme! de lunes a viernes en el programa donde hacemos entretenimiento educativo y siempre aprendemos algo nuevo De Todo Un Poco con seguro servidor de 10 a 11 de la mañana en Radio BUAP 96.9 FM.

Contacto: rayzubiri@yahoo.com.mx  Redes Sociales: @RayZubiri

Si usted es un medio de comunicación y se pregunta si puede publicar esta columna en su medio, ¡la respuesta es sí! Solo asegúrese de dar el crédito adecuado a www.revistapuebla.com y al autor.

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¿Le das todo a tu hijo? Cuidado con la niñez hiperregalada

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En entrevista Jorge Villar Miguélez Neuropsicólogo Clínico especializado en neurodesarrollo infantil y juvenil nos habla sobre este importante tema.

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El adultocentrismo es una forma de dominación y discriminación basada en la edad, donde se considera a los adultos superiores a niños, niñas, adolescentes e incluso jóvenes.

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