Llega el mes patrio y con él una variada oferta de platillos culinarios típicos de nuestro país, que hacen de las celebraciones por la independencia de México una fiesta de sabor. Las delicias gastronómicas con las que cuenta nuestra cultura son muchas y los antojos que provocan podrían ocasionar excesos en la comida y el alcohol, originando un aumento en la ingesta de calorías, lo que podría llevarte a ganar unos kilos de más.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso y la obesidad son consecuencia de un desequilibrio energético entre las calorías que se consumen y las que se gastan, por ello, al comer en exceso platillos típicos en las fiestas patrias –que en su mayoría contienen gran cantidad calórica y grasas- y no realizar actividad física que permita eliminar su acumulación en el organismo, se corre el riesgo de aumentar de peso.
Para poder celebrar en estas fechas de manera saludable y sin remordimientos, compartimos 5 consejos que seguro ayudarán a festejar y dar el grito a lo grande:
1.- Sustituye ingredientes: El pescado y el pollo son proteínas que contienen una porción de grasa menor a la de otras carnes, elegir una de ellas para incorporar en los platillos típicos como el pozole o las enchiladas, podría reducir la cantidad de ingesta calórica y, además, brindar un delicioso sabor a la receta.
2.-Sírvete en porciones pequeñas: Probar cada platillo es uno de los deseos de la mayoría en las fiestas patrias. Es tal esa ansiedad, que a veces tomamos de todo lo que hay en la mesa, sin terminarlo. Servir un poco de cada porción y parar al sentirse satisfecho, es una recomendación que sugieren los especialistas para disfrutar de la celebración con medida.
3.-Reduce azúcares y grasa en cada postre: Los postres son una parte fundamental de las tradiciones culinarias del mes patrio y para no dejarlos fuera, lo más aconsejable es prepararlos con opciones reducidas en grasa, como es el caso de la leche en las natillas o los flanes, y utilizar sustitutos naturales para el azúcar, como puede ser la planta de estevia o, incluso, la miel de abeja, que añadirán un sabor único a cada plato.
4.-Disminuye el consumo de alcohol: El tequila o mezcal son bebidas que no pueden faltar para brindar por el orgullo de ser mexicano, pero con un par de copas es más que suficiente. El alcohol en cantidades excesivas inhibe la oxidación de las grasas, lo que evita que la grasa sea aprovechada como energía haciendo que se acumule mayor cantidad de ésta en lugar de aprovechar la ya existente como energía2y, por lo tanto, provocar el aumento de peso.
5.-No tengas periodos de ayuno: Los largos periodos sin alimento, sobre todo, después de consumir platillos altos en grasa y carbohidratos, pueden ser dañinos para la salud, ocasionando padecimientos como gastritis, ya que, al no recibir alimentos, los jugos gástricos irritan constantemente el estómago.
Continuar con los hábitos saludables sin importar las fechas, ayuda a mantener la salud física y mental en óptimo estado. No es necesario acudir a un gimnasio para hacer ejercicio, se puede aprovechar la sobremesa para salir a pasear, dar una caminata con las mascotas, bailar y jugar con los pequeños de la familia para realizar actividades que no sólo mantienen en forma, ayudan a despejarse y disfrutar aún más de las fiestas.
Finalmente, siempre es bueno acudir con el médico general para que brinde un diagnóstico adecuado sobre nuestro estado de salud y recomiende las acciones necesarias que nos permitan celebrar sin remordimientos.
El cáncer de próstata es una proliferación de células que comienza en la próstata. La próstata es una pequeña glándula que ayuda a producir la parte líquida del semen. Se encuentra justo debajo de la vejiga. La próstata es parte del sistema reproductor masculino.
El cáncer de próstata es uno de los tipos más comunes de cáncer. El cáncer de próstata se suele detectar temprano y a menudo prolifera lentamente. La mayoría de las personas con cáncer de próstata se curan. Dr. Ivo H. Pineda Somodevilla, especialista en urología
Sobre la emblemática Avenida Juárez, en el corazón de Puebla, se erige uno de los inmuebles más representativos de la arquitectura moderna de la ciudad. Se trata de un edificio de nueve niveles y aproximadamente 2,700 metros cuadrados de construcción, que cuenta con estacionamiento subterráneo para 15 vehículos, un amplio local comercial en planta baja y trece departamentos habitacionales.
Su relevancia arquitectónica radica en que fue diseñado en 1962 por el ingeniero Antonio Elizaga Ruiz Godoy y el arquitecto Mario Martín Pastor, autores también del reconocido Edificio Alles. La obra marcó un punto de inflexión en la arquitectura poblana al abandonar los elementos ornamentales tradicionales para adoptar los principios del movimiento moderno: funcionalidad, simplicidad y líneas limpias inspiradas en la escuela Bauhaus.
El diseño presenta un volumen geométrico de gran pureza formal, definido por una estructura prismática y una fachada de cristal organizada en forma de cuadrícula que evidencia cada uno de sus niveles. La propuesta se convirtió en un referente de la nueva arquitectura que comenzaba a transformar el paisaje urbano de Puebla durante la segunda mitad del siglo XX.
La estructura está construida con marcos rígidos de concreto armado y cimentación profunda mediante pilotes, características que le brindan una notable solidez y resistencia ante la actividad sísmica de la región. En su origen, la planta baja fue concebida como un espacio comercial ocupado por el Banco de Comercio de Puebla.
Los siete niveles superiores fueron diseñados bajo una planta arquitectónica repetitiva que alberga dos departamentos por piso, distribuidos alrededor de un elevador central y la escalera principal. Cada unidad cuenta con tres recámaras, cuarto de usos múltiples, dos baños completos, área de lavado, cocina y espacios de sala-comedor, todos caracterizados por una generosa iluminación natural.
Uno de los elementos más destacados del inmueble es el mural de aproximadamente 40 metros cuadrados ubicado en la fachada principal sobre la Avenida Juárez. La obra, titulada La industria, el comercio y la banca, fue realizada en 1962 con mosaico italiano por el pintor poblano Fernando Rodríguez Lago, considerado uno de los máximos exponentes del muralismo en el estado.
La composición muestra tres figuras humanas estilizadas que representan los pilares del desarrollo económico de México. Rodríguez Lago colaboró con Diego Rivera y fue fundador del Taller de Plástica Poblana. Entre sus obras más importantes destacan el mural realizado para el Sindicato de la Unión de Estibadores y Jornaleros en 1961 y La Fundación de Puebla, creada en el año 2000 para el Salón de Protocolos del Ayuntamiento de Puebla.
Décadas después, la historia del inmueble tomó un nuevo rumbo. En 2015, el doctor Luis Enrique Aguirre, entonces estudiante de la especialidad en Cirugía Bucodentomaxilar en Puebla, quedó cautivado por el Centro Histórico, su arquitectura y su vida urbana. Tras concluir sus estudios y continuar su formación en la Universidad Nacional Autónoma de México, mantuvo un vínculo constante con la ciudad y, en particular, con la Avenida Juárez.
Durante una de sus visitas observó que uno de los edificios más emblemáticos de la zona permanecía abandonado. La situación le resultó sorprendente, considerando el valor arquitectónico, cultural e histórico del inmueble. Tiempo después descubrió que la propiedad estaba en venta y decidió asumir el reto de rescatarla.
A pesar de las dificultades que implicaba intervenir un edificio de más de seis décadas de antigüedad y con varios años de desuso, Aguirre identificó en él un enorme potencial. Su arquitectura, distribución, relevancia histórica y protección patrimonial lo motivaron a emprender uno de los proyectos más ambiciosos de su vida: rehabilitar, restaurar y modernizar el inmueble sin alterar su esencia arquitectónica ni afectar el mural que constituye una parte fundamental de su identidad.
Actualmente, el proyecto avanza bajo un programa de trabajo de dos años y una importante inversión privada. Las labores incluyen la renovación integral de instalaciones hidráulicas, sanitarias y eléctricas, así como la sustitución de acabados, pisos, recubrimientos, plafones, cristales y sistemas de iluminación. También se contempla la modernización del elevador y la actualización de diversos elementos constructivos para cumplir con los estándares contemporáneos de confort y seguridad.
El objetivo es devolverle su esplendor original y ofrecer espacios habitacionales de alta calidad, conservando al mismo tiempo el valor arquitectónico, histórico y cultural que lo ha convertido en un referente de la Avenida Juárez. Una vez concluidos los trabajos, los departamentos estarán disponibles para renta y ofrecerán amplios espacios, acabados de lujo en madera, mármol y cristal, así como todas las comodidades de un edificio moderno integrado al patrimonio urbano de Puebla.
La restauración de este inmueble no solo representa una inversión inmobiliaria, sino también una apuesta por la preservación de la memoria arquitectónica de la ciudad y la revitalización de uno de sus corredores más emblemáticos.