Opinión
Columna Educación y Tecnología: Luis Lach.
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4 años agoon
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Nuevas tecnologías hoy: Dr. Seymour Papert y el Construccionismo.
Les comparto el trabajo final que hice para un Diplomado Superior sobre Constructivismo y Educación, en FLACSO Argentina, donde procuro capturar las aproximaciones del Dr. Seymour Papert a la educación con tecnología. Quienes recuerden, el Dr. Papert creó en los años 60, el lenguaje Logo, primero en su tipo desarrollado específicamente para niños. Es extraordinariamente importante, ahora que los avances tecnológicos comienzan a diluir estos primer pasos, que no los olvidemos, ya que origen es destino, y en muchos sentidos, lo que se hizo en un inicio tiene vigencia hoy en día.
Resumen.
Durante los años 60 del siglo XX, surgieron teorías pedagógicas que partían de los aportes del Constructivismo de Jean Piaget y de Lev Vygosky. Paulo Freire, David Ausubel y otros seguían el camino emprendido décadas antes por estos dos fundamentales psicólogos. Asimismo, los años 60 es la época germinal del desarrollo de las tecnologías de cómputo, reservadas en esos tiempos sólo a iniciados. Un colaborador de Jean Piaget, Seymour Papert, Matemático y activista en Sudáfrica a favor de los derechos de los grupos sociales segregados, comienza a percibir la importancia que tendría el cómputo en la educación de los niños. Crea un lenguaje de programación dirigido específicamente a los niños de nombre Logo y desarrolla una propuesta teórica a la que llama Construccionismo. Este trabajo busca establecer de forma crítica, cuáles son los aportes de Papert a la educación y comparar la relación de su producción, con los aportes de Jean Piaget y Lev Vygosky, tratando de discernir si Construccionismo es un concepto sólido y si no son en realidad los aportes fundamentales de Papert la propia experiencia del lenguaje Logo. Finaliza este trabajo con la herencia actual de sus aportes en voces de quienes han desarrollado nuevos entornos pedagógicos para las TIC en la educación.
Palabras clave.
Constructivismo: Actividad mental constructiva de las personas en los procesos de adquisición del conocimiento (Coll, 2001, p.56) Construccionismo: Se basa en el supuesto de que será mejor para los niños encontrar por sí mismos los conocimientos que necesitan…El tipo de conocimiento que más necesitan los niños es el que les permitirá alcanzar nuevos conocimientos. (Papert, 1993, p. 153) Lenguaje Logo: Lenguaje de programación para la educación de los niños desarrollado por Seymour Papert. TIC: Tecnologías de la Información y la Comunicación.
Introducción.
Los vertiginosos avances tecnológicos de las últimas décadas y en particular los relacionados a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han cambiado en muchos sentidos las relaciones de las personas, las economías, la industria y en general, el devenir histórico. Son cambios que apuntan un impulso a las posibilidades de lo que la humanidad puede hacer de formas inusitadas. Cada año, las innovaciones en ámbitos como la medicina, las ciencias formales, las comunicaciones dan vuelcos y modifican nuestras comunicaciones de forma permanente, provocando que incluso entre generaciones, -como los llamados Baby Boomers, Generación X, Millenials y Generación Z-, los códigos de comunicación vayan variando. Sin embargo, para la educación esta transformación ha sido lenta. Las TIC usualmente se integran a modelos obsoletos de educación. La realidad indica que el constructivismo o el construccionismo son las respuestas ideales. Quisiera en este sentido, iniciar el análisis dando un salto y dar una mirada al impacto actual de las TIC en la educación, algo que muchos además de Papert previeron, como Isaac Asimov (Vera, 2010) o Arthur C. Clarke (ABC news, 2013). Hoy en día, las preocupaciones sobre el impacto de las TIC en la educación y en otras áreas son múltiples y en ocasiones con resultados que sólo veremos en el tiempo. Lo que queda claro, es que un sistema educativo tradicional limitará el impacto de éstos nuevos medios. Baste como ejemplo señalar el tema del plagio en la educación, Moore y Howard señalan “en una época en la que los alumnos se sienten atraídos por las fuentes para investigación en línea y en que la enorme cantidad de información de buena reputación y cuestionable está disponible en línea, muchos han llegado a considerar a Internet en sí misma como la culpable del plagio de los alumnos” (Moore, 2009 p.1). Y dado que la respuesta de los docentes se basa en sanciones y restricciones, rematan “Los alumnos no necesitan amenazas, necesitan pedagogía” (Moore, 2009 p.2). Tanto en tiempos de Papert como hoy en día, hay una tendencia en asimilar las TIC a modelos dominantes de educación haciendo a la computadora un “refuerzo de las viejas maneras de la escuela” (Papert, 1995, p. 55). Y la educación como herramienta es maravillosamente subversiva (Papert, 1995, p. 55) .
Seymour Papert y el Construccionismo.
La obra de Papert no es particularmente extensa. Sin embargo, en ella se advierten dos concepciones permanentes: la primera es el desarrollo del Lenguaje Logo dirigido específicamente a los niños, que él creó en los años sesentas y que más adelante abordaré y la propuesta conceptual del Construccionismo. Para Papert el objetivo del Construccionismo es “enseñar de manera que se produzca el mayor aprendizaje con el mínimo de enseñanza” (Papert, 1995, p.153). Contrariamente a lo que se cree, no está en contra de la instrucción, pero sí del instruccionismo, que sería de acuerdo a su visión, el extremo de otorgarle toda la responsabilidad a la instrucción en el proceso educativo. Para él, el camino debe ir de lo concreto, de lo que sucede en la mente del estudiante y, por tanto, que sigue sus instintos y de allí aterrizar en lo abstracto, que en su opinión está sobrevalorado en la educación (Papert, 1995, p. 151). “Construccionismo se basa en el supuesto de que será mejor para los niños encontrar (pescar) por sí mismos los conocimientos específicos que necesitan; la educación, sea organizada o informal, les ayudará más si se saben respaldados moral, psicológica, material e intelectualmente en sus esfuerzos” (Papert, 1995, p. 153). En su crítica al instruccionismo, opone el construccionismo; le es muy claro que la educación informal, ésta que no requiere de la escuela para suceder, es muy potente, aunque limitada. Esto es, para Papert la escuela es fundamental, pero debe ser transformada. En relación a éste aprendizaje informal señala: “…es la muestra de un modo natural de aprender que es contrario a los métodos escolares y que necesita un distinto tipo de apoyo. La pregunta para los educadores es si podemos trabajar a favor de este proceso natural de aprendizaje o en contra” (Papert, 1995, p. 155). En resumen, queda claro que Papert no considera que el construccionismo se oponga al constructivismo, sino al instruccionismo. Su propuesta pone énfasis en el arte de aprender, esto es, aprender a aprender y la importancia de construir cosas durante su proceso de aprendizaje. Engancharse en sus propios procesos mentales y traducirlos en una comunicación con artefactos, que en última instancia impulsan el auto-aprendizaje. Papert pone en tensión las herramientas, los medios y el contexto en el desarrollo humano (Ackerman, 2001, p.1).
Aportes fundamentales de Papert a la educación.
Lenguaje de programación Logo. La obra de Papert parte del análisis de la obra de Jean Piaget. Sin embargo, no es una forma simplista que solamente adicione otros elementos no desarrollados por Piaget. El énfasis teórico de Piaget ocurre en los procesos internos de la mente infantil, esto es, el fundamento de Piaget está en un “…conjunto legítimo y coherente de estructuras como procesos en la mente infantil” (Papert, 1987, p. 186). Papert se considera más intervencionista. “Mi meta es la educación, no la simple comprensión” (Papert) y en este sentido “…hace énfasis en dos dimensiones implícitas, pero no elaboradas en la obra de Piaget: el interés de las estructuras intelectuales que podrían desarrollarse, en oposición a aquellas que realmente se desarrollan actualmente en el niño, y el diseño de ambientes de aprendizaje que estén en consonancia con ellas” (Papert). Con ello en mente, desarrolla Papert el lenguaje Logo, como esa expresión de ese pensamiento concreto del niño que puede aterrizar en un ambiente de aprendizaje que es una computadora y donde por símbolo hay una tortuga, a la cual él puede dar comandos como adelante 50, atrás 50, izquierda 20, derecha 20, etc. Y sobre esas instrucciones sencillas puede ir construyendo objetos que inicialmente sólo existían en su mente y que gradualmente le permitirán acercarse a pensamiento abstracto como las matemáticas, contrariamente de lo que sucede en la escuela, donde se parte de una explicación abstracta que no le dice al niño mucho de la realidad que sucede en su mente. (Ver a Papert explicando Logo) (Oshima, 2016,) Alcances y limitaciones de su propuesta. Logo es un parteaguas en la educación. La visión de Papert sigue siendo vigente, a pesar de que los cambios entre la génesis de Logo en los años 60 y hoy en día son espectaculares. Sus propuestas no pierden vigencia, porque ponen en juego sistemas y estructuras que pertenecen a la esfera de la mente del niño, y que en un juego intencional los traslada al ámbito educativo, ya que su objetivo es transformar la escuela por un espacio donde se aprende a partir de lo que el niño trae consigo en su mente. Sin embargo, el construccionismo no es en mi opinión tan sólido como él pretende, ya que es más bien una propuesta que cae en los supuestos del constructivismo (Ver tabla en Coll, 2001, p. 640). Relación de su propuesta con el desarrollo teórico de Jean Piaget Papert abreva continuamente de Piaget, unas veces para reafirmar sus aportes “…sus ideas han hecho una contribución a la teoría del aprendizaje basada en el conocimiento que he venido describiendo, una teoría que no divorcia el estudio de cómo se aprende la matemática del estudio de la matemática misma.” (Papert, 1987, p. 181), y otras opone a Piaget para afirmar sus aportaciones. Cuando Piaget desarrolla su teoría de la evolución de los diferentes estadios cognitivos del desarrollo del niño, Papert piensa que el aprendizaje se hace a través de hacer cosas, nos ayuda a “…entender cómo las ideas se forman y transforman cuando se expresan a través de diferentes medios, cuando se realizan en contextos particulares, cuando son realizados por mentes individuales…Para Papert, proyectar nuestras ideas y sentimientos internos, es una clave para el aprendizaje” (Ackerman, 2001, p.4). Como Papert mismo señala, una diferencia entre Piaget y él mismo es que el primero es un científico y epistemólogo, y él matemático, pero entregado a la tarea de educar (Papert. 1986, p. 186). Castorina señala en relación a la obra de Piaget “…el conocimiento está conformado por la actividad transformadora sobre el mundo. Para Piaget, el conocimiento debe ser enfocado…a partir del concepto de acción” (Castorina, 2016). Todo responde a un proceso de desarrollo de las funciones cognitivas en el niño, según Piaget “…La actividad cognoscitiva guarda siempre cierto orden, en el sentido de que las actividades cognoscitivas apuntan a alcanzar mayor consistencia, evitando las contradicciones, en cualquier momento del desarrollo del conocimiento.” (Castorina, 2016). En aparente oposición, Papert centra su interés en la construcción de artefactos y a partir de allí aprender y construir el conocimiento. (Bieber, 2016, https://goo.gl/ojvtMb ). Este giro que da Papert entre el Constructivismo de Piaget y su propuesta del Construccionismo, -a pesar de que observa que la real oposición es a lo que él llama instruccionismo-, no me parece que justifique una nueva escuela de pensamiento pedagógico. El término Construccionismo hace mucho sentido dentro de la propuesta Papertiana, pero en mi opinión se inscribe de manera más general, dentro de los postulados del Constructivismo y lo complementa y amplía, pero no encuentro una separación más que semántica entre ambos conceptos. Relación de su propuesta con la teoría de Lev Vygosky Las alusiones de Papert son en su gran mayoría al desarrollo teórico de Piaget. Sin embargo, a pesar de ser escasa la relación que él ve con Vygosky, lo cierto es que hay muchas áreas donde podemos descubrir su vinculación. Partamos de que la propuesta socio constructivista de Vygosky apunta a las relaciones que la realidad impacta en los niños y su desarrollo mental, tomando en este sentido distancia de los estadios evolutivos de Piaget. “Si tuviéramos que resumir los principales defectos de la teoría de Piaget, tendríamos que señalar que en ella se echan de menos la realidad y las relaciones entre el niño y esa realidad” (Vygosky, 1995, p. 85), en la opinión de Vygosky “Piaget indica claramente que la originalidad del razonamiento de un niño es innata y no fruto del desarrollo” (Vygosky, p. 86). Papert no podría estar más de acuerdo con esto, ya que para él lo fundamental de la construcción a través de artefactos en los niños, es la capacidad de aterrizar en estos lo que el niño trae en la mente y que en realidad es un producto socialmente construido, pero que parte de las necesidades concretas de ellos y no de abstracciones como las que constituyen muchos de los entornos de la escuela. En su texto (Ackerman, p.6) “Pluralismo epistemológico y reevaluación de lo concreto”, Papert establece la relación del conocimiento formal y concreto que prevalece incluso en adultos “La epistemología tradicional le da un lugar privilegiado al conocimiento abstracto, impersonal, y separado del conocedor, y tacha a otras formas de conocimiento como inferiores” (Ackerman, p.6-7). Según la reconstrucción de Ackerman, “…la aproximación de Papert nos recuerda que aproximaciones epistemológicas alternativas son posibles, y que el pensamiento concreto no es menos importante que imaginar cosas en la mente” (Ackerman, p.7). En mi opinión, la relación de Papert se encuentra en este tránsito entre la interacción de la realidad con el niño, y cómo va impulsando en él las formas de conocimiento. Lo que Papert aprovecha es cómo acercar éstas a la computadora. Y en éste sentido, es fundamental determinar cómo se desarrollan los Procesos Psicológicos Superiores, los cuales son “histórica y socialmente construidos” (Barquero, 2016, p.1) El desarrollo de la propuesta construccionista de Papert, se inscribe en este sentido en los Procesos Psicológicos Superiores avanzados, ya que “se caracterizan por implicar un grado significativamente mayor de uso de los instrumentos de mediación con independencia del contexto, así como de regulación voluntaria y realización consciente” (Barquero, 2016, p. 4). Vale destacar que el habla pertenece a los procesos psicológicos rudimentarios, mientras que la lectura a los PPS avanzados y que se adquieren en ambientes específicos como la escuela (Barquero, p.4). Se puede concluir que la adquisición de herramientas tecnológicas, como la programación en logo, algo nuevo que no conoció Vygosky, podría dar lugar a una etapa más avanzada aún de los PPS avanzados, esto es, el construccionismo, ya que no es sólo la adquisición de una tecnología generacional como la escritura, sino de entornos nuevos que permiten desarrollo de estructuras mucho más complejas y que pueden suceder en una escuela diferente a la que se conocía en tiempos de Papert.
Conclusión.
A pesar de que la escuela sigue estando atrás de lo que desearíamos, podemos constatar transformaciones espectaculares, que, en lo referente a las TIC, le deben mucho a lo aportado por Seymour Papert en los años 60. Hoy en día, vemos modelos pedagógicos que integran contenidos, pedagogía y tecnología. Una muestra de tantas que hoy vemos, es la de TPACK o Technological Pedagogical Content Knowledge (Harrison, Mishra y Koehler, 2009), utilizados entre otros, en los modelos de formación para la educación de Apple y donde se establecen los equilibrios e intersecciones entre estos fenómenos (Libedinsky, 2016, p.5) Saber qué enseñar (contenidos), saber cómo enseñar (Pedagogía) y saber tecnología y las diferentes interrelaciones que entre cada uno de éstos se pueden observar. Muchos de los desarrollos de la actualidad, le deben su basamento al Construccionismo. Hoy en día, las posibilidades de uso de TIC para docentes, permiten: “…acceder a información valiosa…generar materiales ubicuos…diseñar y participar en proyectos pedagógicos colaborativos interinstitucionales…empleo de multimedios…hipertextualidad, la colaboración, la multimedialidad, combinar instancias presenciales con multimedia…unirse a redes sociales educativas” (Libedinsky, p.18) Y en la mayoría de los casos, éstos avances se pensaron desde los años 60 en la mente de Seymour Papert. Hoy es un buen momento para recordarlo, a unos años de su partida.
Adicionalmente, les dejo una entrevista que me hicieron de Colombia hace varios años, donde opino sobre las nuevas tecnologías en la educación. Enlace: http://les voy a compartir una entrevista que me hicieron de Colombia hace varios años, donde opino sobre las nuevas tecnologías en la educación.
Bibliografía.
Ackermann, E. (2001). Piaget’s constructivism, Papert’s constructionism: What’s the difference. Future of learning group publication, 5(3), 438.
Asimov, Isaac. Isaac Asimov previendo el impacto de internet. 2010. Video en youtube https://goo.gl/mN8G8
Barquero, Ricardo. Perspectivas vygotskianas sobre el desarrollo. En Posgrado Constructivismo y Educación. Buenos Aires, FLACSO, Argentina.
Clarke, Arthur, C. (1974). One day, a computer will fit on a desk. 2013, de 2013 Sitio web: https://goo.gl/I9RYde
Castorina, José Antonio. 2016. Los procesos constructivos en la Psicología Genética. En Posgrado Constructivismo y Educación. Buenos Aires, FLACSO, Argentina.
Coll César, Palacios, Jesús y Marchesi, Álvaro. (2001). Desarrollo psicológico y educación. 2. Psicología de la educación escolar. España: Alianza.
Libedinsky, Marta, La integración de las TIC en la enseñanza. En Posgrado Constructivimso y Educación. Buenos Aires, FLACSO, Argentina.
Moore Howard, Rebecca y Davies, Laura J. El plagio en la era de internet. En en Educational Leadership Marzo de 2009, Vol. 66 ( 6), pp. 64-67., pp 1,2.
Papert, Seymour. 2016. Papert on teaching and learning. Video en youtube. https://goo.gl/ojvtMb
Papert, Seymour. VPRI-0857 Seymour Papert on Logo: Teaching. 2016. Video en Youtube https://goo.gl/1VKCFk
Papert, Seymour. La familia conectada. Emecé. Argentina, 1996.
Papert, Seymour. La máquina de los niños. Paidós. España, 1995. P.p. 153 Papert, Seymour. Desafío a la mente. Ediciones Galápago. Argentina. 1987
Vygosky, Lev. Pensamiento y lenguaje. Paidós. España. 1995, PP 85-86
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Educación
Ana Serradilla y Daniel Haddad hablan de la puesta en escena «El método Grönholm»
Published
5 horas agoon
18 de agosto de 2026By
admin
El método Grönholm es una obra de teatro de comedia y crítica social escrita por el dramaturgo español Jordi Galceran.
La historia se desarrolla durante un proceso de selección para conseguir un importante puesto ejecutivo. Varios candidatos llegan a una empresa pensando que tendrán una entrevista de trabajo, pero pronto descubren que serán sometidos a una serie de pruebas psicológicas, juegos de manipulación, dilemas éticos y estrategias para enfrentarlos entre sí.
La ambición, la competitividad y las contradicciones del mundo corporativo serán llevadas al extremo en «Método Grönholm», la célebre comedia del dramaturgo catalán Jordi Galceran bajo la dirección de Rodrigo Nava y la producción de Retro Casa Productora, esta nueva puesta en escena reunirá a Ana Serradilla, Erick Elías, Álex de la Madrid, Diego Klein, Daniel Haddad y Tato Alexander.
Considerada una de las comedias contemporáneas más exitosas del teatro internacional, Método Grönholm combina humor, tensión y una aguda observación de las relaciones humanas para retratar las dinámicas de poder dentro del entorno laboral.
La historia se desarrolla en la sala de juntas de una prestigiosa empresa multinacional. Cuatro candidatos han sido convocados para la fase final de selección de un puesto ejecutivo altamente codiciado. Lo que parece una entrevista convencional pronto se transforma en un proceso tan absurdo como despiadado, donde los participantes deberán evaluarse, cuestionarse y eliminarse entre sí para avanzar.
A medida que las pruebas psicológicas se vuelven más complejas, salen a la luz secretos, inseguridades y estrategias de supervivencia profesional que revelan hasta dónde está dispuesto a llegar cada uno para conseguir el trabajo de sus sueños.
Aunque la competencia es feroz, el humor es el gran motor de la obra. Entre situaciones disparatadas, enfrentamientos inesperados y diálogos afilados, el público encontrará una divertida radiografía de la vida laboral contemporánea. Quienes han pasado por una entrevista de trabajo, una oficina, una junta interminable o un ambiente corporativo competitivo se reconocerán inevitablemente en muchas de las situaciones que plantea la historia. Las risas surgen precisamente de esa identificación con las reglas no escritas del mundo empresarial y las absurdas exigencias que muchas veces acompañan la búsqueda del éxito profesional.
Desde su estreno original en 2003, Método Grönholm se ha convertido en un fenómeno teatral internacional, presentándose con enorme éxito en múltiples países y consolidándose como una de las obras más representadas de la dramaturgia contemporánea en español.
Al frente de esta nueva producción se encuentra Rodrigo Nava, director con más de 18 años de trayectoria que se ha consolidado como una figura relevante dentro de la escena audiovisual mexicana. Su trabajo abarca publicidad, teatro y cine, destacando proyectos como Enfermos de amor, Prueba perfecta, Finalandia y su debut cinematográfico Enfermo amor, caracterizado por una mirada fresca, dinámica y cercana al público.
Con una mezcla perfecta de comedia, suspenso y crítica social, Método Grönholm invita a reflexionar —y reír— sobre los límites de la ambición, la ética profesional y las decisiones que tomamos cuando creemos que hay mucho que ganar y aún más que perder.
El Confesionario
Por Ray Zubiri
¿Qué nombre tiene Palestina cuando dejamos de verla únicamente en los titulares de guerra?
La pregunta incomoda porque nos obliga a mirar más allá de las cifras, los mapas y las imágenes de destrucción. Nos obliga a recordar que Palestina no es solamente un territorio disputado, una frontera vigilada o una palabra repetida en los noticiarios. Palestina también tiene rostros, voces, canciones, bordados, comidas, niñas que juegan y madres que siguen levantándose cada mañana, incluso cuando el mundo parece empeñado en negarles el futuro.
No se trata de una metáfora decorativa. En Palestina tiene nombre de mujer, el artista y fundador de Payasos en Rebeldía reúne poesía, ilustraciones y memoria para homenajear a las mujeres palestinas que sostienen la vida en medio de la violencia. El libro nace de una herida, pero no se queda en ella. Nace del dolor y busca transformarlo en color, en luz y en una posibilidad de encuentro.
“Es un libro que nace de la necesidad de curarnos por dentro”, confiesa Iván. Y en esa frase está quizá la clave de todo el proyecto: hay dolores que no desaparecen cuando se cuentan, pero pueden dejar de ser silenciosos. Pueden convertirse en palabra, imagen, gesto, abrazo. Pueden encontrar una forma de resistir.
Platique con Iván Prado quién conoce esos lugares donde la humanidad parece jugarse su futuro. Ha trabajado en favelas de Brasil, campamentos de refugiados en el Sahara, comunidades indígenas de Chiapas y campos de refugiados palestinos. Allí lleva un traje de payaso, una nariz roja y una convicción que podría parecer ingenua para quienes observan la guerra desde la distancia: la risa también puede ser una forma de resistencia.
Pero él no habla de la risa como evasión. No se trata de olvidar la tragedia ni de fingir que las bombas no existen. Se trata de abrir, aunque sea por unos minutos, una ventana distinta.
“Cuando llega el payaso, se abre una ventana de alegría, una ventana de multicolores, como si se prendiese un arcoíris en ese instante”, explica. Y entonces los corazones —dice— se ponen a danzar.
La imagen parece imposible: una función de circo en un lugar donde las personas no saben si estarán vivas al día siguiente, si tendrán comida en el plato o si un ejército entrará durante la noche en sus casas. Sin embargo, es precisamente allí donde el arte adquiere una urgencia que no siempre comprendemos desde la comodidad.
En esos sitios, la risa no es un lujo. Es un antídoto.
“Contra el miedo aparece el amor; contra el pesimismo, la alegría; contra el dolor, la risa”, afirma Iván. No es una frase vacía. La pronuncia alguien que ha actuado bajo las bombas, que ha tenido que escapar de tanques y que ha visto a niños correr detrás de un payaso mientras los drones sobrevuelan el cielo.
Cuando le preguntan qué imagen le viene a la mente al escuchar la palabra Palestina, Iván no responde con una ciudad ni con una fecha. Recuerda a una niña rubia, de seis o siete años, frente al puente de Qalandia. Al fondo se escuchaban helicópteros, aviones y bombas. Después de la función, la niña no quería separarse de él.
A través de un traductor, Iván le preguntó si creía que algún día su país sería libre.
La niña abrió los ojos y respondió que sí.
Un sí profundo, rotundo, capaz —según recuerda— de apagar por un instante los sonidos de la guerra.
Hay respuestas que no necesitan explicación. Esa niña no ofreció un análisis político ni una consigna. Dio algo más difícil: una certeza. La certeza de quien, aun rodeada de miedo, se niega a entregar el futuro.
Palestina tiene nombre de mujer nació después de un viaje realizado en 2018. Iván cuenta que una compañera ilustradora, Irene Serrano, lo acompañó a un festival en Palestina. Al regresar, ella volvió profundamente afectada por la historia de una madre que había perdido a su hijo mientras jugaba con canicas en el campo de refugiados de Aida, donde Payasos en Rebeldía mantiene una pequeña escuela de circo.
Frente a ese dolor, Iván le propuso una transformación: “alquimizarlo”, convertirlo en color y luz.
El resultado es un libro que mira a Palestina a través de sus mujeres. Mujeres que preparan la comida y mantienen unida a la familia. Mujeres que bordan y conservan la memoria. Mujeres que buscan una patria entre alambradas. Niñas de Gaza que sueñan con unas olimpiadas y entrenan natación sincronizada en piscinas sin agua. Mujeres que desafían a los militares, que hacen huelgas de hambre y que esperan a sus hijos detenidos.
Entre esas figuras aparece Ahed Tamimi, quien siendo adolescente se enfrentó a soldados con el puño en alto y el cuerpo descubierto, convirtiéndose en una referencia internacional de la lucha por los derechos humanos. También está Dareen Tatour, poeta palestina encarcelada por sus palabras, por escribir y publicar versos en los que llamaba a resistir.
Palestina, entonces, no tiene un solo nombre. Tiene el nombre de cada mujer que conserva una llave, un vestido, una receta, una canción o una historia familiar. Tiene el nombre de la madre que espera. De la niña que corre. De la joven que levanta el puño. De la poeta que escribe desde la prisión.
Entre las metáforas que aparecen en el libro está la llave. Las familias palestinas conservan las llaves de las casas de las que fueron expulsadas en 1948. Las guardan como quien guarda una promesa: algún día volverán a abrir esas puertas, volverán a sus tierras y volverán a cultivar sus olivos.
La llave no abre únicamente una casa. Abre la memoria. Es una forma de decir: estuvimos ahí, pertenecemos a ese lugar, nuestra historia no comienza con la guerra ni termina con el despojo.
En el libro, la palabra se encuentra con las ilustraciones de Irene Serrano. Ella, explica Iván, suele pintar mujeres y trabaja con una sensibilidad especial hacia los azules y los colores. En esta obra buscó retratar ese color que también existe en Palestina: un color que no niega la oscuridad, pero que se resiste a quedar atrapado en ella.
Iván recuerda una función en una comunidad rural de Cisjordania. El equipo llegó cuatro horas tarde porque los caminos estaban bloqueados por puestos de control y tuvieron que buscar rutas alternas entre montes y carreteras destruidas. Cuando llegaron a la plaza, no había nadie.
Entonces un niño vio a los payasos a lo lejos. Diez minutos después, una multitud de niñas y niños corría cuesta arriba para presenciar la función.
No hacía falta una campaña de difusión. Bastaba con que apareciera algo de color en medio del miedo.
Al terminar, una mujer llamada Esperanza le contó las agresiones que sufrían las familias de la comunidad, la ocupación de sus casas y la violencia cotidiana. Iván le dijo que le sorprendía que la gente hubiera acudido después de esperar tanto tiempo.
Ella le respondió, en esencia, que ante el miedo y el terror también era necesario correr hacia aquello que ofrecía alegría.
En otra ocasión, en un campo de refugiados entre Grecia y Macedonia, el suelo era un mar de lodo. Miles de personas hacían fila durante horas para recibir un bocadillo. No podían realizar una función tradicional porque los niños podían perderse y no había un espacio seco donde sentarse.
Así que actuaron dentro de las tiendas de campaña. Entre madres que bañaban a sus bebés con botellas de agua, los payasos metían la cabeza en las pequeñas carpas y hacían unas cuantas bromas. En ese lugar, un niño sirio llamado Mohammed le regaló sus tenis blancos.
Iván estaba descalzo porque muchos niños del campo caminaban sin zapatos. El gesto de Mohammed lo conmovió. Pero, fiel a la lógica del payaso, convirtió el calzado en un teléfono y comenzó a hablar con su madre. El niño murió de risa.
La escena puede parecer mínima, pero no lo es. El niño no recuperó su casa ni dejó de ser refugiado. La guerra no terminó. Sin embargo, durante unos segundos, Mohammed pudo ofrecer algo en lugar de recibirlo. Pudo regalar. Pudo jugar. Pudo reír.
En una de las experiencias que Iván considera fundacionales, el equipo llegó a un campo de refugiados en Gaza. Mientras se preparaban en un cuarto de escobas de una escuela de Naciones Unidas, comenzaron los bombardeos.
Los niños y las niñas se pusieron de pie y empezaron a cantar. Querían que los payasos salieran. Para ellos, vivir bajo las bombas era la cotidianidad; lo extraordinario era asistir a un espectáculo.
Fue entonces cuando Iván comprendió que la alegría podía ser un escudo frente a la tragedia.
No un escudo que detuviera los misiles, sino uno que protegiera algo más profundo: la capacidad de imaginar otra vida.
Por eso el libro no sólo habla de Palestina. También nos habla de nosotros. De nuestra manera de mirar el sufrimiento ajeno. De esa frase cómoda que dice: “mientras a mí no me pase”. De la distancia que convierte una tragedia en una noticia más, hasta que un rostro, una niña o una madre consiguen atravesarla.
Iván insiste en que somos un tejido humano. Cuando alguien sufre, la membrana se encoge; cuando alguien ríe, se ilumina y se amplía. No somos tan independientes como nos gusta pensar. La desaparición, el desplazamiento, la violencia y el hambre no son problemas que ocurren únicamente “allá”, porque la indiferencia también construye un mundo que mañana puede tocarnos.
Pero la solidaridad no tiene que comenzar con grandes discursos. Puede empezar con una palabra amable, una sonrisa, un abrazo, una mano tendida. Puede comenzar leyendo un libro que nos obliga a mirar de nuevo.
“Ríamonos del poderoso, de lo que está mal, de la dictadura, de lo que nos intentan imponer”, propone Iván. Reírse, en su visión, no significa burlarse del dolor de las víctimas. Significa quitarle solemnidad al poder, desobedecer el miedo y recuperar la libertad de imaginar.
Palestina tiene nombre de mujer es, en ese sentido, un acto de memoria y de esperanza. Un libro que no pretende hablar por las mujeres palestinas, sino honrarlas; que no busca convertir la tragedia en espectáculo, sino devolverle humanidad a quienes suelen aparecer reducidos a cifras.
Porque hay historias que no caben en un titular. Hay nombres que no aparecen en los mapas. Hay mujeres que sobreviven mientras el mundo discute fronteras.
Y quizá por eso Palestina tiene nombre de mujer.
Tiene el nombre de la madre que guarda una llave. De la poeta que escribe entre candados. De la niña que responde que sí cuando le preguntan si algún día su país será libre. Tiene el nombre de todas las que, aun en medio de la guerra, siguen sembrando, cocinando, bordando, cantando, pariendo y riendo.
Iván Prado sólo puso el oído, el cuerpo y la nariz roja para escuchar esa respuesta.
Lo demás lo hicieron ellas.
Compren el libro ya que absolutamente todos los recursos son destinados para Palestina.
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.
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Educación
La risa como arma de construcción masiva: Iván Prado
Published
3 días agoon
15 de agosto de 2026By
admin
Desde las Favelas de Brasil, los Campamentos de refugiados en el Sáhara, las Comunidades Indígenas en Chiapas, hasta los Campos de refugiados de Palestina, Iván Prado es uno de los mayores exponentes del circo solidario a nivel internacional Pallasos en Rebeldía.
A través del arte, la risa y el clown, ha llevado esperanza a comunidades que enfrentan situaciones complejas y nos recuerda que la cultura también puede ser una herramienta de encuentro, dignidad y transformación social.
«Palestina tiene nombre de mujer» una obra que pone rostro, voz e historia a mujeres que viven en medio de una de las realidades más complejas del mundo.
A través de testimonios y experiencias humanas, el libro nos invita a mirar más allá de los titulares para descubrir la fortaleza, la dignidad y la esperanza de quienes enfrentan diariamente las consecuencias del conflicto.
El autor es Iván Prado portavoz de Pallasos en Rebeldía, defensor de los Derechos Humanos, uno de los mayores exponentes actuales del circo solidario a nivel internacional.
¿Cómo se le hace para no perder la esperanza y hacer de este un mundo un mejor lugar? Le pregunte a Iván Prado conocido principalmente por ser fundador y director de Pallasos en Rebeldía un colectivo que utiliza el arte, el circo y el humor como herramientas de transformación social y acompañamiento en comunidades afectadas por conflictos y crisis humanitarias.
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