Un estudio reciente de la Universidad de Plymouth, en Reino Unido, reveló que más del 21% de los océanos del mundo se han vuelto más oscuros en las últimas dos décadas. Este fenómeno, conocido como «oscurecimiento oceánico», reduce las zonas iluminadas por el sol, vitales para la supervivencia del 90% de la vida marina y procesos clave como la producción de oxígeno y el ciclo del carbono. La investigación, publicada en Global Change Biology, es la primera en evaluar a escala global estos cambios en la zona fótica, la capa superior del agua donde penetra la luz.
Las causas de este oscurecimiento varían según la región. En zonas costeras, factores como lluvias intensas, contaminación agrícola y sedimentos están reduciendo la claridad del agua. En mar abierto, el aumento de la temperatura superficial y cambios en las floraciones de algas están limitando la penetración de la luz. El estudio encontró que en más del 9% del océano (un área comparable al tamaño de África) la luz ha disminuido en más de 50 metros, mientras que un 2,6% adicional ha perdido más de 100 metros de visibilidad.
Este fenómeno podría tener graves consecuencias para los ecosistemas marinos. El profesor Tim Smyth, coautor del estudio, explicó que muchas especies dependen de la luz para sobrevivir y reproducirse. «Si la zona iluminada se reduce, animales como el plancton, peces y corales podrían verse obligados a migrar hacia la superficie, donde enfrentarán mayor competencia por alimento y hábitat», advirtió. Esto podría alterar redes alimentarias completas y afectar a especies clave para la pesca y la biodiversidad.
Además de impactar la vida marina, el oscurecimiento oceánico podría tener efectos en el clima global. Los océanos absorben grandes cantidades de dióxido de carbono y generan gran parte del oxígeno que respiramos. Si su capacidad para realizar estos procesos se ve afectada, podría acelerarse el cambio climático y reducirse la producción de oxígeno. El doctor Thomas Davies, autor principal del estudio, alertó: «Esto no solo afecta a los peces que consumimos, sino también al aire que respiramos y a la capacidad del planeta para regular su clima».
Las regiones más afectadas incluyen la Corriente del Golfo, los polos y mares cerrados como el Báltico, zonas que ya sufren fuertes alteraciones por el calentamiento global. Los científicos urgen a monitorear este fenómeno y a tomar medidas para reducir la contaminación y el cambio climático. «Nuestros hallazgos son alarmantes», afirmó Davies. «Si no actuamos, podríamos enfrentar cambios irreversibles en los ecosistemas marinos, con consecuencias impredecibles para la humanidad».
Con información de: BBC en Español.com