El primer ministro de Canadá, Mark Carney, extendió una invitación a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para participar en la próxima cumbre del G7, que se celebrará en Kananaskis, Alberta. Este acercamiento diplomático ocurre en un momento clave, ya que los tres países socios del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) preparan negociaciones anticipadas para revisar los términos del acuerdo comercial. Aunque fuentes cercanas al gobierno canadiense confirmaron la invitación, ni Sheinbaum ni la embajada mexicana en Ottawa han hecho declaraciones al respecto.
De asistir, la mandataria mexicana tendría la oportunidad de dialogar con otros líderes sobre el futuro del comercio regional, especialmente tras las medidas proteccionistas impulsadas por la administración de Donald Trump. Analistas señalan que este encuentro podría servir para alinear posiciones antes de las discusiones formales del T-MEC, cuya revisión fue adelantada, según confirmó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, a principios de mayo.
En paralelo, la cumbre del G7 también abordará temas económicos globales, incluyendo posibles fluctuaciones en los mercados cambiarios. Citigroup advirtió que el dólar podría debilitarse tras las reuniones, ya que los países buscarán reducir aranceles y equilibrar políticas monetarias. Esta situación podría impactar directamente a las economías de América del Norte, dado su alto nivel de interdependencia comercial.
Otro punto clave en la agenda será el manejo de los desequilibrios económicos internacionales, con un enfoque implícito en las prácticas comerciales de China. Los ministros del G7 coincidieron en la necesidad de promover reglas claras y transparencia, aunque evitando mencionar directamente al gigante asiático en sus declaraciones. El ministro canadiense de Finanzas, Francois-Philippe Champagne, subrayó la importancia de restaurar la estabilidad económica global ante las tensiones generadas por los aranceles estadounidenses.
La posible participación de Sheinbaum en la cumbre refuerza el papel estratégico de México en el escenario internacional, no solo como socio comercial, sino como actor clave en la redefinición de las relaciones económicas pospandemia. Mientras los detalles de su asistencia se confirman, el gobierno mexicano enfrenta el reto de prepararse para negociaciones complejas que definirán el rumbo del T-MEC en los próximos años.
Con información de: El Financiero.com