En una escalada sin precedentes, un misil iraní impactó en las primeras horas de este jueves en el Hospital Soroka, uno de los centros médicos más importantes del sur de Israel, causando graves daños estructurales y dejando un saldo de al menos 24 fallecidos y 89 heridos, según reportes oficiales. Las autoridades israelíes confirmaron, a su vez, un ataque contra el reactor nuclear de Arak en Irán, en medio de una creciente tensión que ha provocado el desplazamiento masivo de civiles en Teherán.
El gobierno israelí responsabilizó a Irán por el bombardeo al hospital, calificándolo como un acto de «terrorismo», mientras que Teherán aseguró que su objetivo era una base militar cercana. Imágenes difundidas en redes sociales muestran el caos en el nosocomio, con ventanas destruidas, humo elevándose y personal médico atendiendo a los afectados bajo fuertes medidas de seguridad. Además, en localidades como Ramat Gan y Holon, misiles provocaron derrumbes y daños en viviendas, con equipos de rescate trabajando entre los escombros.
Mientras tanto, el ataque israelí al reactor de Arak ha generado una nueva controversia internacional. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) justificaron la operación al afirmar que la planta producía plutonio para armas nucleares, aunque Irán negó estas acusaciones y denunció la violación de normas internacionales. Pese a la gravedad del bombardeo, no se reportaron víctimas en la instalación nuclear. Sin embargo, organizaciones independientes estiman que los enfrentamientos han dejado más de 600 muertos en Irán desde el inicio de la ofensiva israelí la semana pasada.
La situación humanitaria se agrava en ambos países. En Irán, miles de residentes intentan huir de Teherán ante el temor de nuevos ataques, generando congestiones vehiculares y escasez de recursos. Aunque el gobierno iraní instó a la calma, tildando las advertencias israelíes de «guerra psicológica», testigos relataron escenas de pánico y familias refugiándose en estaciones de metro y mezquitas. Por otro lado, Israel mantiene alertas activas en varias regiones, con autoridades advirtiendo sobre posibles fugas de materiales peligrosos en zonas afectadas.
La comunidad internacional observa con preocupación el conflicto, especialmente por el riesgo de una escalada regional. Analistas señalan que estos ataques podrían presionar a Estados Unidos a intervenir, mientras Irán ha amenazado con responder contra intereses militares estadounidenses en la zona. Con negociaciones de paz estancadas y ambos bandos prometiendo continuar sus ofensivas, la crisis parece lejos de resolverse, dejando a la población civil atrapada en medio de una guerra cada vez más destructiva.
Con información de: BBC en Español.com